Etiqueta: déficit

¿Quién paga la subida del IRPF?

deuda ¿Quién paga la subida del IRPF?

El nuevo año nos ha traído consigo una subida de impuestos para atajar los dos puntos imprevistos que han situado el déficit público en el 8 %. El incremento fiscal ha recaído, esta vez, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. En palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se trata de un aumento extraordinario con carácter temporal (dos años), y que se ha realizado bajo los criterios de justicia y equidad.

A continuación nos proponemos analizar a quién afecta en su mayor parte esta reforma fiscal.

Si atendemos a la teoría del IRPF, observaremos que este tributo se define como un impuesto que grava la renta universal de las personas físicas y tiene un carácter progresivo. ¿Qué significa este último aspecto? La progresividad fiscal viene determinada por la aplicación de un tipo de gravamen superior a aquellos sujetos pasivos que presenten declaraciones con rentas superiores. Veámoslo con un ejemplo:

El señor A tiene una renta de 20000 unidades monetarias  y tendrá que hacer frente al pago de un 10 % de la misma.

El señor B tiene una renta de 25000 unidades monetarias y tendrá que hacer frente al pago de un 15 % de la misma.

Como se observa, la cuota resultante a pagar aumenta más que proporcionalmente la renta de cada individuo.

No obstante, la teoría es distinta a la práctica, puesto que el IRPF no es un impuesto perfectamente progresivo. Estamos ante un tributo complejo donde existen innumerables deducciones tanto en la base imponible, como en la cuota resultante de la aplicación del tipo de gravamen. Además los rendimientos no se gravan de forma uniforme, esto es, a los rendimientos provenientes del trabajo se les aplica un grado de progresividad mucho más pronunciado, en tanto que pueden llegar a soportar tipos marginales de hasta el 56 %. Sin embargo, los rendimientos procedentes del capital (ahorro) están bonificados y se gravan con un 19 y 21 % dependiendo de si la base supera los 6000 euros. Por tanto, la progresividad está limitada.

Llegados a este punto es momento de referirnos a las estadísticas del impuesto. ¿Quién paga el IRPF? En la tabla que presentamos a continuación, se incluyen las bases imponibles de los sujetos declarantes de este tributo.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 39.404 0,21
Hasta 1,5 473.689 2,56
1,5 – 6 2.269.586 12,28
6 – 12 3.748.179 20,29
12 – 21 5.334.477 28,87
21 – 30 2.962.186 16,03
30 – 60 2.916.475 15,78
60 – 150 648.002 3,51
150 – 601 77.667 0,42
Mayor de 601 6.725 0,04
Total 18.476.390 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Se puede observar que la distribución en los tramos más altos de renta apenas supone un 4-5 %. Quiere decirse que es un impuesto que afecta fundamentalmente a la clase media. Si atendemos a los datos de recaudación esperada con la reforma, se puede aseverar que serán los ciudadanos con rentas más bajas los que pagarán el grueso del ajuste, el 95% del total. Esto es así porque las grandes fortunas y las verdaderas rentas altas no tributan vía IRPF, sino que lo hacen a través de figuras tributarias que afectan a las personas jurídicas.

En cuanto a la reforma de la tributación de los rendimientos del capital tenemos que decir que la reforma considera rentas altas a aquellos que presentan bases liquidables del ahorro superiores a 24000 euros. En la tabla que presentamos a continuación observamos que dichos rendimientos son obtenidos por un 30 % de los contribuyentes. Por consiguiente, dos de cada tres euros de la subida fiscal serán pagados por pequeños ahorradores.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 0 0
Hasta 1,5 173 0,00
1,5 – 6 138.667 1,09
6 – 12 2.281.514 17,89
12 – 21 4.324.967 33,92
21 – 30 2.628.920 20,62
30 – 60 2.681.641 21,03
60 – 150 613.172 4,81
150 – 601 76.131 0,60
Mayor de 601 6.751 0,05
Total 12.751.936 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Vistas las estadísticas del impuesto, es momento de analizar el concepto que justifica la subida, esto es, la equidad. En materia fiscal la equidad se divide en horizontal y vertical.  El primer concepto se refiere a que los sujetos con las mismas rentas tengan cargas tributarias semejantes. Por otro lado, el concepto vertical determina que aquellos que tengan rentas mayores deben soportar impuestos mayores. Si atendemos a las estadísticas analizadas observamos que hay individuos que se escapan a la acción del IRPF y que con toda seguridad tienen más rentas que otros que se ven obligados a pagarlo. De esta manera, la reforma fiscal no mejora un aspecto como el de la equidad vertical, puesto que las grandes fortunas seguirán tributando vía sociedad a tipos ínfimos que en algunos casos no superan el 1 %.

