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La subia del IVA y sus alternativas

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La semana pasada se publicó el memorándum referente al rescate bancario solicitado por nuestro país. En este documento se establecieron 32 condiciones, algunas de ellas macroeconómicas, que han provocado que este miércoles el gobierno de Mariano Rajoy tuviera que afrontar un recorte del gasto público de 65.000 millones de euros.

El gobierno popular ha optado en esta ocasión por subidas de impuestos unidas a reducción del gasto público, relativas al salario de los empleados públicos y a la prestación por desempleo. En este artículo nos centramos en las consecuencias de la subida del tipo de gravamen del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Para entender cómo afecta una modificación de este tributo tenemos que hacer referencia a una de sus principales características: estamos ante un impuesto indirecto y de marcado carácter regresivo. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, que afectará más a las clases bajas que a las clases altas de la sociedad. ¿Por qué se produce este efecto? Es debido a la propensión que tienen los individuos hacia el consumo, es decir, lo que cada persona consume efectivamente. Si comparamos dos personas, de las cuales uno gana 100 veces más que el otro, no por ello quien tenga más renta consumirá 100 veces más. Empíricamente se comprueba que los individuos conforme tienen más renta, más proporción de la misma se destina al ahorro.

Visto este análisis deberíamos preguntarnos ¿Por qué opta el gobierno por la subida de esta figura impositiva? El principal motivo es que estamos ante un tributo cuya recaudación es rápida, debido al diseño de las declaraciones de los sujetos pasivos que se realizan con una periodicidad trimestral. Por tanto, el gobierno espera recaudar rápidamente. No obstante, resulta paradigmático que bajo el ideario de este gobierno se haya optado por incrementar dicho impuesto. Si atendemos al programa económico  elaborado por el actual Ministro de Hacienda, podremos apreciar que toda la política económica está marcada por el concepto de la curva de Laffer.

En este blog hemos tenido la oportunidad de hablar sobre este concepto, pero recuperando su definición se puede decir que lo que este economista quiso evidenciar es que una subida continua de los impuestos puede afectar tanto a la actividad económica que lastre la recaudación. Por consiguiente, si como dice el gobierno las arcas públicas están vacías se debería llevar a cabo una política totalmente contraria a la adoptada, para así incentivar la actividad y la recaudación. Sin embargo, Cristóbal Montoro ha mostrado poca fe en este ideario que incumplió con la subida del IRPF y que ha vuelto a denostar aceptando la subida del IVA.

¿Cómo va a afectar la subida del IVA a la Economía Española? Para responder correctamente a esta preguntar hay que tener en cuenta que el PIB se compone de los siguientes componentes: Consumo, Inversión, Gasto Público, Exportaciones e Importaciones. Al tratarse de un impuesto que grava el consumo, su incremento va a provocar que los individuos dispongan de menos renta disponible para comprar bienes y servicios. De esta manera, se va a lastrar esta variable de la ecuación del PIB. Además, si tenemos en cuenta que el Consumo es el componente de más peso en el PIB de los países desarrollados, el efecto va a ser devastador. La consecuencia más inmediata será el agravamiento de la recesión y, por tanto, el empeoramiento de las tasas de desempleo.

Como vemos, en el momento que vive la economía española optar por un incremento tributario de este tipo supone un error de base. Es cierto que el Estado necesita liquidez, y que nuestros acreedores han impuesto estas condiciones para establecer el rescate bancario. No obstante, existen alternativas para evitar lastrar aún más la economía. Concretamente, el colectivo de Técnicos de Hacienda elaboró recientemente una propuesta muy interesante que se puede resumir en los siguientes puntos:

  • Armonizar el tipo de sociedades hasta el 35 % recaudando 13.943 millones de euros
  • Reducción de la economía sumergida en 10 puntos. Para conseguir este objetivo sería necesario ampliar la cuota de inspectores de hacienda. Por poner un ejemplo, España tiene un inspector de hacienda por cada 1.700 habitantes, Alemania lo tiene por cada 600. Todo ello unido a que nuestra cultura acepta socialmente el fraude fiscal provoca que estemos renunciando a 38.577 millones de euros.

Con dos medidas nada agresivas para la ciudadanía se conseguirían recaudar más de 50.000 millones de euros. Este debía haber sido el primer paso del ejecutivo al que debería seguir una amplia reforma fiscal, puesto que nuestro modelo tributario muestra signos de agotamiento. Se ha tratado de un conjunto de impuestos muy ligados al ciclo económico y a la actividad de la construcción, por lo que se hace necesaria su revisión de forma amplia y ordenada.

Con este tipo de políticas nuestra economía ganaría credibilidad, sin embargo, el gobierno popular está cayendo en el mismo error que su antecesor: la improvisación. Todo ello provoca que nuestros socios no se fíen de nosotros y lo que es peor, que nuestra posición negociadora sea muy débil.

Tras este análisis nos encontramos en posición de afirmar que el tratamiento sigue siendo el equivocado. El enfermo continúa desangrándose y la receta sigue siendo el bisturí que ahonda en la herida. Nuestros representantes deberían darse cuenta de que sin crecimiento será imposible pagar nuestras deudas. Con todo, ojalá este análisis sea equivocado y las medidas consigan el efecto esperado.

¿Es excesivo el gasto público?

deuda ¿Es excesivo el gasto público?

Estamos inmersos estos días en una tormenta financiera que azota nuestro país sembrando dudas sobre nuestra solvencia para cumplir con los acreedores. Este hecho, provoca que el discurso dominante insista de forma obsesiva en que reducir el gasto público es la única forma de salir de la crisis.

Esta idea se ha convertido en dogma haciendo creer que el problema de nuestra economía es haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Dicha circunstancia habría sido provocada por los elevados déficits de las distintas administraciones públicas que con el aumento irresponsable del gasto han elevado los niveles de deuda a cifras insostenibles.

La única solución por tanto, sería reducir el gasto hasta llevar la deuda a un nivel donde nuestra solvencia no se ponga en duda. Sin embargo, sería interesante que estas afirmaciones se acompañaran por datos. Esto es lo que hoy nos proponemos hacer, analizar mediante estadísticas los niveles de gasto público y de ingresos de España para identificar el verdadero problema.

Para realizar el análisis vamos a partir de los últimos datos oficiales disponible en cuanto a gasto público se refiere (Eurostat 2010). A continuación, presentamos una tabla con el porcentaje de gasto público con respecto al PIB de la Europa de los 27.

gráfico ¿Es excesivo el gasto público?

En la tabla se puede observar que nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en cuanto a niveles de gasto público se refiere. Los datos demuestran que en comparación con los grandes países de la Unión (Alemania, Francia o Reino Unido) somos el estado que menos porcentaje de nuestro PIB dedicamos a gasto público, y lo que es más significativo aún, estamos en un nivel considerablemente inferior a la media europea. Además, los datos nos dejan una conclusión importante, puesto que son los países más desarrollados de Europa los que dedican un mayor porcentaje de su PIB a gasto público. Sin embargo, los menos desarrollados son los que presentan tasas inferiores.

Lo que se hace evidente es que nuestro problema no es un excesivo gasto público, sino al contrario, puesto que tenemos tasas muy inferiores a la de nuestros socios que provocan que los servicios públicos no tengan la calidad que todos desearíamos.

Vistos los datos, deberíamos preguntarnos ¿Dónde está el problema? La respuesta la tenemos en los ingresos fiscales. Nuestra estructura impositiva ha estado muy ligada a la burbuja inmobiliaria por lo que cuando esta ha explotado se ha presentado un problema grave de recaudación.

En economía se suele creer que los impuestos son una variable exógena que va unida al ciclo económico. Sin embargo, los tributos tienen una parte normativa que es la que va a garantizar la capacidad recaudatoria en cada fase del ciclo. En España desde los años noventa se ha tendido a desfiscalizar la actividad económica sucumbiendo a la teoría que asegura que menores niveles impositivos favorecen la producción.

El resultado es que la rebaja de recaudación vía IRPF e Impuesto de Sociedades, la eliminación de los Impuestos de Patrimonio o Sucesiones y el escaso control sobre el fraude nos han dejado expuestos a que una recesión lastre la recaudación de los ingresos públicos. De hecho, si comparamos la evolución de los ingresos fiscales de nuestro país con el resto de Europa encontraremos el problema. Nuestros ingresos se han reducido significativamente con la explosión de la burbuja, mientras que otros países los han mantenido pese a que sus economías se han enfrentado a caídas del crecimiento más pronunciadas que España .

La conclusión que se puede sacar de nuestro análisis es que se hace necesaria una reforma fiscal profunda, que cambie los grandes pilares de la recaudación pública dando más peso a tributos estructurales que no dependan de los ciclos económicos. De esta manera, el tratamiento tiene que emplearse por la vía de los ingresos no mediante reducciones del gasto que ponen en peligro la recuperación económica, y lo que es peor, el aseguramiento de servicios públicos irrenunciables como sanidad, ciencia o educación. Para finalizar tenemos que decir que el discurso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” no resiste a las matemáticas como así lo demuestran las estadísticas. Es más, ese discurso lleva implícito un cambio de modelo que lleva a que los servicios públicos sean provistos por entidades privadas. Por todo ello, les preguntamos ¿Aún se creen ese cuento?

¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

deuda ¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

Los últimos datos económicos publicados han reflejado que con toda probabilidad la economía española volverá a entrar en recesión en el último trimestre de 2011, y esta tendencia se prolongará durante el año 2012. Además, otros países que parecían abanderar la recuperación, como Alemania, presentan datos que indican que están a punto de entrar en un periodo caracterizado por el estancamiento económico.

Vistos los datos, hoy nos preguntamos si no estamos implementando respuestas equivocadas para atajar la enfermedad. A continuación, vamos a tratar de analizar las posibles alternativas existentes para recuperar la senda del crecimiento económico y el empleo. Para ilustrar nuestro comentario vamos a presentar un ejemplo:

Imaginen una persona con una vida un tanto desordenada. Llegado un momento, esta persona sufre una grave herida en su pierna que le produce una hemorragia que provoca que su vida corra grave peligro. En ese momento los médicos tienen dos alternativas, por un lado pueden sermonear a nuestro individuo indicándole que no ha llevado una buena vida, que ya se lo avisaron, que a partir de ahora tiene que comer sano, hacer deporte y no salir por malos barrios. Sin embargo, estos consejos, que son estupendos, no van a solucionar el problema de nuestro protagonista, ya que la herida sigue sangrando y esta persona cada vez está más débil. Por otro lado, los médicos pueden atajar el problema, taponar la herida, cortar la hemorragia y después cuando el personaje esté recuperado  será tiempo de sermones y consejos.

Cambien ahora las siguientes palabras: Persona por economía o Estado; herida por recesión o desempleo; no llevar buena vida por déficit y deuda; cortar la hemorragia por impulso monetario y fiscal. ¿Les suena ahora la película?

Esto es lo que está sucediendo en las economías occidentales. Nos estamos perdiendo en la cantinela del déficit y olvidando el problema. El equilibrio en las cuentas públicas es muy importante, sin embargo no es el medicamento cuando la enfermedad se hace más grave. De hecho, podemos asegurar que no ha sido el causante de la enfermedad. En España por ejemplo, el problema es la elevada tasa de deuda privada provocada por unos intereses reales que en ciertos momentos llegaron a ser negativos.

Nuestros lectores tienen que saber que el interés real es aquel que tiene en cuenta el efecto de la inflación, esto es, cuando nosotros vamos a un banco a depositar nuestros ahorros, o a pedir un créditos nos pagan/cobran un interés. Sin embargo, al existir un incremento en los precios al interés que recibimos/pagamos hay que deducirle la inflación. Pues bien, en ciertos momentos cuando el precio del dinero estaba por los suelos fue más barato pedir prestado que ahorrar, y esto si que es una causa de la elevada tasa de endeudamiento de los particulares y de ciertos Estados.

Por tanto, ahora no es momento de profundizar en recortes que provoquen un agravamiento del problema. Los gobiernos tienen que impulsar la demanda interna de sus países, incentivar la inversión productiva (en bienes de equipo) y facilitar el crédito a las empresas. De hecho, incluso sería conveniente reducir las cargas sociales para incentivar el empleo y  por qué no, subir ciertos tributos para asegurar servicios públicos irrenunciables (sanidad y educación).

Por otra parte, es necesario un impulso de la política monetaria. El BCE no puede permitir que algunos de sus países miembro tengan que pagar tasas de interés, que hasta al más solvente le provocarían problemas. Son necesarios los eurobonos, así como una expansión monetaria. No es momento para preocuparse de la inflación, sino del crecimiento y del desempleo.

Obama aprueba su reforma sanitaria

featuredimage 02 Obama aprueba su reforma sanitaria

Antes de analizar lo que va a suponer el proyecto aprobado hoy por el presidente Obama, que ampliará la cobertura sanitaria a 32 millones de estadounidenses que antes no disponían de seguro médico, vamos a comentar la situación sanitaria de EEUU.

Conviene precisar en primer lugar, que EEUU es el país que tiene el mayor gasto sanitario del mundo. Concretamente, el gasto sanitario supone un 16 % de su PIB (datos de 2004). Sin embargo, hay una parte de la población muy importante que no tiene cobertura sanitaria alguna.

En cuanto al sistema sanitario, hay que decir que no existe un seguro público similar al español, sino que la cobertura se realiza a través de seguros privados que cobran primas a sus asegurados, que cubrirán ciertos aspectos. En algunos casos, las primas son pagadas por las empresas para las que los ciudadanos trabajan (61.9% de los asegurados), pero un 9 % tiene que pagarlo de su bolsillo.

Únicamente existen dos tipos de seguros que son proporcionados por el gobierno federal: El Medicaid (seguro para los pobres) y el Champva (militares). El resto de la población, como hemos dicho debía pagar una prima si querían disponer de seguro médico. ¿Qué suponía este hecho? Pues bien, 45.8  millones de estadounidenses quedan sin cobertura médica, de los que 2/3 son familias con ingresos 2 veces inferiores al umbral de la pobreza de EEUU; 1/5 son niños; y el resto trabajadores a jornada completa.

Para solucionar esta situación, el plan de Barack Obama y de Joe Biden para la reforma sanitaria se basaba en las siguientes premisas:

1.- Acabar con la discriminación relativa a las condiciones pre-existentes (que encarecían enormemente las primas para los individuos más susceptibles de sufrir enfermedades)

2.-  Limitar la discriminación (en la prima del seguro) basada en la edad o el género

3.- Establecer un tope al gasto directo en sanidad

4.- Eliminar recargos por cuidados preventivos

5.- Creación del National Health Insurance Exchange (Intercambio Nacional de Seguros Médicos)

6.- Concesión de créditos fiscales a familias, individuos y pequeñas empresas para la adquisición de seguros.

De este plan inicial, finalmente, el presidente Obama ha tenido que renunciar a muchos aspectos. ¿Cuál ha sido la causa?  A pesar de la situación, la sociedad americana no está dispuesta a que aumenten los impuestos para financiar la reforma . Hay que tener en cuenta, que el ideal americano supone, la mínima injerencia del Estado en la vida de los ciudadanos, por tanto esta reforma no es vista con demasiado entusiasmo a pesar de su bonanza.

El proyecto que se ha firmado hoy, y que ha tenido que ser apoyado por los antiabortistas, supone que 35 millones de personas podrán acceder a un seguro médico mediante el subsidio de la prima que decida cobrar una entidad privada. Esto supone un gran avance, pero aún insuficiente ya que la cobertura no se hace universal, en el sentido que podemos entender los europeos (los inmigrantes ilegales no tendrán derecho a asistencia). Sin embargo, sus efectos son positivos, no hay duda. La reforma va a significar que se produzca una mejora de las condiciones de las actuales pólizas con las aseguradoras privadas. Entre otras cosas, las compañías no podrán rechazar a un cliente por sus condiciones médicas preexistentes o expulsarlo al contraer una enfermedad de larga duración. Esto permitirá, por ejemplo, asegurar a miles de enfermos de sida o de mujeres que tuvieron una cesárea en el parto.

Por otra parte, se renuncia al seguro público (idea original de Obama). De igual forma, apenas conocemos datos de la mejora de la eficiencia en los costes y tampoco se recoge la creación del mercado de intercambio prevista en el plan inicial.

Para concluir, decir que a pesar del aparente éxito a Obama aún le queda mucho camino por recorrer, por no decir que no sabemos cómo recibirá la conservadora sociedad estadounidense la medida. En noviembre habrá elecciones legislativas y será un buen momento para medir si la reforma ha sido o no, bien recibida por los ciudadanos

El PIB cierra 2009 con una caida del 3,6%

pib 4t 2009 El PIB cierra 2009 con una caida del 3,6%

Hoy hemos conocido el dato adelantado de la evolución del PIB en el cuatro trimestre de 2009, con una caída del 0.1 %. Estos datos confirman que seguimos en recesión con una caida interanual del PIB del 3,6%. Se han cumplido los pronósticos del Banco de España o el BBVA y no se ha podido pasar el 4º trimestre con crecimiento cero.

Las cifras del PIB han mejorado por la mejora en la demanda interna y por la mejora en la contribución exterior en la balanza comercial. No obstante, las cifras de consumo doméstico están lejos de mostrar una recuperación plena y tenemos que tener presente que nos encontramos en el vagón de cola del G20 y de la OCDE.

Como apreciamos, el dato demuestra que la tendencia es que se suaviza la contracción. Sin embargo, España sigue siendo la única potencia económica que aún continua en recesión lo que indica que las reformas emprendidas por parte del gobierno no están siendo todo lo eficaces que debieran.

Otro dato a tener en cuenta es la decisión que hoy ha tomado la UE con respecto a Grecia, a la cual se ha comprometido a apoyar, para que dicho país recupere su credibilidad. De igual modo, parece que los mercados con las últimas reformas emprendidas por parte del gobierno (pensiones y recorte del gasto) han recuperado algo la confianza en la economía española. En cualquier caso, lo que no mejora es el paro a pesar de suavizar su crecimiento sigue siendo el principal problema endémico español y afecta de forma grave a las cuentas públicas.

Los problemas del mercado de trabajo español.

 Los problemas del mercado de trabajo español.

El último dato del paro dejaba la holgada cifra de desempleados en torno a 3.600.000. Como sabemos, este es uno de los principales problemas endémicos de la economía española, y es que, cuando nuestro país deja de crecer a tasas superiores al 3 %, se destruye empleo. A continuación, nos proponemos analizar los problemas que presenta el mercado de trabajo español; asimismo intentaremos lanzar alguna propuesta que ayude a mejorar los datos.

El mercado de trabajo español se caracteriza por los siguientes problemas:

· Baja tasa de productividad. Los datos son realmente graves. España se sitúa a la cola de los países de la OCDE sobre lo que se refiere a tasas de productividad. Además, dicha tasa es 20 puntos menor que la media europea. ¿Qué implican dichos datos? Cuando el contexto económico es positivo, tener tasas de productividad bajas se puede suplir con otros factores; sin embargo, en un entorno de recesión la productividad es vital para evitar que se destruya empleo; con tasas altas conseguiremos ser más eficientes reducir costes y lograremos evitar pérdidas de empleo.

· Poca movilidad laboral. La tendencia sociológica de nuestro país hace que los españoles tengamos una cultura de la propiedad de inmuebles muy arraigada. Hablando en román paladino, si no tienes una casa en propiedad no eres nadie. Esto, parece tener poca relación con el mercado de trabajo, sin embargo, tiene una implicación importante. Me explico: al existir dicha cultura de la propiedad, la mano de obra española tiende a permanecer indefinidamente en el lugar donde fija su residencia. Esto a priori, ni es malo ni es bueno, sería indiferente. Sin embargo, si crece el desempleo, se convierte en una variable muy a tener en cuenta, ya que los individuos no estarán dispuestos a desplazarse para obtener empleos nuevos puesto que, tienen que hacer frente a sus hipotecas. Ahora vemos que lo que parecía no tener relación con la tasa de paro es una variable que puede provocar que esta aumente, esto es, si es difícil deshacerse del inmueble la tasa de paro temporal puede desembocar en una tasa de paro elevada a largo plazo, que verdaderamente traiga graves consecuencias.

· Baja competitividad. Las empresas españolas tienen un problema de competitividad, puesto que históricamente nuestra tasa de inflación es en torno a un punto porcentual más elevada que la media europea. ¿Qué implica esto? Que nuestros productos son relativamente más caros. Hasta la entrada del euro, esta baja competitividad se solventaba devaluando la moneda, pero ahora no es posible. Por tanto, la baja competitividad en tiempos de crisis provoca que nuestras empresas reduzcan más rápidamente sus beneficios y tengan que prescindir de puestos de trabajo.

· Escasa formación. Un amplio sector del mercado de trabajo tiene una formación escasa. ¿Qué consecuencia tiene esta característica? A la hora de prescindir de mano de obra, los primeros afectados son aquellos individuos con menos formación. PAsí pues, si nuestro mercado de trabajo se caracteriza por tener un alto porcentaje de mano de obra no cualificada el problema del desempleo se agrava aún más.

· El papel de los sindicatos. En nuestro país el modelo de negociación colectiva es intermedio. Es decir, ni está muy regulado (países escandinavos) ni está liberalizado (USA). Ello provoca ineficiencias unidas al papel poco colaborador de los sindicatos. Hace unas semanas el nuevo máximo dirigente de CCOO reclamaba subidas salariales del 2 %. Con una economía al borde de la recesión, con tasas de productividad irrisorias y con más de tres millones y medio de parados, no parece la propuesta que más ayude a los trabajadores.

Vamos a analizar con más detalle el papel de estas organizaciones. Si estudiamos el mercado de trabajo nos daremos cuenta que dado el modelo de negociación colectiva el sindicato actúa como monosopnista (único demandante de trabajo) ¿Qué implicación tiene esto? Pues bien, que puede fijar el nivel de empleo o los salarios, pero no ambas variables a la vez. Por tanto, pretender subidas de salario que no vayan unidas a un incremento de la productividad únicamente provocarán descensos en la mano de obra contratada. ¿Están por tanto, ayudando a los trabajadores?

Con anterioridad, hemos visto a grandes rasgos algunos de los principales problemas del mercado de trabajo de nuestro país, es por tanto, momento de aportar soluciones.

En primer lugar, lo principal es asignar los recursos de los que dispone el Estado de manera eficiente. Hoy hemos conocido que se pretende aumentar el tiempo del subsidio de desempleo. Esto va a provocar un incremento importante del gasto público. Por tanto, es vital realizarlo sin precipitarse. Efectivamente, el gobierno tiene que ocuparse de los desempleados, pero más eficiente que prolongar el subsidio, sería destinar estos recursos a formar a los trabajadores para que se puedan incorporar a otros sectores productivos lo antes posible. Es decir, se trata de evitar que el subsidio de desempleo suponga un desincentivo a la búsqueda de trabajo.

Otro tipo de medida relacionada con esta última es controlar el gasto público. Me refiero en este caso al Plan Zapatero de 70000 millones de euros. En este sentido, se han creado 60000 empleos, que sin embargo, no dejan de ser temporales y no salvan la situación. Además, en muchos casos, se destinan a obras de escasa necesidad. Sin ir más lejos, os hablo de mi localidad. En ella se están construyendo 6 rotondas ¿Todas necesarias? Permitidme que lo dude. Lo que quiero decir con ello es que esos 70000 millones de euros podrían destinarse a la formación de nuestros trabajadores, para lograr que sean más productivos. ¿Se imaginan una inyección de ese calado en el sistema educativo? Alguien puede pensar, sí, pero se ha creado empleo; y tiene razón ¿pero a qué precio? Y lo que es más importante ¿Se solventa el problema, o simplemente se retrasa?

Nuestra propuesta va encaminada a transformar el mercado laboral dotándolo de una mayor flexibilidad. Para ello, es importante cambiar el modelo de negociación colectiva (más regulado o más liberal). Esto ha tenido buen resultado en otros países, que dada la crisis actual no destruyen tanto empleo. De otro parte, aumentar la inversión en capital humano y en investigación y desarrollo. De esa manera lograremos ser más productivos y que el mercado laboral sea más solido.

Por otro lado, lograr que los sindicatos adopten una política de moderación salarial que al menos ayude a mantener el nivel de empleo.

Quizá las medidas que propongo son más a largo plazo, y, probablemente hubieran sido más fáciles de adoptar en un contexto de bonanza económica. De todas maneras, de nada sirve la precipitación, pues ella desemboca en una pérdida de recursos y muchas veces retrasa o engorda el problema.

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