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La propuesta de reforma fiscal: IRPF e IVA

montoro 0 300x200 La propuesta de reforma fiscal: IRPF e IVA

Esta semana se conocía el informe de los 9 expertos encargado por el ministro Montoro para que realizaran una propuesta de reforma fiscal. El informe, como su presidente indicaba, “no deja títere con cabeza” en el sistema fiscal e incluye propuestas para cada uno de los tributos existentes así como la creación de nuevas figuras tributarias.

Antes de entrar a realizar un análisis de los principales puntos de dicha propuesta, tenemos que decir que estamos ante un estudio que supone una reestructuración fiscal. Esto es, no se trata de una bajada de impuestos como desde algunos sectores se pretende vender, sino que lo que se busca es mejorar la eficiencia del sistema tributario para lograr una mejor recaudación. Este aspecto, que es indispensable como hemos defendido en estas páginas, es el que prima por encima de otros factores que suelen caracterizar a los sistemas tributarios: progresividad, equidad, justicia… A continuación explicamos por qué.

En primer lugar vamos a centrarnos en la figura impositiva más importante, el IRPF. Para este impuesto los expertos proponen: subir el mínimo exento,  reducir los tramos impositivos, acabar con algunas deducciones (entre ellas la de vivienda habitual) y establecer un tipo marginal máximo del 50 % (superior al que se encontró Rajoy cuando llegó al gobierno).

Si analizamos estas las medidas tenemos que decir que existen algunas muy positivas como el aumento del mínimo exento. Este actualmente se encuentra en 5151 euros y lleva tiempo sin actualizarse de acuerdo al IPC. Para que todos lo entendamos este mínimo es lo que el legislador entiende por imprescindible para asegurar la subsistencia de cada individuo. Es cierto que estamos simplificando enormemente porque esta cantidad no es que se entienda por no percibida. Es decir, que forma parte de la base imponible del impuesto, pero la cuota tributaria correspondiente a dicho mínimo se restará del total de IRPF que cada individuo deba pagar. Con todo, como decíamos es importante actualizar esta cantidad para dejarla acorde al nivel de los precios y de la vida existente actualmente. Lo mismo ocurre con la eliminación de deducciones incluyendo la que más chirría, la  existente por adquisición de vivienda habitual. Este es un aspecto que se debía haber ejecutado hace mucho tiempo debido a que el IRPF está plagado de deducciones poco entendibles que provocan que quien lleve a sus hijos a un colegio privado, tenga un seguro sanitario privado o una vivienda en propiedad pague menos impuestos que otro. ¿A ustedes esto les parece equitativo? El impuesto debería gravar la obtención de renta de modo genérico con independencia de los gastos de cada individuo. Además deducciones como la de adquisición de la vivienda habitual únicamente han provocado que se encarezcan los precios y se fomente el endeudamiento. Sin embargo, esta propuesta del comité de expertos parece que quedará en papel mojado. La vicepresidenta del Gobierno ya dejó entrever el viernes que no todas las ideas de este grupo van a ser asumidas por el gobierno y el supuesto coste electoral de esta parece que acabará primando. Se equivocará una vez más el Gobierno si una de las consideraciones más interesantes no la asumen en su reforma fiscal.

Por otra parte, una medida muy relevante en relación al IRPF es la limitación del régimen de módulos o lo que se conoce como estimación objetiva de los rendimientos de actividades económicas. Para aquellos que no estén familiarizados con la nomenclatura fiscal, se trata de un método previsto para pequeños negocios como bares, tiendas… mediante el cual se tributa por indicios. Por ejemplo, se tiene en cuenta para estimar los rendimientos los metros cuadrados, el número de empleados, las mesas del local… Este forma de estimación que buscaba simplificar las obligaciones fiscales a los pequeños empresarios, se ha convertido en un foco de fraude fiscal y una forma eficiente de blanquear dinero. Los expertos proponen limitarla y como decimos representa una propuesta muy positiva en la lucha contra el fraude que permitiría aflorar dinero de la economía sumergida.

Si recapitulamos lo visto hasta ahora podemos decir que nos encontramos ante un posible bajada del IRPF. Y sí, estamos en lo cierto, aunque se eliminaran deducciones, la simplificación de los tramos y el incremento del mínimo exento supondrían una bajada de este impuesto. Pero si recuerdan al principio del artículo dijimos que estábamos ante una reestructuración fiscal, por tanto, si la carga de este impuesto se alivia tendrá que incrementarse el esfuerzo de los ciudadanos a través de otro impuesto. Aquí es momento de referirnos a otro impuesto estrella, el IVA.

Todos recordamos la subida del IVA del Gobierno de Rajoy que incrementó el tipo general al 21 % y el reducido hasta el 10 %. Además algunos bienes pasaron de estar sometidos al tipo reducido a ser sometidos al tipo general (por ejemplo, los espectáculos culturales). En este caso la propuesta del comité de expertos va unida a una idea, la devaluación fiscal. En este blog analizamos hace tiempo esta idea, pero recapitulando diremos que una devaluación fiscal consiste en conseguir abaratar las exportaciones para lograr competitividad. Esto se consigue en dos frentes, por un lado incrementamos el IVA de nuestros productos, que estarán exentos en el momento de la exportación. Por otro lado, reducimos las cargas sociales de los empresarios. De esta forma el factor trabajo se hace más barato y logramos incrementar la productividad. Esto es muy interesante, si no fuera porque estamos empobreciendo a los ciudadanos. Pero centrémonos en la propuesta para el IVA del comité de expertos. En este caso, la propuesta gira en torno al trasvase de productos del tipo reducido del 10 % al tipo general del 21 %. Se busca dejar en el tramo reducido sólo los bienes y servicios relacionados con el turismo, la hostelería y la vivienda. El resto, entre los que se encuentran productos y servicios que son de primera necesidad para muchos ciudadano (por ejemplo las gafas y lentillas) quedarán sometidos al tipo general del 21 %. Aquí es donde encontramos el principal rasgo que se busca con la reforma, mejorar la recaudación. Existe una evidencia empírica de que el IVA es el tributo que permite incrementar la recaudación de forma más fácil. Así sucedió con las subidas realizadas por Zapatero y Rajoy. No ocurre lo mismo en el IRPF y más en un contexto con un 25 % de paro.

La conclusión que podemos sacar hasta ahora es que reducimos el impuesto más progresivo (pagan más lo que más tienen) e incrementamos el impuesto regresivo por excelencia. Es decir, el que afecta a las clases más desfavorecidas. Por tanto, mejoraremos la recaudación, algo muy necesario, pero provocaremos que la carga recaiga en los sectores más desfavorecidos y que dedican una mayor parte de su renta  a consumir.

En el próximo capítulo analizaremos el resto de figuras impositivas que se ven afectadas por la propuesta de reforma.

Continuará…

Devaluación fiscal, ¿Una buena alternativa?

DOLAR17 300x200 Devaluación fiscal, ¿Una buena alternativa?

El pasado viernes se presentaron los Presupuestos Generales del Estado y el debate económico se ha centrado desde entonces en aspectos como la amnistía fiscal o el recorte presupuestario de los Ministerios. Hoy hemos querido alejarnos un poco del centro de la discusión y presentar una idea que nos ha parecido cuanto menos ingeniosa.

Tenemos que recordar que el Estado puede realizar su política económica desde dos puntos de vista. Por un lado, tenemos la política fiscal donde se interviene en la actividad económica mediante la subida/bajada de impuestos y el incremento/reducción del gasto público. Por otro lado, tenemos la política monetaria donde mediante devaluaciones/evaluaciones de la moneda se puede mejorar la competitividad con respecto al resto de países.

Una alternativa a la obsesión por la política fiscal sería una devaluación de nuestra moneda. Mediante esta medida, lo que provocamos es que nuestros productos se hagan más baratos con respecto a los productos extranjeros y que se vuelvan más atractivos de cara a su exportación. Sin embargo, esta opción presentaría un inconveniente que es el empobrecimiento relativo de los ciudadanos españoles, ya que los productos extranjeros se convertirían en bienes más caros y menos accesibles para todos.

No obstante, es una propuesta interesante porque nuestras empresas se volverían más competitivas, y al aumentar sus ventas al exterior seguro que necesitaban más capital humano reduciéndose con ello la tasa de desempleo.

De hecho, esta medida no es novedosa y ha sido empleada en diversas ocasiones a lo largo de nuestra historia económica. En la crisis de 1993 el Ministro de Economía Carlos Solchaga impulsó hasta 9 “devaluaciones competitivas”. Esta circunstancia, ayudó a que esa recesión se superara rápidamente en lo que se conoce en economía como recuperación en V.

Existen en la terminología económica tres tipos de letras que ayudan a ilustrar la recesión y la recuperación económica. Una recuperación en V (como la que hemos comentado anteriormente), se produce cuando recesión y recuperación se producen de forma rápida y pronunciada. Por su parte, una recuperación en W es aquella en la que se produce una fuerte caída del crecimiento, posteriormente una leve recuperación y recaída; y finalmente un crecimiento sostenido. Por último, tenemos la letra L, en este tipo de crisis se produce una recesión grave seguida de un estancamiento prolongado. Esta última ilustración se corresponde con la situación económica actual.

Seguramente cualquier lector, llegado este punto, diría que lo que comentamos es imposible porque nuestro Gobierno no tiene en sus manos la política monetaria, ya que esta es responsabilidad del Banco Central Europeo. De hecho, este organismo parece cada día más propicio a practicar una política monetaria contractiva (subiendo el precio del dinero) para protegernos del orco de la inflación y que este monstruo no se escape de su caverna. Ciertamente, nuestros lectores llevan razón, pero existe una alternativa desde el punto de vista fiscal para lograr este mismo objetivo.

Los profesores de Harvard Emmanuel Fahri y Gita Gopinath y el profesor de Princeton Oleg Itskhoki han elaborado una interesante propuesta para solventar los desequilibrios comerciales que afectan a algunos países europeos.

La medida de estos profesores consiste en lograr los efectos de la devaluación monetaria mediante un cambio de impuestos. Se trataría de elevar los tipos de gravamen del IVA (una posibilidad sería una armonización del tipo general y el reducido en el 15 %, manteniendo el superreducido en el 4 %) y reducir las cargas sociales que suponen un coste en la contratación. Con la subida del IVA, todos los productos que se venden en España van a incrementar su precio, esto es, productos nacionales y extranjeros. Sin embargo, las empresas españolas que vendan productos al exterior no se verían afectadas por este incremento del impuesto, ya que el IVA no afecta a los productos que se exportan. Por otro lado, si se reducen las cotizaciones sociales, se van a abaratar únicamente los costes de las empresas españolas, o que empleen personal en nuestro país. La conclusión es que se obtendría el mismo efecto que con la devaluación monetaria, es decir, encarecimiento de los productos extranjeros y abaratamiento de los nacionales.

No obstante, también se van a producir los mismos inconvenientes. De todos ellos, tenemos que volver a destacar el empobrecimiento de la población afectada por la subida del IVA. Sin  embargo, deberíamos analizar si los beneficios de ser más competitivos podrían superar este inconveniente, ya que se podría incentivar la contratación y ayudar a la solución del grave problema que es el desempleo.

En cualquier caso, no es una medida perfecta aunque si ingeniosa. Nuestros representantes deberían abandonar la fórmula de optar por la solución más fácil (recortar las grandes partidas del gasto) y buscar soluciones que ocasionaran un menor coste social. La tarea de gobernar no se puede resumir en buscar la opción más fácil, puesto que lo que uno busca de sus gobernantes es que analicen las opciones y elijan la mejor para el conjunto de la ciudadanía, aunque esa alternativa sea más compleja. Propuestas como la devaluación fiscal pueden entrar dentro de ese tipo de opciones y merecen ser consideradas por aquellos que tienen la oportunidad de tomar las decisiones.

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