Antes de finalizar nuestro análisis nos ha parecido interesante comentar dos aspectos jurídicos que tienen importancia a la hora de estudiar la reforma del IRPF. En primer lugar, hay que hacer referencia a que la reforma podría vulnerar la doctrina constitucional de la reserva de ley en materia tributaria. Concretamente, la STC 221/1992 (entre otras) establece que los aspectos esenciales de los tributos tienen que ser establecidos mediante ley, es decir, se establece una reserva de ley relatva. Entre estos aspectos se incluyen los tipos de gravamen, que son los que se modifican en esta reforma extraordinaria. Podríamos concluir que la subida del IRPF bordea la doctrina constitucional y es probable que el Alto Tribunal dé un revolcón al Ejecutivo.

En segundo lugar, tenemos el aspecto confiscatorio. La Constitución Española establece que el sistema tributario en ningún caso podrá tener un afán confiscatorio. En este sentido, los Técnicos de Hacienda se han posicionado estableciendo como límite el 50 % para marcar la frontera entre recaudación y confiscación. Sin embargo, con las subidas de ciertos tramos autonómicos esta última reforma ha situado el tipo marginal máximo de gravamen en algunas autonomías en el 56 %. Estamos ante un punto controvertido y que el Gobierno debería haber tenido en cuenta a la hora de implementar su propuesta tributaria.

A lo largo de esta exposición hemos analizado que la reforma fiscal aunque a priori parece progresiva no lo es en la práctica. Estaríamos ante una reforma equitativa y progresiva si todos los sujetos pasivos estuvieran dentro del ámbito de acción del IRPF, pero las matemáticas demuestran que el ajuste recae sobre la clase media en su mayor medida. Por otra parte, la reforma plantea dos dudas jurídicas de enorme calado que el Gobierno debería haberse planteado a pesar de tratarse de un caso de extraordinaria urgencia.

¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

deuda ¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

Los últimos datos económicos publicados han reflejado que con toda probabilidad la economía española volverá a entrar en recesión en el último trimestre de 2011, y esta tendencia se prolongará durante el año 2012. Además, otros países que parecían abanderar la recuperación, como Alemania, presentan datos que indican que están a punto de entrar en un periodo caracterizado por el estancamiento económico.

Vistos los datos, hoy nos preguntamos si no estamos implementando respuestas equivocadas para atajar la enfermedad. A continuación, vamos a tratar de analizar las posibles alternativas existentes para recuperar la senda del crecimiento económico y el empleo. Para ilustrar nuestro comentario vamos a presentar un ejemplo:

Imaginen una persona con una vida un tanto desordenada. Llegado un momento, esta persona sufre una grave herida en su pierna que le produce una hemorragia que provoca que su vida corra grave peligro. En ese momento los médicos tienen dos alternativas, por un lado pueden sermonear a nuestro individuo indicándole que no ha llevado una buena vida, que ya se lo avisaron, que a partir de ahora tiene que comer sano, hacer deporte y no salir por malos barrios. Sin embargo, estos consejos, que son estupendos, no van a solucionar el problema de nuestro protagonista, ya que la herida sigue sangrando y esta persona cada vez está más débil. Por otro lado, los médicos pueden atajar el problema, taponar la herida, cortar la hemorragia y después cuando el personaje esté recuperado  será tiempo de sermones y consejos.

