Etiqueta: UE

¿Es excesivo el gasto público?

deuda ¿Es excesivo el gasto público?

Estamos inmersos estos días en una tormenta financiera que azota nuestro país sembrando dudas sobre nuestra solvencia para cumplir con los acreedores. Este hecho, provoca que el discurso dominante insista de forma obsesiva en que reducir el gasto público es la única forma de salir de la crisis.

Esta idea se ha convertido en dogma haciendo creer que el problema de nuestra economía es haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Dicha circunstancia habría sido provocada por los elevados déficits de las distintas administraciones públicas que con el aumento irresponsable del gasto han elevado los niveles de deuda a cifras insostenibles.

La única solución por tanto, sería reducir el gasto hasta llevar la deuda a un nivel donde nuestra solvencia no se ponga en duda. Sin embargo, sería interesante que estas afirmaciones se acompañaran por datos. Esto es lo que hoy nos proponemos hacer, analizar mediante estadísticas los niveles de gasto público y de ingresos de España para identificar el verdadero problema.

Para realizar el análisis vamos a partir de los últimos datos oficiales disponible en cuanto a gasto público se refiere (Eurostat 2010). A continuación, presentamos una tabla con el porcentaje de gasto público con respecto al PIB de la Europa de los 27.

gráfico ¿Es excesivo el gasto público?

En la tabla se puede observar que nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en cuanto a niveles de gasto público se refiere. Los datos demuestran que en comparación con los grandes países de la Unión (Alemania, Francia o Reino Unido) somos el estado que menos porcentaje de nuestro PIB dedicamos a gasto público, y lo que es más significativo aún, estamos en un nivel considerablemente inferior a la media europea. Además, los datos nos dejan una conclusión importante, puesto que son los países más desarrollados de Europa los que dedican un mayor porcentaje de su PIB a gasto público. Sin embargo, los menos desarrollados son los que presentan tasas inferiores.

Lo que se hace evidente es que nuestro problema no es un excesivo gasto público, sino al contrario, puesto que tenemos tasas muy inferiores a la de nuestros socios que provocan que los servicios públicos no tengan la calidad que todos desearíamos.

Vistos los datos, deberíamos preguntarnos ¿Dónde está el problema? La respuesta la tenemos en los ingresos fiscales. Nuestra estructura impositiva ha estado muy ligada a la burbuja inmobiliaria por lo que cuando esta ha explotado se ha presentado un problema grave de recaudación.

En economía se suele creer que los impuestos son una variable exógena que va unida al ciclo económico. Sin embargo, los tributos tienen una parte normativa que es la que va a garantizar la capacidad recaudatoria en cada fase del ciclo. En España desde los años noventa se ha tendido a desfiscalizar la actividad económica sucumbiendo a la teoría que asegura que menores niveles impositivos favorecen la producción.

El resultado es que la rebaja de recaudación vía IRPF e Impuesto de Sociedades, la eliminación de los Impuestos de Patrimonio o Sucesiones y el escaso control sobre el fraude nos han dejado expuestos a que una recesión lastre la recaudación de los ingresos públicos. De hecho, si comparamos la evolución de los ingresos fiscales de nuestro país con el resto de Europa encontraremos el problema. Nuestros ingresos se han reducido significativamente con la explosión de la burbuja, mientras que otros países los han mantenido pese a que sus economías se han enfrentado a caídas del crecimiento más pronunciadas que España .

La conclusión que se puede sacar de nuestro análisis es que se hace necesaria una reforma fiscal profunda, que cambie los grandes pilares de la recaudación pública dando más peso a tributos estructurales que no dependan de los ciclos económicos. De esta manera, el tratamiento tiene que emplearse por la vía de los ingresos no mediante reducciones del gasto que ponen en peligro la recuperación económica, y lo que es peor, el aseguramiento de servicios públicos irrenunciables como sanidad, ciencia o educación. Para finalizar tenemos que decir que el discurso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” no resiste a las matemáticas como así lo demuestran las estadísticas. Es más, ese discurso lleva implícito un cambio de modelo que lleva a que los servicios públicos sean provistos por entidades privadas. Por todo ello, les preguntamos ¿Aún se creen ese cuento?

