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Improvisación fiscal

deuda Improvisación fiscal

El pasado viernes conocíamos el denominado por el Gobierno anteproyecto de ley de Reforma Fiscal. Los puntos maestros de la propuesta son: reducción de los tramos del IRPF de 7 a 5; reducción del tipo de gravamen general del impuesto de sociedades del 30 al 28 y 25 % para los años 2015 y 2016; y mantenimiento con pequeños matices de los bienes y tipos de gravamen en el IVA.

Esta rebaja fiscal, está lejos del documento que elaboró el Comité de Sabios hace ya algunos meses y supone, según el Gobierno, un ahorro para los contribuyentes de 9.000 millones de euros.

Bajo este contexto nos hemos propuesto analizar los efectos macroeconómicos que puede tener un propuesta de este tipo. Concretamente, nos centraremos en aspectos como: la recaudación fiscal, el crecimiento económico, el consumo o el empleo.

Para comenzar este análisis tenemos que partir de las premisas que utiliza el Ejecutivo para justificar que la supuesta rebaja es beneficiosa para la economía. En este sentido, el razonamiento es que al bajar los impuestos, los ciudadanos verán incrementada su renta disponible. De esta manera, decidirán aumentar la proporción de renta que dedican al consumo. Como el consumo es uno de los principales componentes del PIB (lo que conocemos como “Economía”), este incremento se traducirá en crecimiento económico. La consecuencia final sería que el crecimiento económico mejoraría la recaudación (los ciudadanos deciden gastar más y el Estado recauda más por ello) y el empleo debido al aumento de la demanda de los consumidores. Hasta aquí perfecto ¿verdad? El razonamiento simplista que Laffer hizo en una servilleta y que lleva a los liberales a aseverar que las bajadas de impuestos incrementan la recaudación solucionaría todos nuestros problemas.

Sin embargo, como siempre, la teoría económica se enfrenta a los datos que nos ha dejado la evidencia empírica. En primer lugar, el aumento de la renta disponible de los ciudadanos no lleva per se a un incremento en el consumo. Tenemos que tener en cuenta que las familias aún tienen temor de perder su empleo y además están considerablemente endeudadas. Por tanto, no parece descabellado que los contribuyentes decidan utilizar el posible aumento de su renta para ahorrarlo o para reducir parte de su deuda. Quiere decirse, que no es tan probable que la reducción de impuestos lleve consigo un aumento del consumo.

Por otro lado, tenemos que referirnos a la recaudación. El gobierno espera que la rebaja de impuestos no lastre la recaudación debido al incremento de la actividad. Para ello, se basan en el argumento de la Curva de Laffer (subidas de impuestos pueden reducir la recaudación y bajadas de impuestos pueden mejorarla). Sin embargo, este argumento tampoco resiste a las matemáticas. Si echamos la vista hacia atrás, podemos observar que las subidas de impuestos, concretamente del IVA, realizadas por los gobiernos de Zapatero y Rajoy llevaron a un incremento importante de la recaudación. Es decir, el argumento de Laffer falló en esta ocasión y el motivo no es otro que la elasticidad de la demanda de los consumidores. ¿Qué significa esto? Los consumidores no cambian sus hábitos de consumo porque les subamos/bajemos los impuestos, sobre todo si nos referimos a productos que necesitan para su vida diaria. Si antes de una subida necesitaban comprar una barra de pan, lo seguirán haciendo después del incremento de los impuestos. Será la proporción de renta que dediquen al ahorro aquella que se verá modificada.

Con estos razonamientos lo que buscamos reseñar es que la recaudación se va a resentir. Teniendo en cuenta que el gobierno aún necesita ajustar su presupuesto para cubrir los objetivos de déficit público, las cuentas no salen. ¿De dónde van a sacar los 9.000 millones que dejarán de recaudar en los años 2015 y 2016? ¿Habrá reducciones adicionales de gasto que no nos están anunciando?

La respuesta a estas preguntas es pura especulación, pero demuestra que el Gobierno ha decidido centrarse ahora en lograr que los ciudadanos perciban que les están bajando los impuestos. Poco importa ya cuadrar las cuentas teniendo en cuenta que existe riesgo de perder poder político. Con todo, el Gobierno se va a enfrentar a otro problema. La Comisión Europea ya ha anunciado que esta rebaja fiscal no estaba dentro del programa que España tuvo que enviar a Bruselas para justificar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad. Por tanto, no sería raro que el recorte de impuestos sea vetado por la UE.

Parece que una vez más, el Gobierno prefiere jugar al corto plazo. Lejos de afrontar la principal reforma que necesita nuestro país prefiere centrarse en sus intereses electorales. Lo que tocaba ahora es reformar un sistema fiscal que pide un enorme esfuerzo a los ciudadanos, pero que después resulta ineficiente si hablamos en términos de recaudación. Seguro que el país y la economía se lo agradecían.

La propuesta de reforma fiscal: IRPF e IVA

montoro 0 300x200 La propuesta de reforma fiscal: IRPF e IVA

Esta semana se conocía el informe de los 9 expertos encargado por el ministro Montoro para que realizaran una propuesta de reforma fiscal. El informe, como su presidente indicaba, “no deja títere con cabeza” en el sistema fiscal e incluye propuestas para cada uno de los tributos existentes así como la creación de nuevas figuras tributarias.