Cambien ahora las siguientes palabras: Persona por economía o Estado; herida por recesión o desempleo; no llevar buena vida por déficit y deuda; cortar la hemorragia por impulso monetario y fiscal. ¿Les suena ahora la película?

Esto es lo que está sucediendo en las economías occidentales. Nos estamos perdiendo en la cantinela del déficit y olvidando el problema. El equilibrio en las cuentas públicas es muy importante, sin embargo no es el medicamento cuando la enfermedad se hace más grave. De hecho, podemos asegurar que no ha sido el causante de la enfermedad. En España por ejemplo, el problema es la elevada tasa de deuda privada provocada por unos intereses reales que en ciertos momentos llegaron a ser negativos.

Nuestros lectores tienen que saber que el interés real es aquel que tiene en cuenta el efecto de la inflación, esto es, cuando nosotros vamos a un banco a depositar nuestros ahorros, o a pedir un créditos nos pagan/cobran un interés. Sin embargo, al existir un incremento en los precios al interés que recibimos/pagamos hay que deducirle la inflación. Pues bien, en ciertos momentos cuando el precio del dinero estaba por los suelos fue más barato pedir prestado que ahorrar, y esto si que es una causa de la elevada tasa de endeudamiento de los particulares y de ciertos Estados.

Por tanto, ahora no es momento de profundizar en recortes que provoquen un agravamiento del problema. Los gobiernos tienen que impulsar la demanda interna de sus países, incentivar la inversión productiva (en bienes de equipo) y facilitar el crédito a las empresas. De hecho, incluso sería conveniente reducir las cargas sociales para incentivar el empleo y  por qué no, subir ciertos tributos para asegurar servicios públicos irrenunciables (sanidad y educación).

Por otra parte, es necesario un impulso de la política monetaria. El BCE no puede permitir que algunos de sus países miembro tengan que pagar tasas de interés, que hasta al más solvente le provocarían problemas. Son necesarios los eurobonos, así como una expansión monetaria. No es momento para preocuparse de la inflación, sino del crecimiento y del desempleo.

¿Es excesivo el tamaño del Estado Autonómico?

estadoautonomico ¿Es excesivo el tamaño del Estado Autonómico?

Llevamos varias semanas inmersos en el debate del tamaño del Estado Autonómico. La polémica ha sido iniciada desde el sector más conservador de la prensa española argumentando que es necesario un proceso de recuperación de competencias debido al excesivo gasto que producen ciertas Comunidades Autónomas.

Para entender bien el Estado de las Autonomías,hay que tener en cuenta que estas han asumido competencias como la sanidad y la educación. Concretamente, estos dos tipos de materias conllevan la realización de un gasto público importante debido a que el correcto funcionamiento de estos servicios públicos supone un coste muy elevado. No obstante, tampoco hay que obviar que desde algunas autonomías se han acometido proyectos que quizá han supuesto un gasto por encima de sus posibilidades. Sirva  de ejemplo la construcción de hospitales en Castilla la Mancha, donde en un radio de 50 kilómetros han llegado a convivir tres hospitales generales. Ante esto, cabría preguntarse si esta situación ha sido provocada por un incorrecto desarrollo de las competencias asumidas, o bien corresponde a un ejercicio de populismo político presente en toda la política de infraestructuras desarrollada por cualquier órgano administrativo, ya sea Administración General, Comunidades Autónomas o entes locales. Parece lógico pensar, que la causa reside en la deficiente política de inversiones que caracteriza a la Administración en su conjunto, donde priman más criterios populistas en lugar de la eficiencia económica. Digo esto debido a que si repasamos muchas inversiones tanto en sanidad como en otros sectores nos daremos cuenta que a cualquier nivel se producen deficiencias a la hora de acometer el gasto.

Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que el traspaso de las competencias más costosas fue realizado por parte de los gobiernos populares de Aznar. Precisamente, el propio Aznar se ha convertido ahora en el principal defensor de la vuelta al estado centralizado sin tener en cuenta que quizá él mismo se precipitara al traspasar ese tipo de competencias a todas las Comunidades Autónomas.

Otro de los aspectos que tenemos que tener en cuenta, es el modelo de financiación autonómica. Para situarnos, hay que entender que las Comunidades Autónomas tienen que prestar muchos servicios públicos, pero sus fuentes de financiación están más bien restringidas a la cesión que se hace de la recaudación de los tributos estatales por parte de la Administración Central, ya que los tributos autonómicos no están lo suficientemente implantados.

De esta manera, nos encontramos en una situación en la que las regiones españolas están obligadas a desarrollar una gran cantidad de servicios públicos, pero su financiación no es suficiente. De igual modo, como en el resto de órganos de la Administración la política de gasto no responde a criterios de eficiencia económica. Toda esta situación, provoca que en plena crisis el déficit de muchas de ellas se dispare y afecte al conjunto del Estado.

Ante dicha tesitura, cabría preguntarse si la solución pasa por la recuperación de ciertas competencias por parte del Estado e incluso la suspensión o fusión de varias Comunidades Autónomas; o bien el proceso debería ir encaminado a una ordenación y coordinación en el desarrollo del Estado Autonómico. La opción más optima es la segunda debido a diversos motivos entre los que se puede destacar el menor coste social (nadie va a estar dispuesto a que le recorten su autonomía); la diversidad que caracteriza a nuestro país; y sobre todo, a que una centralización no supondrían tanto ahorro como se pueda pensar a priori. Esto es así, debido a que el funcionariado autonómico seguiría existiendo con o sin autonomías, y además el coste no es tanto la administración autonómica, sino el gasto de las políticas que llevan a cabo.

Con todo, es cierto que el déficit de ciertas Comunidades Autónomas es muy preocupante, por lo que sería conveniente la convocatoria de una Conferencia de Presidentes para la coordinación y la ordenación de políticas que aseguren un control del gasto y la eficiencia en el ejercicio de las competencias que tienen asumidas.

¿Amnistía fiscal?

amnistía fiscal ¿Amnistía fiscal?

La economía sumergida alcanzó en España los 205.000 millones de euros, el equivalente al 20% del PIB en 2009, y se concentró en la construcción, los profesionales autónomos, los comercios, las empresas inmobiliarias y el turismo, según un estudio de Visa Europe.

España se sitúa, junto con Portugal, en el tercer puesto entre los países de Europa occidental con mayor porcentaje de economía sumergida y el cuarto, tras Alemania, Italia, y Francia, en términos de volumen de negocio no declarado.

Según Visa Europe, el alto nivel impositivo y de cotización a la Seguridad Social que existe en España explica, en parte, sus altas tasas de economía sumergida. Además, argumenta que este tipo de prácticas suelen relacionarse con las pymes, que en España cuentan con mayor protagonismo dentro del tejido empresarial que en otros países.

El estudio señala que un uso más intensivo de los pagos electrónicos podría reducir la economía sumergida en España en unos 23.600 millones euros, un 11,5% del total estimado actualmente.

Ante esta situación una alternativa, que ya sonó en la rumorología económica, es la amnistía fiscal. Esta consiste en una no aplicación de las normas tributarias existentes con el objetivo de que el “dinero negro” aflore la economía. A priori, puede parecer una opción completamente descabellada, pues estaríamos beneficiando a todos aquellos que han decidido eludir al fisco. Sin embargo, existe una posibilidad que permita que el Estado salga bien parado. Me explico, vivimos una situación de ataque a la confianza en la solvencia española, esto provoca que  nuestro país tenga que pagar tipos de interés muy elevados por financiar su deuda. De esta manera, si la amnistía fiscal se realizara de forma que ese dinero opaco sea destinado a bonos de 10 y 15 años conseguiríamos aumentar la demanda de deuda pública, y por tanto el precio que pagaríamos por la financiación sería menor.