Historia de caídas y rescates

portugal Historia de caídas y rescates

Ayer el primer ministro en funciones de Portugal, José Socrates, anunció que su país solicitará ante la Unión Europea el rescate de sus finanzas públicas. Se abren a partir de ahora muchas incógnitas de lo que esta medida supondrá. En este artículo, nos proponemos analizar la eficacia que tendría la intervención tanto de la UE como del FMI en la economía portuguesa. Para abordar dicha cuestión, vamos a realizar una comparación entre tres distintos casos: la quiebra de Islandia y los rescates de Grecia e Irlanda.

En el caso de Islandia, la quiebra vino motivada por la exposición de su sector financiero a los derivados conocidos como CDO causantes de la crisis subprime de 2008. Esta circunstancia, provocó la caída del país nórdico. Tres años después, hay que decir que, la economía islandesa se encuentra creciendo en estos momentos, pero después de haber reducido su PIB en más de un 25% y de haber sufrido una devaluación de su moneda de un 60%. El empobrecimiento de su población ha sido intenso, brusco y rápido. Esta situación, se puede comparar con lo sucedido en el banco de inversión Lehman Brothers. Se dejó caer el banco porque se suponía que el sistema se autorregularía, pero en realidad lo que ocurrió fue un efecto arrastre poniéndose en peligro entidades como la aseguradora AIG. La dimensión de esta última compañía obligó al gobierno estadounidense a proceder a rescatar para evitar consecuencias más graves aún.

De esta manera, con la exposición del caso islandés lo que apreciamos es que dejar a un país a su suerte no es una solución eficaz si lo que se busca es dar sostenibilidad al sistema financiero.

Por su parte, la intervención en los casos griego e irlandés se ha hecho de forma desordenada. Al primero se le han facilitado créditos por valor de 110.000 millones de dólares. Todo ello, después del reconocimiento del gobierno entrante tras las elecciones de la falsedad de las cuentas públicas publicadas, siendo el déficit público de los años anteriores y, por tanto, el nivel de deuda pública, mucho más elevado de lo anunciado. La consecuencia inmediata fue la incapacidad de Grecia de acudir a los mercados, puesto que nadie se fiaba de su solvencia. El resultado fue el préstamo comentado anteriormente, y como contrapartida se le exigió un duro ajuste del déficit público que tendría que reducirse al 3% en 2012. Pese a los ajustes realizados la deuda sobre el PIB supera actualmente el 140% y los bonos griegos a diez años cotizan por encima del 12%. Esta circunstancia, evidencia un hecho, y es que el mercado está anticipando que finalmente Grecia tenga que negociar quitas al no poder hacer frente a sus obligaciones.

El rescate irlandés vino motivado por la “frívola” decisión del gobierno de Irlanda de garantizar los pasivos bancarios tras la crisis de confianza en el sector financiero después de la quiebra de Lehman. Teniendo en cuenta, que la economía irlandesa es relativamente pequeña, y que el tamaño de su sector financiero llegó a significar nueve veces el tamaño de su PIB la situación se hizo insostenible. De esta manera, la UE se vio obligada a intervernir, y llevar a cabo un rescate por importe de 85.000 millones de euros. Cuatro meses después del rescate el bono irlandés a diez años cotiza al 10%, lo cual hace totalmente inviable poder financiarse en el mercado.

Analizados los casos anteriores, nos remitimos a Portugal. El país luso vive una situación complicada motivada por la cotización de su bono, en torno al 8 %. A esa situación, hay que añadir que los planes de mejora del déficit no han logrado los objetivos propuestos. De hecho, el último plan fue rechazado por el parlamento y motivó la dimisión del primer ministro. Tampoco se puede olvidar que en un plazo relativamente corto nuestro país vecino tiene que hacer frente al pago de 34000 millones de vencimientos de deuda pública y bancaria.

Para concluir, debemos decir que una vez analizados todos los casos, en el caso portugués no deberían cometerse los errores pasados. Es cierto, que no se debe dejar a su suerte a ningún país, ya que esta situación puede tener consecuencias mucho más graves que la intervención. Sin embargo, el rescate no puede ser un cheque en blanco. Quiero decir, es de vital importancia que a los planes de rescate les acompañen medidas estructurales y de control que aseguren que dichos países no van a suponer un riesgo que ponga en peligro el conjunto del sistema financiero europeo.

¿España no es Irlanda?

money printing 300x200 ¿España no es Irlanda?

Tras el rescate de Irlanda, los mercados financieros han puesto en tela de juicio la solvencia de España y Portugal anunciando que pueden ser los siguientes en caer. Nos ha parecido interesante realizar una comparación entre distintas magnitudes económicas para comparar la situación en Irlanda y España y ver a través de los datos cuál es la situación real.

Para ello incorporamos la siguiente tabla elaborada pro GurusBlog con datos publicados por Eurostat.

irlanda spain ¿España no es Irlanda?

Riqueza.

De los datos apreciamos que Irlanda es una economía pequeña en relación con España. Sin embargo, se trata de un país más rico, pues así lo atestigua su PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo. De otro lado, es significativo que el porcentaje de bajo nivel de educación en España llegue al 49%.

El tamaño de la economía es muy importante en el sentido de comparar las posibles crisis y sus consecuencias para el Euro. Esto es, el rescate de una economía pequeña, como son Irlanda o Grecia, es asumible para los países que forman la unión monetaria. Sin embargo, la economía española presenta un tamaño mucho mayor. De hecho, tras Alemania, Francia e Italia supone la economía más grande la Unión Monetaria, por lo que desde este punto de vista, el conjunto de países europeos no pueden tolerar una crisis de deuda soberana en España, ya que el euro se vería seriamente afectado y las consecuencias acabarían salpicando a las economías alemana y francesa.

Deuda.

Como se aprecia, España e Irlanda no tienen deudas semejantes en ningún caso. El porcentaje de deuda pública española con respecto a su PIB es el menor de la Unión Europea. Por el contrario, el irlandés supera el 64 %,  por encima del 60 % previsto en el pacto de estabilidad. Conviene decir por tanto, que en este sentido la situación española no es preocupante, por más que su déficit se sitúe en el 11 %, en tanto que se están realizando reformas que ayudarán a mitigar este déficit y provocarán que la deuda crezca en menor medida.

Sin embargo, el problema español viene por la vía del desempleo. El estado de bienestar español protege a los desempleados y con una tasa de paro por encima del 20 % se prevé que los recursos públicos destinados a la prestación y al subsidio (recientemente suprimido) van a ser mayores. A esto, hay que sumar el nivel de competitividad de la economía española que está por los suelos a pesar de la constante destrucción de empleo. Esta última variable es indicativa que la situación en la tasa de paro va a ser difícil de mejorar, puesto que en un contexto donde las empresas no tienen beneficios, no van a optar por la creación de puestos de trabajo cuando la mano de obra no es competitiva.

De esta manera, a la vista de la tabla se puede concluir que la situación de España e Irlanda no es comparable. Son economías de diferente tamaño y la exposición del sector financiero irlandés ha sido muy superior al español. De hecho, una de las causas de la deuda soberana irlandesa ha sido el rescate de sus entidades financieras. No obstante, la deuda española es la que más crece y si la tasa de paro no mejora, las sospechas acerca de la solvencia española pueden ir incrementándose. Sería conveniente, que ahora que el BCE va a comprar deuda de los estados miembro España acelerara sus reformas en aras de mejorar el empleo, ya que es esta la principal variable que castiga su deuda y la pone en tela de juicio. Por lo demás, el marco de deuda español no puede ser cuestionado y mejorando el déficit no existiría riesgo alguno sobre la solvencia española.

Cuando se confunden medios con fines


Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home/udrynxej/public_html/wp-includes/media.php on line 1400

2010020451moneda0120300x200 Cuando se confunden medios con fines

Me ha parecido interesante realizar un análisis sobre las drásticas reducciones del gasto público que se están viviendo en el seno de los países miembro de la Unión Europea.

 

Abanderados por Alemania, toda la UE ha emprendido una serie de “tijeretazos” que lejos de su objetivo, pueden perjudicar la débil recuperación de la economía comunitaria.

 

Me explico, para entender como va a influir el gasto público en una economía tenemos que analizar su estructura, esto es, cómo se compone. Hay muchas formas de estudiar el PIB, pero nosotros nos centraremos en la siguiente:

 

Y: Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones

 

Analicemos cada uno de estos elementos.

 

En primer lugar, el Consumo se ha debilitado debido a la reducción de la renta disponible, a la incertidumbre y a la falta de confianza. Esta primera variable es vital, puesto que, suele representar al menos el 60 % del PIB de los países desarrollados.

 

En segundo lugar, tenemos la inversión que dada la restricción existente al crédito no se encuentra en su mejor momento.

 

En tercer lugar, hay que mencionar el saldo Exportaciones menos importaciones. Esta variable depende mucho del país que analicemos. Por ejemplo, España es un país básicamente importador por lo que su saldo suele ser negativo.

 

En cuarto lugar, hablemos del gasto público. Si hemos analizado que dadas las circunstancias el resto de variables que componen la economía no se encuentran en su mejor momento, cabría preguntarse si es lógica la drástica reducción de gasto público. Parecería más acertado mantener los estímulos públicos para lograr que la demanda privada se recupere e impulse la economía.

 

Pero mirémoslo de otro lado, el fin de toda política económica tiene que ser el crecimiento económico y del empleo. Pues bien, uno de los medios para asegurar el crecimiento es el control del déficit público, pero repito es un medio no el fin. Es decir, es una variable más a tener en cuenta pero no hay que olvidar el resto, ya que dicha reducción puede agravar la debilidad del resto.

 

De nada nos sirve mantener un déficit público moderado si no impulsamos la demanda privada. Al final, tendremos un cuadro macroeconómico equilibrado pero la tasa de paro y de crecimiento de la economía serán negativas. Este hecho se agrava en España, donde no se genera empleo hasta que la economía crece por encima del 3 %.

 

Por todo ello, la UE e instituciones financieras como el FMI se equivocan al confundir medios con fines, circunstancia que lejos de permitir la recuperación económica puede llevar a una larga y complicada depresión. No se trata de obviar la deuda pública ni el déficit que la ocasiona, se trata de que es precipitada la reducción. Este corolario lo podemos ilustrar con un ejemplo más grafico: imaginemos un individuo que tiene un fractura en su pierna, el fin es que esta persona vuelva a andar, y uno de los medios es que poco a poco comience a caminar sin muletas. Todos estamos de acuerdo en que hasta que el hueso no se haya recuperado totalmente no hay que retirar las muletas, puesto que si no el hueso podría volver a fracturarse ¿verdad? Pues lo mismo sucede con los estímulos públicos a la economía.

El Financial Times y la presidencia española de la UE

 El Financial Times y la presidencia española de la UE

El pasado 1 de enero se iniciaba la presidencia española en el Consejo de Ministros de la Unión Europea. Desde entonces, y hasta finales de junio España presidirá el Consejo y compartirá con el presidente permanente el desarrollo del Tratado de Lisboa.

A raíz de la presidencia española, diversos medios de comunicación ingleses entre los que destaca Financial Times asegurando que una España torpe guiará Europa. De otro lado, El FT ve “incomprensible” que la primera de las prioridades españolas sea el Tratado de Lisboa y advierte de que sería un “error” típico de la UE concentrarse en los matices institucionales en lugar de gestionar los problemas reales de los ciudadanos europeos, como la crisis económica.

Estas críticas son sin duda infundamentadas. Me explico, que precisamente un periódico ingles venga a dar lecciones de europeismo es cuanto menos curioso, porque habría que recordar a este medio de comunicación la postura de los sucesivos gobiernos del Reino Unido, en especial el presidido por “la Dama de Hierro” y el grave daño que infligieron a la integración europea.

FT se equivoca al asegurar que España debería dejar a un lado la aplicación del Tratado de Lisboa y centrarse en la recuperación económica. Digo esto, porque la aplicación del Tratado permitirá dar un paso más hacia la integración política de los 27, dejando de ser simplemente un conjunto de paises con los mismos, o no intereses económicos.

El Tratado de Lisboa que no quiere aplicar FT hará a la UE más democrática, pues el Parlamento Europeo adquiere más peso, y como ustedes saben es la institución con legitimidad más directa de la Unión ya que es elegida por todos los europeos.

Como se observa, las críticas de FT son oportunistas y sin fundamento, signo de una inequivoca precipitación a la hora de efectuar dichas valoraciones. Quizá sea otro más de los gestos ingleses contra la UE, pues no descubro nada si digo que nuestros “colegas” ingleses poco les interesa la política europea, pues están más preocupados de los dictámenes que vienen del otro lado del Atlántico.

De igual modo, FT debería aplicarse el refrán “consejos vendo y para mí no tengo” pues afirma que la “torpe” España guiará la política económica europea cuando su país invirtió el dinero de los ahorros de sus compatriotas en Islandia, todo ello debido a los enormes intereses que se prometían desde allí. Quizá a FT se le olvida esta cuestión, o quizá es que obvia que esta inversión lejos de ser arriesgada, era temeraria.

Sin embargo, ¿Cómo podemos osar dudar de la palabra de tan “prestigioso diario?

pixel El Financial Times y la presidencia española de la UE

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén