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Un problema llamado desigualdad

163680 1.jpg Un problema llamado desigualdad

Últimamente desde diversos sectores nos están inundando con distintos datos para argumentar que “estamos saliendo de la crisis” y que la recuperación “tiene raíces vigorosas”. Es cierto que algunos indicadores, como el crecimiento económico, muestran una mejoría. Sin embargo, la economía se sirve muchas veces de las estadísticas y estas pueden presentarse para que muestren las conclusiones que previamente hemos determinado. Es bastante sencillo y basta con omitir otras variables que pueden provocar que nuestras conclusiones fallen.

En este sentido, aunque el crecimiento económico mejore levemente, tenemos otros factores que muestran que la economía no acaba de salir de su letargo. Sirvan de ejemplo la caída de las exportaciones, la tasa de desempleo o, la que es más importante, el incremento de la desigualdad. En este artículo nos vamos a centrar en esta última, ya que en muchos casos pasa desapercibida, pero es una de las más graves consecuencias que nos va a dejar la Gran Recesión.

La desigualdad es un problema económico que se puede definir como la disparidad fundamental que permite a una persona ciertas oportunidades materiales y se las niega a otra. Es decir, es una muestra de una incorrecta distribución de los recursos disponibles entre los miembros de una sociedad. En este punto, debemos indicar que una igualdad extrema no es positiva debido a que entonces los individuos de la sociedad no tendrían incentivos y el crecimiento económico colapsaría. Sin embargo, un incremento en la desigualdad en un Estado puede llevar a problemas en el crecimiento económico en un medio plazo y sobretodo puede desembocar en un problema de conflictividad social.

Para medir la desigualdad se utilizan diferentes indicadores. El más famosos es el conocido como Índice de Gini, que si bien es imperfecto y tiene sus limitaciones, nos puede ayudar a tener una idea sobre cómo evoluciona esta variable económica. Para que todos podamos entendernos un índice de Gini igual a 0 mostraría una situación en las que todas las personas tendrían la misma renta. En cambio si la variable tomara valor 1 estaríamos en una situación en la una sola persona asumiría todos los recursos disponibles

Una vez definido el concepto e  indicada una de las formas para medirlo, es momento de remitirnos a los datos. De acuerdo con los datos comparativos publicados por Eurostat en 2014 el índice de Gini en España ha pasado de 0.31 en 2006 hasta 0.35 en 2012. Esto convierte a nuestro país en el segundo más desigual de la UE por detrás de Letonia (0.357) y por delante de países como Portugal, Grecia o Irlanda que han sufrido rescates mayores que el nuestro.

¿Cuál es el motivo de que la desigualdad haya aumentado más en España que en otros países? En primer lugar tenemos que referirnos a las bajadas salariales que se han producido desde el inicio de la crisis. Estos descensos han afectado más a las clases más bajas lo que ha provocado que la brecha aumente. Además, nuestra elevada tasa de desempleo ha contribuido en mayor medida a esta tendencia. Tampoco debemos olvidar aspectos como el coste de la vida que hasta fechas recientes ha seguido subiendo. Por último, la política fiscal tampoco ha ayudado. Tenemos que recordar que desde 2010 hemos sufrido dos subidas del IVA que es un impuesto regresivo y que sufren más aquellos que menos renta tienen. Todos esos factores han provocado que la brecha de la desigualdad haya incrementado en estos años.

Vistos los problemas, también tenemos una ligera idea sobre por dónde deberían ir las soluciones. Es necesario que el Gobierno mejore un sistema tributario para recaudar más y mejor, sin ahogar a las clases bajas y medias. Con esa reforma y el aumento de los recursos disponibles se podría establecer un sistema de transferencias que mediante el gasto público ayudara a redistribuir la renta. Del mismo modo, mientras el empleo no mejore en cantidad y calidad la desigualdad seguirá siendo un problema. Aunque el Ejecutivo de Rajoy presuma de que se ha roto la tendencia de destrucción de empleo, lo cierto es que ahora el empleo está más troceado. La gente trabaja uno o dos días a la semana y en algunos casos unas pocas horas. Así desde luego es difícil mejorar el bienestar de nuestra sociedad.

