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La tarifa plana de 100 euros, ¿una medida eficiente?

tn parados 300x200 La tarifa plana de 100 euros, ¿una medida eficiente?

Recientemente se ha celebrado el Debate sobre el estado de la Nación, este evento supone el acontecimiento más importante del ejercicio político en tanto se repasan los punto más importantes que marcan la agenda política. En estos eventos, los presidentes del gobierno aprovechan para incluir alguna “medida estrella” que les ayude a llevar la iniciativa del debate. Lo hizo el presidente Zapatero con el famoso “cheque bebé” y en esta ocasión le ha tocado a Rajoy con la denominada tarifa plana de 100 euros para la Seguridad Social de los contratos indefinidos.

Nuestro propósito en este artículo es realizar un análisis desde un punto de vista económico de esta medida. En primer lugar, comenzaremos explicando que la propuesta consiste en una reducción de las cotizaciones sociales para nuevas contrataciones de carácter indefinido realizadas en lo que queda de 2014. Siempre con el requisito de que mantengan el empleo neto dentro de la empresa durante al menos tres años.

Llegados a este punto tenemos que centrarnos en el coste la propuesta. A priori, si la realización de nuevos contratos va a suponer que las empresas abonen de forma genérica una cotización de 100 euros por trabajado podemos asegurar que las arcas de la Seguridad Social se van a resentir. Es decir, se va a dejar de ingresar una cantidad esperada que según el gobierno se compensaría por el aumento de nuevos contratos de trabajo. Esto es, aplicamos la teoría de la “Curva de Laffer” a las cotizaciones sociales. Sin embargo, parece precipitado realizar un análisis tan rápido. Más si cabe cuando las arcas de la Seguridad Social no se encuentran en su mejor momento, ya que el Gobierno ha tenido que recurrir al fondo de reserva (que también recibió en herencia) para hacer frente al pago de prestaciones sociales a lo largo de 2013. Es más, el propio Gobierno ha reconocido que la recaudación social necesita mejorar al incluir beneficios sociales como los tickets restaurante dentro de la base de las cotizaciones. Por este motivo, la medida parece contradictoria con la política marcada hasta ahora. Además, se hace necesario que el Ejecutivo explique el coste económico y cuál es la previsión de nuevos contratos indefinidos para compensar la pérdida de fondos de la Seguridad Social. De lo contrario podríamos entender que estamos ante una medida sin contenido serio que sólo busca dar titulares.

Dejando a un lado el coste de la medida deberíamos preguntarnos si con esta medida se va a mejorar la empleabilidad indefinida. Para tratar de dar una respuesta a este tema tenemos que referirnos a un dato importante: la temporalidad de la propuesta. Como comentábamos al inicio del artículo, la medida se va a extender durante 3 años. Por ello, lo más probable es que las empresas recurran a incrementar la contratación indefinida teniendo en cuenta la tarifa plana durante este tiempo. Posteriormente, a los 3 años cuando el coste social se incremente se plantearán si necesitan o no al trabajador y teniendo en cuenta la subvención que han obtenido podrán abaratar el despido si les resulta beneficioso. Es decir, que realmente lo que conseguimos con esta medida no es luchar contra la temporalidad, sino realizar una subvención a la empresa por si considera necesario prescindir del trabajador dentro de 3 años. Podemos llamar al tipo de contrato como queramos pero al final en el momento de asegurar la permanencia del trabajador en la empresa nos remitiremos al coste/beneficio. Alguien podría pensar que el que escribe es muy mal pensado, pero vivimos en el país de la picaresca y basta con repasar cómo han funcionado las subvenciones al empleo en los últimos años.

No vamos a entrar a analizar el vacío que deja la medida para que la empresas utilicen el fraude para aprovecharse de la tarifa plana. De ese tema se ha escrito demasiado estos días. Lo que si nos gustaría es dejar patente que la medida no es propia de un Ejecutivo que busque realizar una política de empleo seria. Teniendo en cuenta la pluralidad de contratos o la posibilidad de tener en pruebas a una trabajador y prescindir de él sin motivo alguno, que ahora se busque incentivar la empleabilidad indefinida con una tarifa plana suena a tomadura de pelo. Si al Gobierno le interesa acabar con la dualidad del mercado de trabajo español puede empezar eliminando todos los contratos y estableciendo un contrato único con indemnización por despido progresiva. Así evitaremos posibles fraudes y sentaremos las bases de un mercado de trabajo con igualdad de derechos. Posteriormente, podríamos utilizar el dinero que costará la tarifa plana para reciclar a los desempleados en situaciones más complicadas y tomar partido para que el crédito fluya entre las empresas. Estas medidas serían más eficientes para mejorar la temporalidad y el incremento de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, con esto nos costará algo más mejorar las estadísticas que al final es lo que importa.

Los efectos de la Reforma Laboral

tn parados 300x200 Los efectos de la Reforma Laboral

Vivimos en un país donde consideramos que cada uno de los problema que se nos presenta se puede solucionar con una disposición legislativa. En este sentido, el principal problema de nuestra sociedad, el paro, no es una excepción sino que cada gobierno que tiene la ocasión decide intervenir normativamente en el marcado laboral. De hecho, desde que se aprobara el Estatuto de los Trabajadores en 1980 se han producido 52 reformas de dicha ley. El nuevo gobierno presidido por Mariano Rajoy no ha perdido su oportunidad y el pasado viernes presentó la suya que se aprobará mediante Decreto-Ley.

Para saber si la reforma será un éxito o no, nos proponemos analizar los efectos que tendrían cada una de las propuestas.

En cuanto al despido, se ha rebajado la indemnización por despido improcedente desde 45 a 33 días por año trabajado con un límite de 24 mensualidades. Sin embargo, existe una disposición que amplía las causas de despido objetivo por razones económicas, técnicas, organizativa o de producción que es la reducción de los ingresos durante tres trimestres consecutivos. Dicha medida implica que el despido objetivo se vaya a generalizar a partir de la entrada en vigor de la norma, puesto que en el contexto de crisis económica es difícil encontrar empresas que no hayan reducido sus ingresos. Llegados a este punto nos preguntamos ¿De verdad en un país con 5 millones de parados es necesario reducir aún más la indemnización por despido? ¿Acaso está siendo difícil prescindir de trabajadores? Hay que recordar que el artículo 45 del Estatuto de los Trabajadores introdujo lo que se conoce como despido exprés, donde el empresario podía reconocer la improcedencia del despido y depositar la indemnización para el trabajador. De esta manera, se podía ahorrar los salarios de tramitación que tanto lastraban a los empleadores. Por tanto, despedir con la legislación vigente no era imposible, si acaso más o menos caro, pero el mercado de trabajo poseía flexibilidad suficiente como así lo indican los datos de la tasa de desempleo. Todo ello nos lleva considerar que esta medida no es óptima si lo que se pretende es incentivar la contratación. Más eficiente resultaría reducir los costes de contratación, esto es, los costes de la Seguridad Social. De hecho, se podría conseguir un doble objetivo aumentar la contratación y la recaudación, ya que la reducción de las cargas sociales motivaría el afloramiento de parte de los contratos laborales de la economía sumergida.

En otro orden de asuntos, la reforma laboral establece nuevas reglas para la negociación colectiva. Se aumentan las causas de descuelgue para que las empresas abandonen el convenio colectivo que firmaron y se pone un límite temporal de dos años a la ultractividad (prórroga tras su vencimiento) de los convenios colectivos. Estas dos medidas olvidan uno de los principios generales del derecho como es el pacta sunt servanda (los pactado debe ser cumplido). Nos explicamos, nadie fuerza a empresarios y trabajadores a ponerse de acuerdo para la firma de un convenio. Por esto mismo, no parece adecuado que una de las partes tenga la potestad unilateral de romper un pacto cuando no fue obligada a firmarlo. Es una medida que va a provocar una enorme desequilibrio en las relaciones laborales. Es cierto, que se hace necesario flexibilizar la negociación colectiva y que uno de los medios es potenciar los convenios a nivel de empresa (medida que también se recoge en la propuesta gubernamental). Sin embargo, el legislador debería compensar el poder de negociación de todos los agentes intervinientes y no apostar sólo por una de las partes. Alguien podría pensar que las circunstancias pueden cambiar ser diferentes al momento de la firma y sea legítimo rescindir el pacto (Cláusula rebuc sic stantibus). Sin embargo, el Ejecutivo debería recordar que el Tribunal Supremo ha establecido prevalencia del primer principio sobre el segundo (STS 460/2010 de 14 de julio).