Dos precedentes de amnistía fiscal tenemos en nuestro país. La aprobada en el año 1984, a cambio de la inversión del dinero aflorado en pagarés del Tesoro, sin penalización fiscal y salvaguardando el anonimato de los suscriptores, y la de 1991, con la emisión de deuda pública especial con un tipo de interés inferior al de mercado. El éxito de estas operaciones fue parcial: se regularizó una cantidad de dinero negro menor de la prevista. En el segundo caso, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio 1992 incluyó en su disposición adicional vigésima primera la exclusión de nuevas amnistías y regularizaciones fiscales en el futuro: “A partir del 1 de enero de 1992, no se dictará disposición alguna, de cualquier rango, que implique para quien hubiere incumplido sus obligaciones tributarias, amnistía fiscal (…)”.

Soy consciente de que la alternativa es bastante controvertida, pero siendo pragmáticos el conjunto del Estado sale beneficiado. Mejoramos nuestra financiación y pagamos un precio menor por ella. Sin embargo, desde el punto de vista de la equidad se produciría un cierto daño en la conciencia fiscal del resto de ciudadanos que cumplen con sus obligaciones.

¿España no es Irlanda?

money printing 300x200 ¿España no es Irlanda?

Tras el rescate de Irlanda, los mercados financieros han puesto en tela de juicio la solvencia de España y Portugal anunciando que pueden ser los siguientes en caer. Nos ha parecido interesante realizar una comparación entre distintas magnitudes económicas para comparar la situación en Irlanda y España y ver a través de los datos cuál es la situación real.

Para ello incorporamos la siguiente tabla elaborada pro GurusBlog con datos publicados por Eurostat.

irlanda spain ¿España no es Irlanda?

Riqueza.

De los datos apreciamos que Irlanda es una economía pequeña en relación con España. Sin embargo, se trata de un país más rico, pues así lo atestigua su PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo. De otro lado, es significativo que el porcentaje de bajo nivel de educación en España llegue al 49%.

El tamaño de la economía es muy importante en el sentido de comparar las posibles crisis y sus consecuencias para el Euro. Esto es, el rescate de una economía pequeña, como son Irlanda o Grecia, es asumible para los países que forman la unión monetaria. Sin embargo, la economía española presenta un tamaño mucho mayor. De hecho, tras Alemania, Francia e Italia supone la economía más grande la Unión Monetaria, por lo que desde este punto de vista, el conjunto de países europeos no pueden tolerar una crisis de deuda soberana en España, ya que el euro se vería seriamente afectado y las consecuencias acabarían salpicando a las economías alemana y francesa.

Deuda.

Como se aprecia, España e Irlanda no tienen deudas semejantes en ningún caso. El porcentaje de deuda pública española con respecto a su PIB es el menor de la Unión Europea. Por el contrario, el irlandés supera el 64 %,  por encima del 60 % previsto en el pacto de estabilidad. Conviene decir por tanto, que en este sentido la situación española no es preocupante, por más que su déficit se sitúe en el 11 %, en tanto que se están realizando reformas que ayudarán a mitigar este déficit y provocarán que la deuda crezca en menor medida.

Sin embargo, el problema español viene por la vía del desempleo. El estado de bienestar español protege a los desempleados y con una tasa de paro por encima del 20 % se prevé que los recursos públicos destinados a la prestación y al subsidio (recientemente suprimido) van a ser mayores. A esto, hay que sumar el nivel de competitividad de la economía española que está por los suelos a pesar de la constante destrucción de empleo. Esta última variable es indicativa que la situación en la tasa de paro va a ser difícil de mejorar, puesto que en un contexto donde las empresas no tienen beneficios, no van a optar por la creación de puestos de trabajo cuando la mano de obra no es competitiva.

De esta manera, a la vista de la tabla se puede concluir que la situación de España e Irlanda no es comparable. Son economías de diferente tamaño y la exposición del sector financiero irlandés ha sido muy superior al español. De hecho, una de las causas de la deuda soberana irlandesa ha sido el rescate de sus entidades financieras. No obstante, la deuda española es la que más crece y si la tasa de paro no mejora, las sospechas acerca de la solvencia española pueden ir incrementándose. Sería conveniente, que ahora que el BCE va a comprar deuda de los estados miembro España acelerara sus reformas en aras de mejorar el empleo, ya que es esta la principal variable que castiga su deuda y la pone en tela de juicio. Por lo demás, el marco de deuda español no puede ser cuestionado y mejorando el déficit no existiría riesgo alguno sobre la solvencia española.

Cuando se confunden medios con fines


Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/udrynxej/public_html/wp-includes/media.php on line 1400

2010020451moneda0120300x200 Cuando se confunden medios con fines

Me ha parecido interesante realizar un análisis sobre las drásticas reducciones del gasto público que se están viviendo en el seno de los países miembro de la Unión Europea.

 

Abanderados por Alemania, toda la UE ha emprendido una serie de “tijeretazos” que lejos de su objetivo, pueden perjudicar la débil recuperación de la economía comunitaria.

 

Me explico, para entender como va a influir el gasto público en una economía tenemos que analizar su estructura, esto es, cómo se compone. Hay muchas formas de estudiar el PIB, pero nosotros nos centraremos en la siguiente:

 

Y: Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones

 

Analicemos cada uno de estos elementos.

 

En primer lugar, el Consumo se ha debilitado debido a la reducción de la renta disponible, a la incertidumbre y a la falta de confianza. Esta primera variable es vital, puesto que, suele representar al menos el 60 % del PIB de los países desarrollados.

 

En segundo lugar, tenemos la inversión que dada la restricción existente al crédito no se encuentra en su mejor momento.

 

En tercer lugar, hay que mencionar el saldo Exportaciones menos importaciones. Esta variable depende mucho del país que analicemos. Por ejemplo, España es un país básicamente importador por lo que su saldo suele ser negativo.

 

En cuarto lugar, hablemos del gasto público. Si hemos analizado que dadas las circunstancias el resto de variables que componen la economía no se encuentran en su mejor momento, cabría preguntarse si es lógica la drástica reducción de gasto público. Parecería más acertado mantener los estímulos públicos para lograr que la demanda privada se recupere e impulse la economía.

 

Pero mirémoslo de otro lado, el fin de toda política económica tiene que ser el crecimiento económico y del empleo. Pues bien, uno de los medios para asegurar el crecimiento es el control del déficit público, pero repito es un medio no el fin. Es decir, es una variable más a tener en cuenta pero no hay que olvidar el resto, ya que dicha reducción puede agravar la debilidad del resto.

 

De nada nos sirve mantener un déficit público moderado si no impulsamos la demanda privada. Al final, tendremos un cuadro macroeconómico equilibrado pero la tasa de paro y de crecimiento de la economía serán negativas. Este hecho se agrava en España, donde no se genera empleo hasta que la economía crece por encima del 3 %.

 

Por todo ello, la UE e instituciones financieras como el FMI se equivocan al confundir medios con fines, circunstancia que lejos de permitir la recuperación económica puede llevar a una larga y complicada depresión. No se trata de obviar la deuda pública ni el déficit que la ocasiona, se trata de que es precipitada la reducción. Este corolario lo podemos ilustrar con un ejemplo más grafico: imaginemos un individuo que tiene un fractura en su pierna, el fin es que esta persona vuelva a andar, y uno de los medios es que poco a poco comience a caminar sin muletas. Todos estamos de acuerdo en que hasta que el hueso no se haya recuperado totalmente no hay que retirar las muletas, puesto que si no el hueso podría volver a fracturarse ¿verdad? Pues lo mismo sucede con los estímulos públicos a la economía.

pixel Cuando se confunden medios con fines

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén