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La Tasa Tobin y sus problemas

wall street La Tasa Tobin y sus problemas

Con la crisis financiera volvió a ponerse de actualidad la conocida como Tasa Tobin. Este instrumento fiscal debe su nombre al economista James Tobin galardonado con el premio Nobel en 1981. Su idea -denominada después Tasa Tobin- consistía en gravar entre un 0,1% y un 0,25% los movimientos de divisas, con el objetivo de espantar a los especuladores. Nadie querría pagar esa cifra para una operación intradía (con poco rendimiento), pero no tendría inconveniente en hacerlo si su inversión era a más largo plazo. En palabras del propio Tobin, se trataba de “echar arena al aceitado mecanismo de las especulaciones que hacen viaje de ida y vuelta en días o pocas semanas“.

La primera idea que nos viene a la cabeza cuando pensamos en dicho tributo son los instrumentos financieros complejos, de alto riesgo y alta volatilidad (hipotecas subprime). Esto es así, puesto que la ganancia real en este tipo de operaciones se consigue por la velocidad a la que se mueve el capital en cuestión. Si reflexionamos un poco, en estos productos  están implicados  muchos agentes, que llegan a realizar varias operaciones al día. La existencia de dicha tasa implicaría un desincentivo para el desarrollo de estos productos de inversión, principalmente por el hecho de que sería complicado obtener algún tipo de ganancia.

En la definición que hemos aportado, se especifica que se refiere a las transacciones de capital especulativo. En este sentido, habría que diferenciar lo que entendemos por capital especulativo y por capital productivo. La definición clásica del capital especulativo en economía es el ejercicio de cualquier tipo de actividad económica cuyo objeto es solo la obtención de ganancias, sin mediar el aporte de algún producto o servicio que incremente la riqueza de la sociedad. Sin embargo, dentro de esta definición encontramos inversiones que a nadie se le pasaría por la cabeza gravar con ninguna tasa adicional. Estoy pensando por ejemplo en la inversión en acciones de una compañía extranjera por parte de un pequeño ahorrador. Nadie en su sano juicio querría desincentivar que el pequeño ahorrador busque sacar algún rendimiento a sus ahorros. Parece que a lo que nos querríamos dirigir serían a los productos comentados en párrafos anteriores, pero la definición de la propia tasa incluiría otros productos. Otra limitación es la posibilidad de transformar el capital especulativo en capital productivo con  la consiguiente elusión de la tasa.

Pasemos ahora a comentar la recaudación y su destino. Con la idea orginial de Tobin se pretendía gravar las transacciones con un 0.1 – 0.25 %. Por su parte, la Tasa Tobin 2.0 que estudia el G-20 gravaría con un 0.005 % lo que llevaría a recaudar cada año 30.000 o 40.000 millones de euros. En cuando al destino de la recaudación, en un primer momento se pensó en la creación de un fondo de ayuda al desarrollo gestionado por el FMI. En la propuesta que llegó al G-20 de la mano de los presidentes Zapatero y Sarkozy se respetaba dicho destino.

Una vez analizada la definición, hay que hacer referencia a los problemas que presentaría una hipotética implantación. Concretamente, la tasa sólo funcionaría si se aplicara en todo el mundo. Si no es así, las entidades se las apañarán para que las operaciones se realicen desde los países donde no se cobra. Además, es muy complicado acordar quién recauda y gestiona el dinero, quién y cómo se decide dónde destinarlo, a qué tipo de movimientos se aplica para no castigar la recuperación económica e, incluso, en qué países se implanta para no perjudicar a los más pobres.

Para concluir, se debe señalar que no sabemos si la aplicación de la Tasa solventaría los problemas que ha evidenciado el mercado financiero. Es cierto, que su implantación habría limitado el impacto de la crisis que azota al sector. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la tasa pone barreras al libre comercio y que es probable que su imperfecto funcionamiento fuera aprovechado por los “tiburones” financieros para sacar provecho. La consecuencia, sería que los países pobres serían los principales perjudicados.

Estafa filatélica: continúa la odisea

forum1 Estafa filatélica: continúa la odiseaEl post de hoy va dirigido a los afectados por la estafa filatelia. En concreto vamos a repasar la situación y la forma de actuar en los próximos meses.

En primer lugar, comenzamos haciendo referencia a la situación de Afinsa. En este sentido, conviene mencionar que es posible que los acreedores de esta compañía reciban en breve una carta en la que les propongan recuperar el 50 % de la inversión en acciones de la compañía.

Hay que aconsejar que esta propuesta se deseche, no se puede caer en el error que dicha opción haya sido planteada por la administración concursal de la compañía. Esta vía es tramitada a través de los empleados de la compañía por lo que seguir la misma para recuperar la inversión realizada no es ni mucho menos aconsejable.

De otro lado, el proceso concursal de esta compañía continúa y se espera que en el próximo mes de septiembre se inicie parte de la devolución a los acreedores, una vez que se rechace la propuesta de viabilidad presentada por los antiguos gestores, que como bien es sabido se hayan imputados por la Audiencia Nacional por delitos de estafa, apropiación indebida y delitos contra la Hacienda Pública entre otros.

En este sentido, se puede decir que por la vía de la liquidación los inversores podrían llegar a recuperar hasta un 25%. En el caso de Fórum, la liquidación de la compañía se inició en febrero con un primer pago del 10% de su inversión a los afectados y se calcula que en futuros pagos podría llegar a devolverse hasta el 27% de la inversión.

Sin embargo, la liquidación de las compañías presenta un problema y es que dada la coyuntura actual no parece el momento más idoneo para despredense de los edificios y propiedades de las compañías filatélicas.

De otro lado, parece que la opción más favorable será el proceso penal que se desarrolla en la Audiencia Nacional y en el que se puede determinar la responsabilidad civil subsidiaria del Estado y que se basaría en torno a la falta de legislación y de supervisión de estos productos financieros encubiertos.

El problema principal, de estas inversiones era que los clientes eran personas legas en el mundo financiero, que se fiaban del boca a boca y de la confianza que los unía a los comerciales de estas entidades.

A pesar de todo, no hay que engañar a los afectados y deberían tener en cuenta que la vía de la responsabilidad del Estado es muy complicada, pues las asociaciones de consumidores que defienden a los afectados en el proceso tendrán que enfrentarse contra toda la maquinaría de la Abogacía del Estado. A su favor, se encuentra que al gobierno no le interesa que el problema se enquiste y se convierta en un quebradero de cabeza más.

Desde este blog, queremos mostrar nuestra máxima solidaridad con los afectados y nos comprometemos a seguir el problema de cerca, y aconsejar a los afectados sobre los pasos a seguir.

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