Como tercer punto relevante hay que hacer referencia a la potestad de las empresas de reducir el salario de los trabajadores menos productivos . De nuevo existe una potestad unilateral que desequilibra las relaciones entre empleador y empleado que puede provocar arbitrariedades a la hora de tomar decisiones. Desde estas páginas se ha defendido ligar el incremento de los salarios a la productividad de los trabajadores, ya que ligarlos a la inflación provoca un circulo vicioso con consecuencias graves para la economía. No obstante, permitir bajadas salariales ligadas exclusivamente a la discrecionalidad del empleador deja en una situación de completa desprotección al trabajador, puesto que si no acepta la bajada se verá abocado a la rescisión contractual con una indemnización de 20 días por año trabajado.

Para el final hemos dejado los incentivos a la contratación. Los empresarios que contraten a jóvenes y a parados de larga duración recibirán subvenciones que oscilan entre los 3000-4500 euros. En este sentido, la propuesta puede ser positiva aunque insuficiente. Las medidas que apoyen la contratación deberían venir del lado de la reducción de los costes laborales y no de subvenciones que lastran las cuentas públicas y que no resuelven el problema de fondo. Además, existe el problema de la sustitución de los trabajadores más mayores por otros más jóvenes para la obtención de la subvención.

De nuestro análisis lo que apreciamos es que la reforma es equivocada e insuficiente. No se ataja el principal problema del mercado laboral español que es la dualidad en la contratación. No se recoge el contrato único con indemnización progresiva que puede ser una medida que acabe con la precariedad de los trabajadores temporales y además, se vuelve a apostar por la reducción de los costes de despido. Los Gobiernos siguen sin identificar el problema, le ocurrió al gobierno socialista y ahora le sucede al popular, puesto que piensan que con una norma se puede solucionar el problema de desempleo. Se debería tener en cuenta que la ecuación del empleo no sólo la forma la variable normativa, es necesario inversión, formación y una política industrial que en nuestro país es prácticamente inexistente.

Las conclusiones que se pueden sacar de la nueva regulación del mercado laboral son que por un lado se va a incentivar el despido como forma de resolución de las crisis empresariales y asimismo se lastrará la renta de los trabajadores. Por otro, es cierto que las empresas van a ver reducidos sus costes, pero si de lo que se trataba era de incentivar el empleo la reforma es equivocada. No obstante, como decía el profesor Luis Toharia “el principal efecto de las reformas laborales es el que nunca se previó”. Veremos.

La política económica en Alcázar tras el 22-M

deuda La política económica en Alcázar tras el 22 M

El 22-M dejó un cambio político en la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que pasaron a ser gobernadas por el Partido Popular. Entre las ciudades donde ha habido cambio de corporación municipal está Alcázar de San Juan por lo que me ha parecido interesante realizar un pequeño análisis de los efectos económicos de las medidas que el nuevo regidor pretende implantar en nuestra ciudad.

En primer lugar, hay que hacer referencia a la prioridad económica para el nuevo alcalde Diego Ortega. Esta no es otra, que la “bajada de impuestos, y la creación de empleo”. A priori, parece un enunciado muy general, y de las entrevistas que he podido recabar no he conseguido encontrar demasiados datos sobre cómo pretende llevar a cabo este ambicioso objetivo.

Sin embargo, el pasado lunes en declaraciones a SER Alcázar realizó una afirmación que creo debe ser analizada. El Alcalde de Alcázar afirmaba que es posible bajar los impuestos, aumentar la recaudación, y asimismo mejorar los datos de desempleo. Ponía como ejemplo la política llevaba a cabo por el Gobierno Aznar en 1996 para justificar su afirmación. En este sentido, hay que decir que Ortega se ha aprendido muy bien el manual. Efectivamente, en ciertos ámbitos una bajada de impuestos puede provocar que la recaudación aumente, ya que una excesiva carga impositiva puede provocar el crecimiento de la economía sumergida. Un ejemplo de esta situación, lo podemos encontrar en las cotizaciones sociales. Las empresas tienen que hacer frente a grandes cargas económicas, por lo que prefieren no declarar la contratación de ciertos trabajadores, y estos aceptan a cambio de recibir un salario algo superior.

No obstante, llevar este razonamiento al ámbito local es un poco precipitado. Me explico, el sistema impositivo local es muy limitado y prácticamente se centra en el Impuesto de Bienes Inmuebles. Es cierto que existen otros impuestos locales, pero de escasa relevancia por lo que nos centraremos en este. Volviendo al razonamiento que nos ocupa, tenemos que decir que la labor censal del catastro ha resultado muy eficaz, de modo que es muy difícil conseguir el afloramiento de inmuebles ocultos rebajando el impuesto.

Por otra parte, hay que mostrar desacuerdo en la afirmación que la bajada de impuestos de 1996 trajo consigo la creación de empleo. En este punto, Ortega se equivoca puesto que lo que provocó el descenso de la tasa de desempleo fue la burbuja inmobiliaria.

Llegados a este punto, continuemos analizando la bajada de impuestos. En declaraciones al diario Lanza, Ortega se postulaba por la bajada de impuestos a los empresarios. Un objetivo muy loable que nos lleva a pensar que el alcalde podría estar refiriéndose al Impuesto de Actividades Económicas. Sin embargo, este impuesto tiene especificada una importante exención por lo que la recaudación es prácticamente nula. Podría resultar que el regidor alcazareño se refiriera al Impuesto de Bienes Inmuebles que soporten los empresarios. Sin embargo, una bajada de dicho tributo tampoco es significativa para las empresas , ya que principalmente la carga impositiva de los empresarios la representa el Impuesto de Sociedades sobre el que el Ente Local tiene poco que decir. Donde habría repercusión es en la recaudación del Ayuntamiento que se vería resentida. De esta manera, quizá hubiera que reducir servicios para sostener el equilibrio presupuestario

Hablemos ahora de la medida “estrella” en materia turística. Ortega declaró en SER Alcázar que una de las medidas para incentivar el turismo y con ello la economía local, será la declaración de Miguel de Cervantes como hijo predilecto de la ciudad. Esta cuestión, que es interesante desde un punto de vista reivindicativo de la vinculación cervantina y nuestra ciudad, tiene una repercusión económica muy limitada. Quiero decir, las ciudades son visitadas por los servicios que ofrecen, no por quien sea hijo predilecto de las mismas.

En otro orden de asuntos, me gustaría hacer referencia al apartado de las inversiones. De las entrevistas realizadas no se ha conocido nada sobre si el equipo de gobierno se centrará en la tramitación del proyecto de plataforma de mercancías ferroviarias a Alcázar de San Juan. Este puede ser un buen impulso económico para la ciudad, que traería consigo la creación de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. De esta manera, sería interesante que la Corporación centrase sus esfuerzos en conseguir que el Ministerio de Fomento acabe de formalizar un plan con fechas de ejecución concretas.

Por último, hay que hacer referencia a la intención del establecimiento de un centro universitario en Alcázar. Esta cuestión, presenta un inconveniente, y es que uno de los problemas que ha evidenciado la UCLM ha sido la diversificación en numerosos campus. Por tanto, no parece lo más adecuado que en Alcázar se instale uno más. Otra posibilidad, sería aprovechar el Hospital General para la instalación de un centro de investigación. Esa es una posibilidad más factible, y desde luego preferible que situaría a nuestra ciudad en una posición de excelencia en el ámbito investigador.

Para acabar, quiero indicar que me habría encantado tener más datos concretos sobre las medidas que tienen intención de desarrollar el nuevo equipo de gobierno. De esta manera, hubiera podido aportar en estas páginas una pequeña reflexión sobre los efectos que a mi juicio podrían tener las mismas.

La propuesta de reforma laboral de Zapatero.

featuredimage03 La propuesta de reforma laboral de Zapatero.

Acabamos de conocer el documento sobre el que se va a trabajar la reforma laboral que planea el gobierno. En las siguientes líneas vamos a realizar una síntesis y un breve análisis de los aspectos más destacados.

Concretamente, hay que decir que el proyecto de reforma laboral va a tratar los siguientes puntos:

1.- Actuaciones para reducir la dualidad y la temporalidad del mercado laboral.

En este sentido, para reducir la contratación temporal se propone desvincular la causa contractual de la actividad habitual u ordinaria de la empresa en los contratos de obra o servicio determinado. De igual forma, se establecería un plazo máximo para dicha modalidad contractual para evitar que este contrato pudiera prolongarse indefinidamente en el tiempo.

Por su parte, para evitar la permanencia prolongada de los trabajadores en situación temporal, se propone una reforma del encadenamiento de los contratos temporales, para que la transformación en contrato indefinido sea más ágil.

Contratación Indefinida.

Para el apoyo de la contratación indefinida el ejecutivo se plantea dos alternativas: reabrir la posibilidad de que los contratos temporales puedan transformarse en contratos de fomento de la contratación indefinida; y por otro, examinar la posibilidad de que nuevos colectivos de trabajadores, fuertemente afectados por el desempleo o la temporalidad, puedan realizar estos contratos manteniendo en cualquier caso su naturaleza de fomento de la contratación indefinida. A estas medidas, hay que añadir la posibilidad de igualar el coste de indemnización por despido improcedente por causas económicas y disciplinarias. Encontramos en este punto, una de las principales novedades que sería la introducción de un sistema de indemnización al estilo austriaco, es decir se trataría la creación de un fondo empresarial para cada trabajador, que sería abonado en caso de despido. Ese dinero es complementario a la prestación que se cobra por desempleo y lo que no se gaste se lo lleva el trabajador a su nueva empresa a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, aquí encontramos la primera de las deficiencias del documento, ya que no se especifica cómo se implantaría este sistema en el mercado laboral español

2.- Actuaciones para favorecer el empleo de los jóvenes.

El Gobierno quiere centralizar las bonificaciones en los de 16 a 30 años con especiales problemas de empleo.

De esta manera, se plantea en materia de contratos de formación que la edad máxima de sus beneficiarios se eleve de 21 a 24 años, que tengan una exención total de las cotizaciones de empresarios y trabajadores durante toda su vigencia siempre que no sean de sustitución de plantilla.

Para los de 16 a 24 años que carezcan de formación, el Ejecutivo defiende un programa extraordinario de empleo.

Estos son algunas de las principales características de este borrador, que será utilizado como hoja de ruta en la negociación con los agentes sociales. Próximamente, realizaremos un análisis más detallado de lo que finalmente supondrá la reforma si llega a buen puerto.

¿Quién rompe el diálogo social?

diaz ferran jose luis rodriguez zapatero1 ¿Quién rompe el diálogo social?La semana pasada el Gobierno, la patronal y los sindicatos daban por roto el dialogo social para solventar el problema del desempleo.

A continuación pretendemos analizar la actitud de los agentes sociales en cuestión y del gobierno en particular para determinar quien es el culpable de la ruptura de las conversaciones.

Anteriormente desde este blog en el artículo los problemas del mercado laboral español analizábamos la posición de los sindicatos estableciendo que demandas de subida salariales no eran muy acordes con la situación crítica que vivía nuestro país.

Sin embargo, desde entonces muchas cosas han cambiado y ahora es la CEOE la que con sus pretensiones nada aporta para solventar el problema. Esta organización con su presidente Díaz Ferrán al frente está poniendo trabas a las negociaciones con pretensiones inadmisibles que pueden poner en peligro el sistema de la Seguridad Social.

No se puede solicitar 20000 millones de euros a cambio de nada, y asimismo pretender rebajas inadmisibles en las cotizaciones a la Seguridad Social. Esta postura es entendible si atendemos a las peculiaridades del personaje que dirige la patronal. Se trata de un individuo manipulado y manejado al antojo del PP, el cual no dudó en aseverar que “Esperanza es cojonuda” o que la culpa “de lo que está pasando es de Zapatero”. Todo ello siendo traicionado por un micrófono abierto cuando no debía.

Por tanto, me parece que este señor ha perdido toda la legitimidad para sentarse a negociar pues no es independiente y únicamente provocará la aparición de más obstáculos en el tratamiento de un problema de tan vital importancia para nuestra economía como es el desempleo.

Dadas las circunstancias no se puede pretender que los demás paguen las consecuencias de la recesión y que los empresarios se vayan de rositas. Al menos no es la mejor postura para llegar a un acuerdo, donde los más importante para llegar a una solución es saber ceder en las posiciones de cada uno.

En otro orden de cosas, la posición del presidente Zapatero me parece acertada, ha tomado el liderazgo por primera vez en lo que llevamos de crisis económica posicionándose en torno a uno de los dos lados. No entro a valorar si su posición es la acertada o no, pero al menos sabemos donde está. Las palabras dirigidas al presidente de la patronal así lo reflejan. Hay que decir, que llegó a espetar a Díaz Ferrán “Te recuerdo que soy el Presidente del Gobierno, de todos los españoles, no solo de los tuyos”.

Parece que por fin va a tomar las riendas del problema y va a actuar como Gobierno, podrá equivocarse, pero ya no se le podrá acusar de dejar pasar el problema.

Por último recordar que nuestro modelo de negociación colectiva sigue demostrando su ineficacia frente a otros más liberales o donde el gobierno interviene más activamente (países escandinavos). Parece que Zapatero ha optado por intervenir, esperemos que tenga suerte.

Los problemas del mercado de trabajo español.

 Los problemas del mercado de trabajo español.

El último dato del paro dejaba la holgada cifra de desempleados en torno a 3.600.000. Como sabemos, este es uno de los principales problemas endémicos de la economía española, y es que, cuando nuestro país deja de crecer a tasas superiores al 3 %, se destruye empleo. A continuación, nos proponemos analizar los problemas que presenta el mercado de trabajo español; asimismo intentaremos lanzar alguna propuesta que ayude a mejorar los datos.

El mercado de trabajo español se caracteriza por los siguientes problemas:

· Baja tasa de productividad. Los datos son realmente graves. España se sitúa a la cola de los países de la OCDE sobre lo que se refiere a tasas de productividad. Además, dicha tasa es 20 puntos menor que la media europea. ¿Qué implican dichos datos? Cuando el contexto económico es positivo, tener tasas de productividad bajas se puede suplir con otros factores; sin embargo, en un entorno de recesión la productividad es vital para evitar que se destruya empleo; con tasas altas conseguiremos ser más eficientes reducir costes y lograremos evitar pérdidas de empleo.

· Poca movilidad laboral. La tendencia sociológica de nuestro país hace que los españoles tengamos una cultura de la propiedad de inmuebles muy arraigada. Hablando en román paladino, si no tienes una casa en propiedad no eres nadie. Esto, parece tener poca relación con el mercado de trabajo, sin embargo, tiene una implicación importante. Me explico: al existir dicha cultura de la propiedad, la mano de obra española tiende a permanecer indefinidamente en el lugar donde fija su residencia. Esto a priori, ni es malo ni es bueno, sería indiferente. Sin embargo, si crece el desempleo, se convierte en una variable muy a tener en cuenta, ya que los individuos no estarán dispuestos a desplazarse para obtener empleos nuevos puesto que, tienen que hacer frente a sus hipotecas. Ahora vemos que lo que parecía no tener relación con la tasa de paro es una variable que puede provocar que esta aumente, esto es, si es difícil deshacerse del inmueble la tasa de paro temporal puede desembocar en una tasa de paro elevada a largo plazo, que verdaderamente traiga graves consecuencias.

· Baja competitividad. Las empresas españolas tienen un problema de competitividad, puesto que históricamente nuestra tasa de inflación es en torno a un punto porcentual más elevada que la media europea. ¿Qué implica esto? Que nuestros productos son relativamente más caros. Hasta la entrada del euro, esta baja competitividad se solventaba devaluando la moneda, pero ahora no es posible. Por tanto, la baja competitividad en tiempos de crisis provoca que nuestras empresas reduzcan más rápidamente sus beneficios y tengan que prescindir de puestos de trabajo.

· Escasa formación. Un amplio sector del mercado de trabajo tiene una formación escasa. ¿Qué consecuencia tiene esta característica? A la hora de prescindir de mano de obra, los primeros afectados son aquellos individuos con menos formación. PAsí pues, si nuestro mercado de trabajo se caracteriza por tener un alto porcentaje de mano de obra no cualificada el problema del desempleo se agrava aún más.

· El papel de los sindicatos. En nuestro país el modelo de negociación colectiva es intermedio. Es decir, ni está muy regulado (países escandinavos) ni está liberalizado (USA). Ello provoca ineficiencias unidas al papel poco colaborador de los sindicatos. Hace unas semanas el nuevo máximo dirigente de CCOO reclamaba subidas salariales del 2 %. Con una economía al borde de la recesión, con tasas de productividad irrisorias y con más de tres millones y medio de parados, no parece la propuesta que más ayude a los trabajadores.

Vamos a analizar con más detalle el papel de estas organizaciones. Si estudiamos el mercado de trabajo nos daremos cuenta que dado el modelo de negociación colectiva el sindicato actúa como monosopnista (único demandante de trabajo) ¿Qué implicación tiene esto? Pues bien, que puede fijar el nivel de empleo o los salarios, pero no ambas variables a la vez. Por tanto, pretender subidas de salario que no vayan unidas a un incremento de la productividad únicamente provocarán descensos en la mano de obra contratada. ¿Están por tanto, ayudando a los trabajadores?

Con anterioridad, hemos visto a grandes rasgos algunos de los principales problemas del mercado de trabajo de nuestro país, es por tanto, momento de aportar soluciones.

En primer lugar, lo principal es asignar los recursos de los que dispone el Estado de manera eficiente. Hoy hemos conocido que se pretende aumentar el tiempo del subsidio de desempleo. Esto va a provocar un incremento importante del gasto público. Por tanto, es vital realizarlo sin precipitarse. Efectivamente, el gobierno tiene que ocuparse de los desempleados, pero más eficiente que prolongar el subsidio, sería destinar estos recursos a formar a los trabajadores para que se puedan incorporar a otros sectores productivos lo antes posible. Es decir, se trata de evitar que el subsidio de desempleo suponga un desincentivo a la búsqueda de trabajo.

Otro tipo de medida relacionada con esta última es controlar el gasto público. Me refiero en este caso al Plan Zapatero de 70000 millones de euros. En este sentido, se han creado 60000 empleos, que sin embargo, no dejan de ser temporales y no salvan la situación. Además, en muchos casos, se destinan a obras de escasa necesidad. Sin ir más lejos, os hablo de mi localidad. En ella se están construyendo 6 rotondas ¿Todas necesarias? Permitidme que lo dude. Lo que quiero decir con ello es que esos 70000 millones de euros podrían destinarse a la formación de nuestros trabajadores, para lograr que sean más productivos. ¿Se imaginan una inyección de ese calado en el sistema educativo? Alguien puede pensar, sí, pero se ha creado empleo; y tiene razón ¿pero a qué precio? Y lo que es más importante ¿Se solventa el problema, o simplemente se retrasa?

Nuestra propuesta va encaminada a transformar el mercado laboral dotándolo de una mayor flexibilidad. Para ello, es importante cambiar el modelo de negociación colectiva (más regulado o más liberal). Esto ha tenido buen resultado en otros países, que dada la crisis actual no destruyen tanto empleo. De otro parte, aumentar la inversión en capital humano y en investigación y desarrollo. De esa manera lograremos ser más productivos y que el mercado laboral sea más solido.

Por otro lado, lograr que los sindicatos adopten una política de moderación salarial que al menos ayude a mantener el nivel de empleo.

Quizá las medidas que propongo son más a largo plazo, y, probablemente hubieran sido más fáciles de adoptar en un contexto de bonanza económica. De todas maneras, de nada sirve la precipitación, pues ella desemboca en una pérdida de recursos y muchas veces retrasa o engorda el problema.

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