Antes de entrar a realizar un análisis de los principales puntos de dicha propuesta, tenemos que decir que estamos ante un estudio que supone una reestructuración fiscal. Esto es, no se trata de una bajada de impuestos como desde algunos sectores se pretende vender, sino que lo que se busca es mejorar la eficiencia del sistema tributario para lograr una mejor recaudación. Este aspecto, que es indispensable como hemos defendido en estas páginas, es el que prima por encima de otros factores que suelen caracterizar a los sistemas tributarios: progresividad, equidad, justicia… A continuación explicamos por qué.

En primer lugar vamos a centrarnos en la figura impositiva más importante, el IRPF. Para este impuesto los expertos proponen: subir el mínimo exento,  reducir los tramos impositivos, acabar con algunas deducciones (entre ellas la de vivienda habitual) y establecer un tipo marginal máximo del 50 % (superior al que se encontró Rajoy cuando llegó al gobierno).

Si analizamos estas las medidas tenemos que decir que existen algunas muy positivas como el aumento del mínimo exento. Este actualmente se encuentra en 5151 euros y lleva tiempo sin actualizarse de acuerdo al IPC. Para que todos lo entendamos este mínimo es lo que el legislador entiende por imprescindible para asegurar la subsistencia de cada individuo. Es cierto que estamos simplificando enormemente porque esta cantidad no es que se entienda por no percibida. Es decir, que forma parte de la base imponible del impuesto, pero la cuota tributaria correspondiente a dicho mínimo se restará del total de IRPF que cada individuo deba pagar. Con todo, como decíamos es importante actualizar esta cantidad para dejarla acorde al nivel de los precios y de la vida existente actualmente. Lo mismo ocurre con la eliminación de deducciones incluyendo la que más chirría, la  existente por adquisición de vivienda habitual. Este es un aspecto que se debía haber ejecutado hace mucho tiempo debido a que el IRPF está plagado de deducciones poco entendibles que provocan que quien lleve a sus hijos a un colegio privado, tenga un seguro sanitario privado o una vivienda en propiedad pague menos impuestos que otro. ¿A ustedes esto les parece equitativo? El impuesto debería gravar la obtención de renta de modo genérico con independencia de los gastos de cada individuo. Además deducciones como la de adquisición de la vivienda habitual únicamente han provocado que se encarezcan los precios y se fomente el endeudamiento. Sin embargo, esta propuesta del comité de expertos parece que quedará en papel mojado. La vicepresidenta del Gobierno ya dejó entrever el viernes que no todas las ideas de este grupo van a ser asumidas por el gobierno y el supuesto coste electoral de esta parece que acabará primando. Se equivocará una vez más el Gobierno si una de las consideraciones más interesantes no la asumen en su reforma fiscal.

Por otra parte, una medida muy relevante en relación al IRPF es la limitación del régimen de módulos o lo que se conoce como estimación objetiva de los rendimientos de actividades económicas. Para aquellos que no estén familiarizados con la nomenclatura fiscal, se trata de un método previsto para pequeños negocios como bares, tiendas… mediante el cual se tributa por indicios. Por ejemplo, se tiene en cuenta para estimar los rendimientos los metros cuadrados, el número de empleados, las mesas del local… Este forma de estimación que buscaba simplificar las obligaciones fiscales a los pequeños empresarios, se ha convertido en un foco de fraude fiscal y una forma eficiente de blanquear dinero. Los expertos proponen limitarla y como decimos representa una propuesta muy positiva en la lucha contra el fraude que permitiría aflorar dinero de la economía sumergida.

Si recapitulamos lo visto hasta ahora podemos decir que nos encontramos ante un posible bajada del IRPF. Y sí, estamos en lo cierto, aunque se eliminaran deducciones, la simplificación de los tramos y el incremento del mínimo exento supondrían una bajada de este impuesto. Pero si recuerdan al principio del artículo dijimos que estábamos ante una reestructuración fiscal, por tanto, si la carga de este impuesto se alivia tendrá que incrementarse el esfuerzo de los ciudadanos a través de otro impuesto. Aquí es momento de referirnos a otro impuesto estrella, el IVA.

Todos recordamos la subida del IVA del Gobierno de Rajoy que incrementó el tipo general al 21 % y el reducido hasta el 10 %. Además algunos bienes pasaron de estar sometidos al tipo reducido a ser sometidos al tipo general (por ejemplo, los espectáculos culturales). En este caso la propuesta del comité de expertos va unida a una idea, la devaluación fiscal. En este blog analizamos hace tiempo esta idea, pero recapitulando diremos que una devaluación fiscal consiste en conseguir abaratar las exportaciones para lograr competitividad. Esto se consigue en dos frentes, por un lado incrementamos el IVA de nuestros productos, que estarán exentos en el momento de la exportación. Por otro lado, reducimos las cargas sociales de los empresarios. De esta forma el factor trabajo se hace más barato y logramos incrementar la productividad. Esto es muy interesante, si no fuera porque estamos empobreciendo a los ciudadanos. Pero centrémonos en la propuesta para el IVA del comité de expertos. En este caso, la propuesta gira en torno al trasvase de productos del tipo reducido del 10 % al tipo general del 21 %. Se busca dejar en el tramo reducido sólo los bienes y servicios relacionados con el turismo, la hostelería y la vivienda. El resto, entre los que se encuentran productos y servicios que son de primera necesidad para muchos ciudadano (por ejemplo las gafas y lentillas) quedarán sometidos al tipo general del 21 %. Aquí es donde encontramos el principal rasgo que se busca con la reforma, mejorar la recaudación. Existe una evidencia empírica de que el IVA es el tributo que permite incrementar la recaudación de forma más fácil. Así sucedió con las subidas realizadas por Zapatero y Rajoy. No ocurre lo mismo en el IRPF y más en un contexto con un 25 % de paro.

La conclusión que podemos sacar hasta ahora es que reducimos el impuesto más progresivo (pagan más lo que más tienen) e incrementamos el impuesto regresivo por excelencia. Es decir, el que afecta a las clases más desfavorecidas. Por tanto, mejoraremos la recaudación, algo muy necesario, pero provocaremos que la carga recaiga en los sectores más desfavorecidos y que dedican una mayor parte de su renta  a consumir.

En el próximo capítulo analizaremos el resto de figuras impositivas que se ven afectadas por la propuesta de reforma.

Continuará…

Presión fiscal vs esfuerzo fiscal

montoro 0 300x200 Presión fiscal vs esfuerzo fiscal

Seguramente habrán oído en numerosas ocasiones a algún ministro de Hacienda o a algún político hacer referencia al concepto de presión fiscal para justificar algún incremento de impuestos. Pero ¿qué significa ese concepto? Hoy nos proponemos analizar dos términos que debemos tener en cuenta para analizar un sistema fiscal: presión fiscal y esfuerzo fiscal.

El primer concepto, el más utilizado por los políticos, se calcula dividiendo la recaudación fiscal (incluyendo las cotizaciones sociales) entre el PIB. Es decir, nos da como resultado el porcentaje que supone la recaudación pública sobre el conjunto de la economía. Nada tiene que ver con la presión que soportan los ciudadanos desde el punto de vista de los impuestos. Sin embargo, nuestros dirigentes utilizan este término para justificar subidas de impuestos o para defender que durante su mandato “ha bajado la presión fiscal de los ciudadanos”.  Sobre este término existe mucha demagogia, ya que viendo cómo se calcula podemos asegurar que la presión fiscal tiene poca relación con subidas o bajadas de impuestos, sino más bien con la caída de la recaudación, el ritmo de crecimiento de la economía y la existencia de fraude fiscal.

Para analizar la cantidad de renta que los ciudadanos tienen que aportar al sostenimiento de los gastos públicos tenemos que referirnos al esfuerzo fiscal. Esta variable compara de forma más tangible cuanto porcentaje de su renta dedican los individuos al pago de tributos. Es cierto que su cálculo suscita bastante controversia entre la doctrina económica, pero una forma de aproximarse a su cálculo es utilizar el Índice de Frank. Se trata de un cálculo sencillo para el cual se debe dividir la presión fiscal por la renta per cápita de un país.

Conociendo los conceptos, ya podemos analizar los datos existentes para nuestro país y compararlo con nuestro entorno. La presión fiscal en España se sitúa en el 32,9 % con respecto al PIB, una cifra que está por debajo de la media de los países de la OCDE que se encuentra en el 34,6 % (según datos de Eurostat). Por su parte, los datos de esfuerzo fiscal se colocan en el 40 % y tenemos el dudoso honor de ser los campeones de la Eurozona. Estas cifras nos ofrecen la conclusión de que nuestro sistema fiscal no es eficiente. Tenemos el esfuerzo fiscal más alto de los países de nuestro entorno, pero después ese dato no se traduce en una buena recaudación. Es decir, exprimimos a nuestros ciudadanos desde el punto de vista impositivo, pero después su renta se pierde por el camino.

¿Cuáles son los motivos? En primer lugar, el mal reparto de dicho esfuerzo fiscal. Tenemos un sistema fiscal plagado de deducciones que provoca que los trabajadores acaben pagando más impuestos que las empresas del IBEX-35. Además, como en los años 80-90 ligamos de forma pronunciada nuestros ingresos públicos al ciclo económico una recesión económica como la actual se lleva por delante el esfuerzo exigido a los ciudadanos.

Todos estos datos, evidencian una vez más que es primordial realizar una reforma fiscal seria y profunda. Tenemos que acabar con un sistema que exprime al ciudadano medio y que después no da los frutos esperados. Para ello, lo primero que debería hacer el gobierno es acabar con las deducciones que plagan nuestros impuestos y rebajar los tipos de gravamen. A partir de ahí hay mucho trabajo para mejorar la equidad de los impuestos. Sin embargo, partiendo de una simplificación de los impuestos e incrementando la lucha frente al fraude fiscal conseguiríamos reducir el esfuerzo que exigimos a la ciudadanía y mejoraríamos la eficiencia de nuestro sistema aumentando la recaudación.

La subia del IVA y sus alternativas

montoro 0 300x200 La subia del IVA y sus alternativas

La semana pasada se publicó el memorándum referente al rescate bancario solicitado por nuestro país. En este documento se establecieron 32 condiciones, algunas de ellas macroeconómicas, que han provocado que este miércoles el gobierno de Mariano Rajoy tuviera que afrontar un recorte del gasto público de 65.000 millones de euros.

El gobierno popular ha optado en esta ocasión por subidas de impuestos unidas a reducción del gasto público, relativas al salario de los empleados públicos y a la prestación por desempleo. En este artículo nos centramos en las consecuencias de la subida del tipo de gravamen del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Para entender cómo afecta una modificación de este tributo tenemos que hacer referencia a una de sus principales características: estamos ante un impuesto indirecto y de marcado carácter regresivo. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, que afectará más a las clases bajas que a las clases altas de la sociedad. ¿Por qué se produce este efecto? Es debido a la propensión que tienen los individuos hacia el consumo, es decir, lo que cada persona consume efectivamente. Si comparamos dos personas, de las cuales uno gana 100 veces más que el otro, no por ello quien tenga más renta consumirá 100 veces más. Empíricamente se comprueba que los individuos conforme tienen más renta, más proporción de la misma se destina al ahorro.

Visto este análisis deberíamos preguntarnos ¿Por qué opta el gobierno por la subida de esta figura impositiva? El principal motivo es que estamos ante un tributo cuya recaudación es rápida, debido al diseño de las declaraciones de los sujetos pasivos que se realizan con una periodicidad trimestral. Por tanto, el gobierno espera recaudar rápidamente. No obstante, resulta paradigmático que bajo el ideario de este gobierno se haya optado por incrementar dicho impuesto. Si atendemos al programa económico  elaborado por el actual Ministro de Hacienda, podremos apreciar que toda la política económica está marcada por el concepto de la curva de Laffer.

En este blog hemos tenido la oportunidad de hablar sobre este concepto, pero recuperando su definición se puede decir que lo que este economista quiso evidenciar es que una subida continua de los impuestos puede afectar tanto a la actividad económica que lastre la recaudación. Por consiguiente, si como dice el gobierno las arcas públicas están vacías se debería llevar a cabo una política totalmente contraria a la adoptada, para así incentivar la actividad y la recaudación. Sin embargo, Cristóbal Montoro ha mostrado poca fe en este ideario que incumplió con la subida del IRPF y que ha vuelto a denostar aceptando la subida del IVA.

¿Cómo va a afectar la subida del IVA a la Economía Española? Para responder correctamente a esta preguntar hay que tener en cuenta que el PIB se compone de los siguientes componentes: Consumo, Inversión, Gasto Público, Exportaciones e Importaciones. Al tratarse de un impuesto que grava el consumo, su incremento va a provocar que los individuos dispongan de menos renta disponible para comprar bienes y servicios. De esta manera, se va a lastrar esta variable de la ecuación del PIB. Además, si tenemos en cuenta que el Consumo es el componente de más peso en el PIB de los países desarrollados, el efecto va a ser devastador. La consecuencia más inmediata será el agravamiento de la recesión y, por tanto, el empeoramiento de las tasas de desempleo.

Como vemos, en el momento que vive la economía española optar por un incremento tributario de este tipo supone un error de base. Es cierto que el Estado necesita liquidez, y que nuestros acreedores han impuesto estas condiciones para establecer el rescate bancario. No obstante, existen alternativas para evitar lastrar aún más la economía. Concretamente, el colectivo de Técnicos de Hacienda elaboró recientemente una propuesta muy interesante que se puede resumir en los siguientes puntos:

  • Armonizar el tipo de sociedades hasta el 35 % recaudando 13.943 millones de euros
  • Reducción de la economía sumergida en 10 puntos. Para conseguir este objetivo sería necesario ampliar la cuota de inspectores de hacienda. Por poner un ejemplo, España tiene un inspector de hacienda por cada 1.700 habitantes, Alemania lo tiene por cada 600. Todo ello unido a que nuestra cultura acepta socialmente el fraude fiscal provoca que estemos renunciando a 38.577 millones de euros.

Con dos medidas nada agresivas para la ciudadanía se conseguirían recaudar más de 50.000 millones de euros. Este debía haber sido el primer paso del ejecutivo al que debería seguir una amplia reforma fiscal, puesto que nuestro modelo tributario muestra signos de agotamiento. Se ha tratado de un conjunto de impuestos muy ligados al ciclo económico y a la actividad de la construcción, por lo que se hace necesaria su revisión de forma amplia y ordenada.

Con este tipo de políticas nuestra economía ganaría credibilidad, sin embargo, el gobierno popular está cayendo en el mismo error que su antecesor: la improvisación. Todo ello provoca que nuestros socios no se fíen de nosotros y lo que es peor, que nuestra posición negociadora sea muy débil.

Tras este análisis nos encontramos en posición de afirmar que el tratamiento sigue siendo el equivocado. El enfermo continúa desangrándose y la receta sigue siendo el bisturí que ahonda en la herida. Nuestros representantes deberían darse cuenta de que sin crecimiento será imposible pagar nuestras deudas. Con todo, ojalá este análisis sea equivocado y las medidas consigan el efecto esperado.

¿Es excesivo el gasto público?

deuda ¿Es excesivo el gasto público?

Estamos inmersos estos días en una tormenta financiera que azota nuestro país sembrando dudas sobre nuestra solvencia para cumplir con los acreedores. Este hecho, provoca que el discurso dominante insista de forma obsesiva en que reducir el gasto público es la única forma de salir de la crisis.

Esta idea se ha convertido en dogma haciendo creer que el problema de nuestra economía es haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Dicha circunstancia habría sido provocada por los elevados déficits de las distintas administraciones públicas que con el aumento irresponsable del gasto han elevado los niveles de deuda a cifras insostenibles.

La única solución por tanto, sería reducir el gasto hasta llevar la deuda a un nivel donde nuestra solvencia no se ponga en duda. Sin embargo, sería interesante que estas afirmaciones se acompañaran por datos. Esto es lo que hoy nos proponemos hacer, analizar mediante estadísticas los niveles de gasto público y de ingresos de España para identificar el verdadero problema.

Para realizar el análisis vamos a partir de los últimos datos oficiales disponible en cuanto a gasto público se refiere (Eurostat 2010). A continuación, presentamos una tabla con el porcentaje de gasto público con respecto al PIB de la Europa de los 27.

gráfico ¿Es excesivo el gasto público?

En la tabla se puede observar que nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en cuanto a niveles de gasto público se refiere. Los datos demuestran que en comparación con los grandes países de la Unión (Alemania, Francia o Reino Unido) somos el estado que menos porcentaje de nuestro PIB dedicamos a gasto público, y lo que es más significativo aún, estamos en un nivel considerablemente inferior a la media europea. Además, los datos nos dejan una conclusión importante, puesto que son los países más desarrollados de Europa los que dedican un mayor porcentaje de su PIB a gasto público. Sin embargo, los menos desarrollados son los que presentan tasas inferiores.

Lo que se hace evidente es que nuestro problema no es un excesivo gasto público, sino al contrario, puesto que tenemos tasas muy inferiores a la de nuestros socios que provocan que los servicios públicos no tengan la calidad que todos desearíamos.

Vistos los datos, deberíamos preguntarnos ¿Dónde está el problema? La respuesta la tenemos en los ingresos fiscales. Nuestra estructura impositiva ha estado muy ligada a la burbuja inmobiliaria por lo que cuando esta ha explotado se ha presentado un problema grave de recaudación.

En economía se suele creer que los impuestos son una variable exógena que va unida al ciclo económico. Sin embargo, los tributos tienen una parte normativa que es la que va a garantizar la capacidad recaudatoria en cada fase del ciclo. En España desde los años noventa se ha tendido a desfiscalizar la actividad económica sucumbiendo a la teoría que asegura que menores niveles impositivos favorecen la producción.

El resultado es que la rebaja de recaudación vía IRPF e Impuesto de Sociedades, la eliminación de los Impuestos de Patrimonio o Sucesiones y el escaso control sobre el fraude nos han dejado expuestos a que una recesión lastre la recaudación de los ingresos públicos. De hecho, si comparamos la evolución de los ingresos fiscales de nuestro país con el resto de Europa encontraremos el problema. Nuestros ingresos se han reducido significativamente con la explosión de la burbuja, mientras que otros países los han mantenido pese a que sus economías se han enfrentado a caídas del crecimiento más pronunciadas que España .

La conclusión que se puede sacar de nuestro análisis es que se hace necesaria una reforma fiscal profunda, que cambie los grandes pilares de la recaudación pública dando más peso a tributos estructurales que no dependan de los ciclos económicos. De esta manera, el tratamiento tiene que emplearse por la vía de los ingresos no mediante reducciones del gasto que ponen en peligro la recuperación económica, y lo que es peor, el aseguramiento de servicios públicos irrenunciables como sanidad, ciencia o educación. Para finalizar tenemos que decir que el discurso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” no resiste a las matemáticas como así lo demuestran las estadísticas. Es más, ese discurso lleva implícito un cambio de modelo que lleva a que los servicios públicos sean provistos por entidades privadas. Por todo ello, les preguntamos ¿Aún se creen ese cuento?

La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

DOLAR17 300x200 La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

Vivimos una época marcada por las turbulencias fiscales. Los gobiernos preocupados por sus índices de déficit público y deuda han puesto en marcha políticas fiscales contractivas que se materializan en recortes de gasto o en subidas de impuestos. En este contexto, nos ha parecido interesante abordar un concepto económico conocido como la curva de Laffer.

Este debe su nombre al economista Arthur Laffer que a través de una curva teorizó acerca de la relación entre impuestos y recaudación. Existe una leyenda que explica que fue en una servilleta en la que Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Durante una cena en el restaurante Two Continents de Washington, en los años setenta, Laffer fue invitado por el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros comensales, como el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, quien luego escribió en un libro esta anécdota. Laffer trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, tiró de una servilleta y dibujó su famosa gráfica.

curvalaffer 300x205 La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

En el gráfico anterior podemos observar el modelo que ahora vamos a explicar. La curva de Laffer se dibuja con forma de U invertida para evidenciar que existe un punto óptimo en el que se maximiza la recaudación del Estado para un nivel determinado de impuestos. A partir de ese punto, si un Estado decide incrementar el gravamen a sus ciudadanos comenzará a reducirse la recaudación. Eso es así porque según la teoría los individuos estarán dispuestos a renunciar a horas de trabajo, ya que valoran más su tiempo de ocio debido a los impuestos excesivos.

Como observamos, la curva de Laffer se basa en el modelo microecónomico de ocio/consumo en el que se analizan las decisiones de los consumidores de acuerdo a sus preferencias y restricciones temporales. No obstante, este modelo (como todos) peca de reduccionista y se olvida de que en la práctica los individuos no pueden elegir cuantas horas pueden o no trabajar.

Sin embargo, a pesar del escaso rigor matemático de la curva de Laffer y de su excesiva teorización de la economía, este concepto puede ser relevante a la hora de hablar de reformas impositivas. Existe un aspecto que no se le puede negar a esta curva, y es que efectivamente existe un nivel de impuestos óptimo. En este sentido, tendremos que buscar evidencias que nos ayuden a determinar si estamos en el lado izquierdo o derecho de la curva para saber que política impositiva nos conviene mas.

Vamos a tratar de explicarlo mejor con un ejemplo. En España la tasa de desempleo ha dejado unos números de 5.279.000 parados. Este dato puede evidenciar que los tributos referentes al mercado de trabajo (Seguridad Social e IRPF) se encuentren en el lado derecho de la curva, de modo que los individuos se vean apartados del mercado de trabajo o se encuentren trabajando de forma sumergida. Es decir, como los impuestos son elevados para empresarios y trabajadores, unos y otros están dispuestos a renunciar a la protección del sistema público y realizar su trabajo de un modo encubierto. Por tanto, en una situación como esta si redujéramos los tipos de la Seguridad Social y del IRPF, empresarios y trabajadores estarían dispuestos a legalizar su situación, ya que los costes serían inferiores y la posible sanción al ser descubiertos no les saldrían tan rentable. De esta forma, reduciendo los tipos impositivos el Estado no dejaría de recaudar, sino que aumentaría sus ingresos. Volviendo al concepto de Laffer pasaríamos de encontrarnos en la parte derecha de la curva a un nivel cercano al óptimo.

No obstante, si utilizamos este concepto de forma ilimitada podemos encontrarnos en una situación contraria. Es decir, tenemos que tener evidencias suficientes del lado de la curva en el que nos encontramos, ya que si estamos en el lado izquierdo un descenso de los impuestos afectaría a la recaudación y al bienestar de los ciudadanos.

Para concluir, nos gustaría hacer referencia a las distintas interpretaciones que se realizan de esta curva, ya que podemos caer en un error si reducimos la interpretación de la curva a que las bajadas de impuestos pueden tener un efecto positivo en la recaudación. Como hemos explicado, es importante no olvidar que la curva tiene dos partes y se hace necesario determinar en que lado nos encontramos para concluir si las bajadas o subidas de impuestos tienen un efecto positivo para la actividad económica. Si somos especialmente reduccionistas y pensamos que la curva de Laffer sólo la forma la pendiente descendente de la parte derecha corremos el riesgo de implementar políticas impositivas perjudiciales para la economía.

¿Quién paga la subida del IRPF?

deuda ¿Quién paga la subida del IRPF?

El nuevo año nos ha traído consigo una subida de impuestos para atajar los dos puntos imprevistos que han situado el déficit público en el 8 %. El incremento fiscal ha recaído, esta vez, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. En palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se trata de un aumento extraordinario con carácter temporal (dos años), y que se ha realizado bajo los criterios de justicia y equidad.

A continuación nos proponemos analizar a quién afecta en su mayor parte esta reforma fiscal.

Si atendemos a la teoría del IRPF, observaremos que este tributo se define como un impuesto que grava la renta universal de las personas físicas y tiene un carácter progresivo. ¿Qué significa este último aspecto? La progresividad fiscal viene determinada por la aplicación de un tipo de gravamen superior a aquellos sujetos pasivos que presenten declaraciones con rentas superiores. Veámoslo con un ejemplo:

El señor A tiene una renta de 20000 unidades monetarias  y tendrá que hacer frente al pago de un 10 % de la misma.

El señor B tiene una renta de 25000 unidades monetarias y tendrá que hacer frente al pago de un 15 % de la misma.

Como se observa, la cuota resultante a pagar aumenta más que proporcionalmente la renta de cada individuo.

No obstante, la teoría es distinta a la práctica, puesto que el IRPF no es un impuesto perfectamente progresivo. Estamos ante un tributo complejo donde existen innumerables deducciones tanto en la base imponible, como en la cuota resultante de la aplicación del tipo de gravamen. Además los rendimientos no se gravan de forma uniforme, esto es, a los rendimientos provenientes del trabajo se les aplica un grado de progresividad mucho más pronunciado, en tanto que pueden llegar a soportar tipos marginales de hasta el 56 %. Sin embargo, los rendimientos procedentes del capital (ahorro) están bonificados y se gravan con un 19 y 21 % dependiendo de si la base supera los 6000 euros. Por tanto, la progresividad está limitada.

Llegados a este punto es momento de referirnos a las estadísticas del impuesto. ¿Quién paga el IRPF? En la tabla que presentamos a continuación, se incluyen las bases imponibles de los sujetos declarantes de este tributo.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 39.404 0,21
Hasta 1,5 473.689 2,56
1,5 – 6 2.269.586 12,28
6 – 12 3.748.179 20,29
12 – 21 5.334.477 28,87
21 – 30 2.962.186 16,03
30 – 60 2.916.475 15,78
60 – 150 648.002 3,51
150 – 601 77.667 0,42
Mayor de 601 6.725 0,04
Total 18.476.390 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Se puede observar que la distribución en los tramos más altos de renta apenas supone un 4-5 %. Quiere decirse que es un impuesto que afecta fundamentalmente a la clase media. Si atendemos a los datos de recaudación esperada con la reforma, se puede aseverar que serán los ciudadanos con rentas más bajas los que pagarán el grueso del ajuste, el 95% del total. Esto es así porque las grandes fortunas y las verdaderas rentas altas no tributan vía IRPF, sino que lo hacen a través de figuras tributarias que afectan a las personas jurídicas.

En cuanto a la reforma de la tributación de los rendimientos del capital tenemos que decir que la reforma considera rentas altas a aquellos que presentan bases liquidables del ahorro superiores a 24000 euros. En la tabla que presentamos a continuación observamos que dichos rendimientos son obtenidos por un 30 % de los contribuyentes. Por consiguiente, dos de cada tres euros de la subida fiscal serán pagados por pequeños ahorradores.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 0 0
Hasta 1,5 173 0,00
1,5 – 6 138.667 1,09
6 – 12 2.281.514 17,89
12 – 21 4.324.967 33,92
21 – 30 2.628.920 20,62
30 – 60 2.681.641 21,03
60 – 150 613.172 4,81
150 – 601 76.131 0,60
Mayor de 601 6.751 0,05
Total 12.751.936 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Vistas las estadísticas del impuesto, es momento de analizar el concepto que justifica la subida, esto es, la equidad. En materia fiscal la equidad se divide en horizontal y vertical.  El primer concepto se refiere a que los sujetos con las mismas rentas tengan cargas tributarias semejantes. Por otro lado, el concepto vertical determina que aquellos que tengan rentas mayores deben soportar impuestos mayores. Si atendemos a las estadísticas analizadas observamos que hay individuos que se escapan a la acción del IRPF y que con toda seguridad tienen más rentas que otros que se ven obligados a pagarlo. De esta manera, la reforma fiscal no mejora un aspecto como el de la equidad vertical, puesto que las grandes fortunas seguirán tributando vía sociedad a tipos ínfimos que en algunos casos no superan el 1 %.

Antes de finalizar nuestro análisis nos ha parecido interesante comentar dos aspectos jurídicos que tienen importancia a la hora de estudiar la reforma del IRPF. En primer lugar, hay que hacer referencia a que la reforma podría vulnerar la doctrina constitucional de la reserva de ley en materia tributaria. Concretamente, la STC 221/1992 (entre otras) establece que los aspectos esenciales de los tributos tienen que ser establecidos mediante ley, es decir, se establece una reserva de ley relatva. Entre estos aspectos se incluyen los tipos de gravamen, que son los que se modifican en esta reforma extraordinaria. Podríamos concluir que la subida del IRPF bordea la doctrina constitucional y es probable que el Alto Tribunal dé un revolcón al Ejecutivo.

En segundo lugar, tenemos el aspecto confiscatorio. La Constitución Española establece que el sistema tributario en ningún caso podrá tener un afán confiscatorio. En este sentido, los Técnicos de Hacienda se han posicionado estableciendo como límite el 50 % para marcar la frontera entre recaudación y confiscación. Sin embargo, con las subidas de ciertos tramos autonómicos esta última reforma ha situado el tipo marginal máximo de gravamen en algunas autonomías en el 56 %. Estamos ante un punto controvertido y que el Gobierno debería haber tenido en cuenta a la hora de implementar su propuesta tributaria.

A lo largo de esta exposición hemos analizado que la reforma fiscal aunque a priori parece progresiva no lo es en la práctica. Estaríamos ante una reforma equitativa y progresiva si todos los sujetos pasivos estuvieran dentro del ámbito de acción del IRPF, pero las matemáticas demuestran que el ajuste recae sobre la clase media en su mayor medida. Por otra parte, la reforma plantea dos dudas jurídicas de enorme calado que el Gobierno debería haberse planteado a pesar de tratarse de un caso de extraordinaria urgencia.

La política económica en Alcázar tras el 22-M

deuda La política económica en Alcázar tras el 22 M

El 22-M dejó un cambio político en la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que pasaron a ser gobernadas por el Partido Popular. Entre las ciudades donde ha habido cambio de corporación municipal está Alcázar de San Juan por lo que me ha parecido interesante realizar un pequeño análisis de los efectos económicos de las medidas que el nuevo regidor pretende implantar en nuestra ciudad.

En primer lugar, hay que hacer referencia a la prioridad económica para el nuevo alcalde Diego Ortega. Esta no es otra, que la “bajada de impuestos, y la creación de empleo”. A priori, parece un enunciado muy general, y de las entrevistas que he podido recabar no he conseguido encontrar demasiados datos sobre cómo pretende llevar a cabo este ambicioso objetivo.

Sin embargo, el pasado lunes en declaraciones a SER Alcázar realizó una afirmación que creo debe ser analizada. El Alcalde de Alcázar afirmaba que es posible bajar los impuestos, aumentar la recaudación, y asimismo mejorar los datos de desempleo. Ponía como ejemplo la política llevaba a cabo por el Gobierno Aznar en 1996 para justificar su afirmación. En este sentido, hay que decir que Ortega se ha aprendido muy bien el manual. Efectivamente, en ciertos ámbitos una bajada de impuestos puede provocar que la recaudación aumente, ya que una excesiva carga impositiva puede provocar el crecimiento de la economía sumergida. Un ejemplo de esta situación, lo podemos encontrar en las cotizaciones sociales. Las empresas tienen que hacer frente a grandes cargas económicas, por lo que prefieren no declarar la contratación de ciertos trabajadores, y estos aceptan a cambio de recibir un salario algo superior.

No obstante, llevar este razonamiento al ámbito local es un poco precipitado. Me explico, el sistema impositivo local es muy limitado y prácticamente se centra en el Impuesto de Bienes Inmuebles. Es cierto que existen otros impuestos locales, pero de escasa relevancia por lo que nos centraremos en este. Volviendo al razonamiento que nos ocupa, tenemos que decir que la labor censal del catastro ha resultado muy eficaz, de modo que es muy difícil conseguir el afloramiento de inmuebles ocultos rebajando el impuesto.

Por otra parte, hay que mostrar desacuerdo en la afirmación que la bajada de impuestos de 1996 trajo consigo la creación de empleo. En este punto, Ortega se equivoca puesto que lo que provocó el descenso de la tasa de desempleo fue la burbuja inmobiliaria.

Llegados a este punto, continuemos analizando la bajada de impuestos. En declaraciones al diario Lanza, Ortega se postulaba por la bajada de impuestos a los empresarios. Un objetivo muy loable que nos lleva a pensar que el alcalde podría estar refiriéndose al Impuesto de Actividades Económicas. Sin embargo, este impuesto tiene especificada una importante exención por lo que la recaudación es prácticamente nula. Podría resultar que el regidor alcazareño se refiriera al Impuesto de Bienes Inmuebles que soporten los empresarios. Sin embargo, una bajada de dicho tributo tampoco es significativa para las empresas , ya que principalmente la carga impositiva de los empresarios la representa el Impuesto de Sociedades sobre el que el Ente Local tiene poco que decir. Donde habría repercusión es en la recaudación del Ayuntamiento que se vería resentida. De esta manera, quizá hubiera que reducir servicios para sostener el equilibrio presupuestario

Hablemos ahora de la medida “estrella” en materia turística. Ortega declaró en SER Alcázar que una de las medidas para incentivar el turismo y con ello la economía local, será la declaración de Miguel de Cervantes como hijo predilecto de la ciudad. Esta cuestión, que es interesante desde un punto de vista reivindicativo de la vinculación cervantina y nuestra ciudad, tiene una repercusión económica muy limitada. Quiero decir, las ciudades son visitadas por los servicios que ofrecen, no por quien sea hijo predilecto de las mismas.

En otro orden de asuntos, me gustaría hacer referencia al apartado de las inversiones. De las entrevistas realizadas no se ha conocido nada sobre si el equipo de gobierno se centrará en la tramitación del proyecto de plataforma de mercancías ferroviarias a Alcázar de San Juan. Este puede ser un buen impulso económico para la ciudad, que traería consigo la creación de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. De esta manera, sería interesante que la Corporación centrase sus esfuerzos en conseguir que el Ministerio de Fomento acabe de formalizar un plan con fechas de ejecución concretas.

Por último, hay que hacer referencia a la intención del establecimiento de un centro universitario en Alcázar. Esta cuestión, presenta un inconveniente, y es que uno de los problemas que ha evidenciado la UCLM ha sido la diversificación en numerosos campus. Por tanto, no parece lo más adecuado que en Alcázar se instale uno más. Otra posibilidad, sería aprovechar el Hospital General para la instalación de un centro de investigación. Esa es una posibilidad más factible, y desde luego preferible que situaría a nuestra ciudad en una posición de excelencia en el ámbito investigador.

Para acabar, quiero indicar que me habría encantado tener más datos concretos sobre las medidas que tienen intención de desarrollar el nuevo equipo de gobierno. De esta manera, hubiera podido aportar en estas páginas una pequeña reflexión sobre los efectos que a mi juicio podrían tener las mismas.

Las limitaciones de eficiencia del IRPF

 Las limitaciones de eficiencia del IRPF

Nos encontramos ante el final de la temporada veraniega con un crudo debate acerca de la fiscalidad de nuestro país. La necesidad de financiar el gasto público y la crisis económica obligan a reflexionar acerca de posibles reformas fiscales. De un lado encontramos a los partidarios de subir los impuestos (Gobierno); y de otro a los que ponen el grito en el cielo por ellos. A partir de hoy iniciamos una serie de artículos relacionados con la fiscalidad para entender mejor este fenómeno y ayudar a nuestros lectores a comprender mejor esta realidad complicada y que los políticos en muchos casos se encargan de tergiversar aún más.

Vamos a comenzar analizando las limitaciones que presenta el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por donde debería encaminarse su reforma.

Por un lado, nos encontramos con las limitaciones de eficiencia:

El argumento fundamental sería que el IRPF provoca distorsiones en la producción y en la decisión de los individuos y empresas. Desincentivaría la oferta de factores productivos y por tanto, afectaría negativamente al crecimiento económico.

Este argumento defendido por los economistas de la oferta (liberales) y por algunos dirigentes políticos actuales (Esperanza Aguirre) presenta ciertos matices que a continuación comentamos y que hace que en la práctica esta teoría no sea tan radical.

Desde el punto de vista del empleo, una reducción del IRPF podría suponer un incremento de los salarios percibidos por los trabajadores que aumentarían su renta disponible, al tener que pagar menos impuestos. De igual modo, la oferta de trabajo se estimularía y aumentaría el nivel de empleo. Sin embargo, en la práctica no parece que exista demasiada relación. Esto es principalmente debido a:

  • Los mercados de trabajo, como hemos comentado en otras ocasiones en Ecofinancial, son imperfectos y no se puede elegir el número de horas que se quiere trabajar. Es decir, un individuo no fija su horario laboral, sino que accede a un puesto de trabajo en el que normalmente sabe cuando entra, pero no cuando volverá a su hogar.
  • La oferta de trabajo no sólo depende de los salarios, sino también de otras muchas variables económicas relevantes que deberían ser tenidas en cuenta en dicho análisis.
  • Por último, se puede decir que un aumento de los salarios no tendría que provocar necesariamente una variación en la oferta de Trabajo.

¿A qué son debidos estos efectos? Para responder, hay que decir que bajo este análisis se supone que el IRPF es soportado en parte por los empresarios. Esto es, una parte del impuesto es pagada directa o indirectamente por los mismos, o lo que es lo mismo, que los trabajadores negocian con las empresas sus salarios en términos netos (después de impuestos). Sin embargo, cualquier lector podrá percibir que esto no es así, y que todas las empresas (excepto los clubes de fútbol) pagan a sus empleados en términos brutos (antes de impuestos).

También hay que tener en cuenta, que la evidencia empírica demuestra que el IRPF no es soportado, en parte por los empresarios, lo que verdaderamente sucede es el efecto contrario. Es decir, los empresarios trasladan sus impuestos, como la cotización de la Seguridad Social, a sus empleados pagándoles salarios inferiores.

De esta manera, hemos percibido que la consigna de que una reducción del IRPF crearía más empleo y crecimiento en la economía es precipitada. Incluso se podría lograr el efecto contrario, pues al reducir los impuestos necesariamente hay que reducir el gasto público, a menos que se financiara mediante la emisión de deuda. Si c omo decimos, se reduce el gasto del Estado la demanda del sector público se resentiría, reduciéndose con ello la demanda total de la economía y afectando al crecimiento económico anhelado.

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