Por último para acabar, aunque las soluciones desde un punto de vista teórico estén claras, es difícil que el Gobierno se ponga las pilas para contribuir a llevarlas a cabo. Tenemos que recordar que la reforma fiscal propuesta es un parche electoralista que no soluciona los problemas de esfuerzo y recaudación existentes. Además, nuestros representantes viven en una burbuja y prefieren agarrarse a los indicadores que les interesan antes que centrarse en mejorar la situación económica. Quizá les sirva para ganar unas elecciones, pero desde luego no habrán cumplido la obligación para la que fueron elegidos.

¿Por qué no se reduce el déficit público?

montoro 0 300x200 ¿Por qué no se reduce el déficit público?

La semana pasada conocíamos el dato del déficit del Estado español hasta agosto de 2012. De acuerdo con los datos ofrecidos por la Secretaría de Estado de Presupuestos, la cifra de déficit supera en dos décimas el nuevo límite que impuso la Unión Europea, enmarcado en el programa de estabilidad presupuestaria para reducir el déficit al 3 % en dos años.

Hasta agosto, el déficit del Estado ascendió hasta los 50.132 millones de euros (9.634 más que en el mismo periodo del año anterior), equivalentes al 4,77% del producto interior bruto (PIB) en términos de Contabilidad Nacional.Estos datos evidencian que, a pesar de los esfuerzos fiscales (reducciones drásticas del gasto público e incrementos de impuestos), España tiene sumamente complicado cumplir con el objetivo marcado a final de año.

Por ello, hoy nos preguntamos ¿por qué no se reduce el déficit? ¿Dónde reside el problema?

La respuesta la tenemos en la errónea concepción de que si, por ejemplo, el Estado tiene un desfase presupuestario de 40 unidades, reduciendo el gasto en 30 ya únicamente estaremos en 10 unidades negativas. En este razonamiento se entiende que al reducir el gasto los ingresos se van a mantener constantes, supuesto que no se cumple en el caso de las finanzas públicas.

La cuestión, por tanto, es ¿por qué reduciendo el gasto afectamos a los ingresos? Para tratar de analizarlo  tenemos que hacer referencia a la composición del Producto Interior Bruto:

Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones

Cada uno de estos componentes tiene una sensibilidad mayor o menor en el crecimiento económico. La variable con mayor sensibilidad es el Gasto Público, de modo que incrementos del mismo influyen en el resto de variables provocando que un incremento del Gasto Público tenga como consecuencia un aumento del crecimiento económico en una proporción mayor. Esto en economía se conoce como el multiplicador del gasto público. Lo mismo sucede con bajadas de impuestos.

Este razonamiento también se produce a la inversa. Es decir, si se reduce el gasto público, componentes como el Consumo y la Inversión se ven afectados. Por tanto, el crecimiento económico se lastra en una proporción mayor.

De esta manera, si tenemos en cuenta que nuestro sistema fiscal está muy ligado al ciclo económico (en épocas de bonanza los ingresos fiscales se disparan y en momentos de crisis se desploman) podemos entender por qué el déficit no se reduce según al razonamiento que explicábamos al principio.

Lo que queremos evidenciar con este análisis es que la política fiscal es equivocada si su objetivo es la reducción del déficit. De hecho, si continuamos así vamos a provocar que la hemorragia no se detenga. Por consiguiente, se requiere que el gobierno opte por políticas que tengan como objetivo el crecimiento económico. Consiguiendo que la economía crezca, se recuperará la recaudación y será mas factible luchar contra el déficit público. No se puede seguir concibiendo una economía de un Estado como si se tratara de un particular o una empresa. Se trata de un error provocado por el excesivo reduccionismo que evita tener en cuenta las complejidades que solo el PIB ostenta.

Del mismo modo, se hace necesario realizar una reforma fiscal en profundidad que elimine la excesiva correlación entre crecimiento y recaudación. Para conseguir este objetivo es imprescindible implementar tributos cuyo componente normativo asegure una recaudación estable. De hecho nuestro sistema fiscal, cuyo desarrollo se realizó en los años ochenta, se halla desfasado para la nueva realidad a la que se enfrenta nuestro país.

Únicamente identificando bien el problema y olvidando razonamientos reduccionistas y apresurados se podrá atajar la grave situación de nuestro país. Nuestros representantes deberían darse cuenta de que la principal dificultad es el estancamiento del crecimiento económico y no el déficit público. Este último es una consecuencia y sólo se conseguirá solventar si se ataca el problema.

¿Hacia el irremediable rescate total?

163680 1.jpg ¿Hacia el irremediable rescate total?

Estamos viviendo un verano convulso en cuanto a noticias económicas se refiere, representadas por el incremento de la rentabilidad que ofrece nuestra deuda soberana, así como el riesgo de impago de España. Esta situación está provocando que el hito de un rescate total a la economía española haya dejado de ser un tabú habiéndose convertido en una alternativa que cada día gana más enteros.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En contra de lo que los medios de comunicación parecen ofrecer, el mejor indicador para ver los problemas de liquidez y solvencia de un país no es la prima de riesgo.  Este indicativo marca el sobreprecio que exigen los inversores a cualquier bono con respecto al activo sin riesgo (el Bund alemán). Sin embargo, en tanto no tengamos que hacer frente a subastas de deuda estaremos ante una variable que deberemos tener en cuenta, pero que no debería ser de vital importancia.

Existe otro dato más importante que se debe tener en cuenta a la hora de realizar un análisis acerca de los problemas de financiación. Este es el que refleja la salida de capitales de nuestro país. El último dato publicado reflejaba que hasta mayo de 2012 habían salido de España 163.185,9 millones de euros. Además, sólo en el mes de mayo se habían producido salidas de capitales por más de 40.000 millones. Estos datos reflejan que los mejores inversores para un país, aquellos que compran los bonos y se quedan esperando a cobrar los cupones y recibir su principal, están comenzando a marcharse. Conviene destacar que en una crisis estos inversores son los últimos en abandonar el barco, pero cuando saltan por la borda tardan mucho en volver a embarcar. Con esto, lo que queremos decir es que nuestro Tesoro tiene un riesgo importante a la hora de afrontar vencimientos de deuda y nueva financiación. No obstante, la labor de este ente ha sido desde que se inició la crisis muy inteligente y hasta octubre, cuando se deben hacer frente a importantes vencimientos, presenta un colchón de liquidez muy importante.

Teniendo en cuenta estos datos, el coche español comienza a quedarse sin gasolina y en un contexto como el actual lleno de incertidumbre, sería conveniente entrar a repostar antes de que se quede definitivamente vacío de combustible. Con ello lo que queremos decir, es que amplíar sine die la resolución del problema y la consiguiente solicitud de ayuda al BCE es muy peligroso.

Bajo esta situación debemos ahora plantearnos las alternativas que se le presentan a España para afrontar el problema de su deuda soberana:

  • Recurrir a la ayuda del BCE y del Eurogrupo. Podría afrontarse de diferentes maneras, mediante un “rescate” parcial que complemente al bancario, o mediante el “rescate total”. Las cifras varían desde 100.000 millones adicionales hasta 400.000 que supondría el rescate total. Como puntos a favor, teniendo en cuenta la última rueda de prensa de Mario Draghi, el mercado no se le cerraría del todo a España al eliminarse el privilegio en el orden de prelación de créditos de la ayuda europea frente al resto de inversores. No obstante,  se exigirán nuevos sacrificios que podrían venir en forma de reforma constitucional que redujera el tamaño del Estado Autonómico; bajada de salarios y pensiones; y despidos de empleados públicos. Por tanto, más recesión y más desempleo. Sin embargo, si el rescate se negociara de forma hábil se podría conseguir que buena parte de este montante se dedicara a planes de crecimiento. España podría utilizar como ejemplo el fiasco que supusieron los planes para Grecia, Portugal e Irlanda. Por otra parte, el problema más grave se encuentra en cómo, cuándo y quién pondrá el dinero. Ya no estamos ante economías pequeñas, sino ante la cuarta economía de la eurozona, cuyo rescate supondrá que Italia se vea arrastrada. De esta manera, conviene que los líderes europeos, que hasta ahora no han sabido estar a la altura de los problemas, analicen bien una situación que desde luego afectará a sus países en forma de recesión.
  • Salir del euro. España podría utilizar esta alternativa, recuperar su moneda nacional devaluada y empezar a ser más competitiva. Automáticamente, la deuda soberana valdría la mitad al redenominarse a la nueva moneda. Sin embargo, la población se vería empobrecida y nuestro país debería enfrentarse al cierre de los mercados internacionales y a una recesión que podría llegar hasta los dos dígitos. Desde luego, a priori no es una buena alternativa, sin embargo conviene pensar bien si aceptar el rescate no supondrá una salida del euro en el largo plazo. Nos explicamos, si se acepta la ayuda europea, dicho préstamo será en euros y no podrá redenominarse. Por tanto, si al rescate le sigue una salida de la moneda única, dicho crédito se multiplicará por el porcentaje que suponga la devaluación. De esta manera, el rescate ya no parece tan buena idea si no estamos convenientemente seguros de que jamás abandonaremos el Euro.

Como se puede apreciar la decisión que deberá tomarse afectará no sólo a nuestra generación, sino que influirá en el desarrollo de futuras generaciones. De esta manera, un gobierno por mucha mayoría absoluta que ostente no está legitimado para decidir en solitario. Se hace necesaria una consulta a la población para que muestre su opinión sobre los pasos a seguir.

El rescate a España y sus consecuencias

163680 1.jpg El rescate a España y sus consecuencias

Finalmente la presión del Eurogrupo ha surtido efecto y España ha acabado solicitando el rescate en forma de línea de crédito para la banca. Se ha vivido un situación que se asemeja a la producida en Irlanda que resistió todo lo que pudo hasta que se vio abocada a solicitar la “ayuda”. No obstante, la situación es distinta ya que las necesidades de los bancos irlandeses suponían el 32 % de su PIB mientras que en nuestro país a priori no superarán el 4%.

Vista la situación es momento de analizar si estábamos ante la mejor de las alternativas y las consecuencias que tendrá para el conjunto de la economía española.

El problema español como hemos explicado desde estas paginas en innumerables ocasiones no es su deuda pública, sino la deuda privada. En este sentido, uno de los sectores más lastrados por su exposición a la burbuja inmobiliaria es la banca. Con la penúltima reforma financiera las necesidades de capitalización de los bancos se han incrementado exponencialmente llegando a niveles (según FMI) de 40.000 millones de euros. Esta situación provoca que no sea suficiente con la inversión privada para recapitalizar el sector financiero y se deba acudir al sector público para que muchas entidades no se vean expuestas a la quiebra. Sin embargo, nuestro país no está en disposición de acudir al mercado para financiarse con esa cantidad, puesto que se produciría un colapso que lastraría nuestra economía.

Ante este escenario, el gobierno español ha acabado aceptando la línea de crédito de 100.000 millones de euros que ha puesto encima de la mesa el Eurogrupo. Llegados a este punto, deberíamos preguntarnos ¿Estamos ante un rescate de la economía española? Para responder a esta pregunta tenemos que analizar las tres alternativas posibles para la intervención europea:

  • Rescate directo al Tesoro español. Era la opción preferida por Alemania para atar en corto al ejecutivo español del que parece ser no se fía. Seguramente, algo habrá tenido que ver los bandazos y la improvisación del gobierno de Rajoy que ha preferido anteponer sus intereses electorales a los del país. Esta alternativa hubiera provocado un grave problema, ya que el fondo europeo de rescate se hubiera situado en el primer lugar en el orden de prelación de acreedores. Este hecho, hubiera provocado que inmediatamente las agencias de calificación rebajaran el rating español a bono basura como sucedió en los casos irlandés y portugués. Por tanto, una dificultad de financiación puntual se habría convertido en el desastre absoluto al depender definitivamente de la “ayuda” europea.
  • Rescate directo a la banca española. Esta era la alternativa preferida por España. Se hubiera tratado de una inyección directa en los bancos más débiles que hubieran tenido que responder directamente ante los supervisores europeos.
  • Rescate a través del FROB. Finalmente ha sido la opción utilizada . Es una opción intermedia, ya que no se rescata al conjunto de la economía española, sino sólo un sector de la misma. Sin embargo, el FROB es un ente que en última instancia pertenece al Estado. Por tanto, el que va a firmar el acuerdo formal de rescate va a ser el Estado español y si los bancos no devuelven el crédito será quien tenga que pagar ese montante.

Expuestas las posibles soluciones ¿Ahora qué? Según el ministro de economía Luis De Guindos únicamente se van a imponer condiciones a la banca. Sin embargo, el comunicado del Eurogrupo deja claro que se “vigilará de cerca el cumplimiento de España”. De esta manera, en los próximos días vamos a asistir a la negociación de la letra pequeña del rescate y a la postre la más cruel.

Además, se va a exigir a España el cumplimiento inflexible de los objetivos de déficit. Sin embargo, esta línea de crédito va a afectar la consolidación fiscal de forma importante, por lo que desde Europa se van a imponer nuevos recortes que van a afectar a la débil economía española y al bienestar de los ciudadanos. Apunten dos partidas: subida del IVA (España es uno de los países donde este impuesto es más bajo) y bajada de las pensiones. Son dos elementos que permiten una rápida inyección de fondos.

Todo ello va a perjudicar aún más la frágil demanda interna, y sin demanda no habrá oferta, por tanto ni la economía ni el empleo crecerá.

La conclusión de todo ello es que los datos dejan entrever que el tiempo que viene será complicado y que el margen del gobierno ahora ya es inexistente, al haber desaparecido la autonomía financiera. Ahora ya estamos en manos de los “Hombres de Negro” aunque vistan de Armani.

A pesar de todo, si acudimos a la Historia Económica hay un motivo para el optimismo. Cuando los datos apuntaban a las coyunturas más penosas, España produjo el milagro. Algunos ejemplos son: 1959 con el Plan de Estabilización; 1970 mediante el Acuerdo Preferencial con la CEE; 1977 a través de los Acuerdos de la Moncloa; 1986 con la adhesión a la Europa comunitaria; 1998/2000 con el ingreso en la moneda única. La cuestión es ¿Qué ocurrirá esta vez?

España recupera la confianza de los mercados

deuda España recupera la confianza de los mercados

Se trata de una noticia que está pasando desapercibida debido a que la actualidad se centra en el conflicto de Libia y la crisis nuclear de Japón. Sin embargo, la deuda española lleva varios días viviendo bajo lo que podría interpretarse como una inyección de confianza de los mercados. La última emisión del Tesoro español logró colocar 1209 millones a tres meses con un tipo de interés del 0,929%.

Esta situación no se vivía desde antes de la intervención de Irlanda, y deja entrever que los inversores ya no consideran que la economía española vaya a incumplir sus objetivos de ajuste y esté al borde de un colapso, como Grecia o Irlanda. Precisamente, los malos augurios se sitúan ahora en torno a Portugal, cuyo gobierno vive una situación comprometida al rechazar el parlamento el último plan de ajuste impuesto por Bruselas.

El motivo por el que se ha logrado que los mercados dejen de desconfiar de España  ha sido la insistencia en los compromisos con los recortes del gasto, las pruebas de transparencia de las entidades financieras o las reformas económicas (laboral y pensiones). Del mismo modo, el gobierno lleva un tiempo sin improvisar en el terreno económico y parece decidido a desarrollar todas las reformas estructurales  aunque ello suponga el suicidio electoral.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la inestabilidad en el norte de África, unida a la incertidumbre que rodea el proceso de reconstrucción de Japón tras el terremoto han alejado los focos mediáticos de la deuda soberana de nuestro país. Estos dos hechos han provocado que la deuda española gane confianza respecto a los mercados internacionales.

Estas circunstancias, evidencian que el informe presentado por Moody`s fue precipitado, en tanto recortó la calificación a España. Sin embargo, a pesar de esa desconfianza de la agencia estadounidense, el mercado confía más en nuestro país y paga un precio menor por sus bonos.

Por último, no deberíamos olvidar que la credibilidad financiera se gana día a día. En este sentido, es importante que en los meses venideros se apruebe la reforma financiera y se siga comprometido con las medidas reductoras del déficit.

¿España no es Irlanda?

money printing 300x200 ¿España no es Irlanda?

Tras el rescate de Irlanda, los mercados financieros han puesto en tela de juicio la solvencia de España y Portugal anunciando que pueden ser los siguientes en caer. Nos ha parecido interesante realizar una comparación entre distintas magnitudes económicas para comparar la situación en Irlanda y España y ver a través de los datos cuál es la situación real.

Para ello incorporamos la siguiente tabla elaborada pro GurusBlog con datos publicados por Eurostat.

irlanda spain ¿España no es Irlanda?

Riqueza.

De los datos apreciamos que Irlanda es una economía pequeña en relación con España. Sin embargo, se trata de un país más rico, pues así lo atestigua su PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo. De otro lado, es significativo que el porcentaje de bajo nivel de educación en España llegue al 49%.

El tamaño de la economía es muy importante en el sentido de comparar las posibles crisis y sus consecuencias para el Euro. Esto es, el rescate de una economía pequeña, como son Irlanda o Grecia, es asumible para los países que forman la unión monetaria. Sin embargo, la economía española presenta un tamaño mucho mayor. De hecho, tras Alemania, Francia e Italia supone la economía más grande la Unión Monetaria, por lo que desde este punto de vista, el conjunto de países europeos no pueden tolerar una crisis de deuda soberana en España, ya que el euro se vería seriamente afectado y las consecuencias acabarían salpicando a las economías alemana y francesa.

Deuda.

Como se aprecia, España e Irlanda no tienen deudas semejantes en ningún caso. El porcentaje de deuda pública española con respecto a su PIB es el menor de la Unión Europea. Por el contrario, el irlandés supera el 64 %,  por encima del 60 % previsto en el pacto de estabilidad. Conviene decir por tanto, que en este sentido la situación española no es preocupante, por más que su déficit se sitúe en el 11 %, en tanto que se están realizando reformas que ayudarán a mitigar este déficit y provocarán que la deuda crezca en menor medida.

Sin embargo, el problema español viene por la vía del desempleo. El estado de bienestar español protege a los desempleados y con una tasa de paro por encima del 20 % se prevé que los recursos públicos destinados a la prestación y al subsidio (recientemente suprimido) van a ser mayores. A esto, hay que sumar el nivel de competitividad de la economía española que está por los suelos a pesar de la constante destrucción de empleo. Esta última variable es indicativa que la situación en la tasa de paro va a ser difícil de mejorar, puesto que en un contexto donde las empresas no tienen beneficios, no van a optar por la creación de puestos de trabajo cuando la mano de obra no es competitiva.

De esta manera, a la vista de la tabla se puede concluir que la situación de España e Irlanda no es comparable. Son economías de diferente tamaño y la exposición del sector financiero irlandés ha sido muy superior al español. De hecho, una de las causas de la deuda soberana irlandesa ha sido el rescate de sus entidades financieras. No obstante, la deuda española es la que más crece y si la tasa de paro no mejora, las sospechas acerca de la solvencia española pueden ir incrementándose. Sería conveniente, que ahora que el BCE va a comprar deuda de los estados miembro España acelerara sus reformas en aras de mejorar el empleo, ya que es esta la principal variable que castiga su deuda y la pone en tela de juicio. Por lo demás, el marco de deuda español no puede ser cuestionado y mejorando el déficit no existiría riesgo alguno sobre la solvencia española.

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