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2014 ¿El año de la recuperación?

amnistía fiscal 2014 ¿El año de la recuperación?

Esta semana conocíamos los datos de la tasa de desempleo registrado del mes de diciembre observando un descenso muy notable. Este hecho, junto con otros indicadores económicos (salida de la recesión, aumento del consumo minorista…) han provocado que el Gobierno, loco de entusiasmo, haya aseverado que 2014 será el año de la recuperación en España. Sin embargo, ¿es oro todo lo que reluce? A continuación, nos proponemos realizar un análisis para concluir si los datos pueden indicar que la luz se ve al final del túnel.

Para comenzar, vamos a ir recopilando los datos positivos que presenta la economía española. En primer lugar, como comentábamos en el párrafo anterior nuestro país recientemente ha salido de la recesión obteniendo una tasa de crecimiento del 0.1 % con respecto al trimestre anterior. Por otro lado, el IBEX -35 ha cerrado el año cerca de los 10.000 puntos en lo que ha supuesto una crecimiento del 20 % aproximadamente, buen dato sin duda para los inversores. Además, el índice de confianza de los consumidores ha subido en 20 puntos frente al año anterior y, tampoco podemos olvidar, que la prima de riesgo y las agencias de calificación han dado un respiro a la deuda soberana de nuestro país.

A pesar de todo, estos datos no suponen en ningún caso que nuestro país esté cerca de salir de la crisis. La deuda pública ha cerrado este año cerca del 100 % del PIB y para el año que viene está previsto que las necesidades de financiación españolas sean de 661 millones de euros al día. Este dato evidencia que el sistema fiscal español, aun con unos tipos de gravamen muy elevados, es ineficiente y no recauda como se espera de él. Por tanto, el Estado necesita acudir a los mercados cada vez en mayor medida para soportar las necesidades de gasto. Este es un dato muy negativo para la economía española, ya que en cualquier momento, el mercado puede volver atacar nuestra deuda y nos encontraríamos en serio peligro. El problema de financiación es vital para la economía española, ya que con la demanda privada por los suelos, es preciso un impulso público para conseguir un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, si de ese gasto cada vez dedicamos más proporción a pagar intereses de la deuda, difícilmente podremos invertir en educación, sanidad o innovación que reviertan en el bienestar de nuestros ciudadanos.

De esta forma, sin conseguir un crecimiento económico estable, los datos de desempleo no mejorarán. Es cierto, que en diciembre se ha reducido el paro registrado. No obstante, el año se ha cerrado con destrucción neta de empleo debido al descenso de los afiliados a la Seguridad Social y la población activa es cada día menor. Todo ello debido a que muchos ciudadanos emigran o se cansan de buscar empleo. Así lejos estamos de conseguir recuperarnos. Otro dato importante es que el empleo que se crea en España no es de calidad. Cada día proliferan más los trabajos temporales o incluso las eternas becas o minijobs. De esta manera, aunque el Gobierno se empeñe, la Reforma Laboral ha supuesto un nuevo fracaso en la política de empleo. Se perdió la ocasión de simplificar el mercado de trabajo con un contrato único con indemnización progresiva y se optó por reducir al mínimo los derechos de los trabajadores que ahora están en un claro desequilibrio frente a los empresas.

Algunos lectores seguro que pensarán que el que escribe es un agorero y un pesimista. Permítanme decirles que si queremos recuperarnos es mejor aceptar que la situación no es fácil y no llevarnos por un falso optimismo que sólo busca posicionarse para la campaña electoral de las elecciones europeas. La situación es algo menos mala que el año pasado, pero se han perdido muchos servicios y hay sectores de la población que lo han pagado muy caro. Por tanto, el Gobierno debería dejar a un lado los brotes verdes que criticó antaño y centrarse en el principal problema, conseguir un crecimiento económico estable. Al menos, desde hace unos meses los ministros del Ejecutivo español ya aseguran que España no tiene un problema de gasto, sino que la cuestión es mejorar los ingresos. Les ha costado 4 años de oposición y 2 de gobierno darse cuenta pero lo han conseguido. Ahora les toca elaborar una reforma fiscal profunda y eficaz que ponga fin a ese problema ¿Lo conseguirán? Veremos.

Los efectos de la Reforma Laboral

tn parados 300x200 Los efectos de la Reforma Laboral

Vivimos en un país donde consideramos que cada uno de los problema que se nos presenta se puede solucionar con una disposición legislativa. En este sentido, el principal problema de nuestra sociedad, el paro, no es una excepción sino que cada gobierno que tiene la ocasión decide intervenir normativamente en el marcado laboral. De hecho, desde que se aprobara el Estatuto de los Trabajadores en 1980 se han producido 52 reformas de dicha ley. El nuevo gobierno presidido por Mariano Rajoy no ha perdido su oportunidad y el pasado viernes presentó la suya que se aprobará mediante Decreto-Ley.

Para saber si la reforma será un éxito o no, nos proponemos analizar los efectos que tendrían cada una de las propuestas.

En cuanto al despido, se ha rebajado la indemnización por despido improcedente desde 45 a 33 días por año trabajado con un límite de 24 mensualidades. Sin embargo, existe una disposición que amplía las causas de despido objetivo por razones económicas, técnicas, organizativa o de producción que es la reducción de los ingresos durante tres trimestres consecutivos. Dicha medida implica que el despido objetivo se vaya a generalizar a partir de la entrada en vigor de la norma, puesto que en el contexto de crisis económica es difícil encontrar empresas que no hayan reducido sus ingresos. Llegados a este punto nos preguntamos ¿De verdad en un país con 5 millones de parados es necesario reducir aún más la indemnización por despido? ¿Acaso está siendo difícil prescindir de trabajadores? Hay que recordar que el artículo 45 del Estatuto de los Trabajadores introdujo lo que se conoce como despido exprés, donde el empresario podía reconocer la improcedencia del despido y depositar la indemnización para el trabajador. De esta manera, se podía ahorrar los salarios de tramitación que tanto lastraban a los empleadores. Por tanto, despedir con la legislación vigente no era imposible, si acaso más o menos caro, pero el mercado de trabajo poseía flexibilidad suficiente como así lo indican los datos de la tasa de desempleo. Todo ello nos lleva considerar que esta medida no es óptima si lo que se pretende es incentivar la contratación. Más eficiente resultaría reducir los costes de contratación, esto es, los costes de la Seguridad Social. De hecho, se podría conseguir un doble objetivo aumentar la contratación y la recaudación, ya que la reducción de las cargas sociales motivaría el afloramiento de parte de los contratos laborales de la economía sumergida.

En otro orden de asuntos, la reforma laboral establece nuevas reglas para la negociación colectiva. Se aumentan las causas de descuelgue para que las empresas abandonen el convenio colectivo que firmaron y se pone un límite temporal de dos años a la ultractividad (prórroga tras su vencimiento) de los convenios colectivos. Estas dos medidas olvidan uno de los principios generales del derecho como es el pacta sunt servanda (los pactado debe ser cumplido). Nos explicamos, nadie fuerza a empresarios y trabajadores a ponerse de acuerdo para la firma de un convenio. Por esto mismo, no parece adecuado que una de las partes tenga la potestad unilateral de romper un pacto cuando no fue obligada a firmarlo. Es una medida que va a provocar una enorme desequilibrio en las relaciones laborales. Es cierto, que se hace necesario flexibilizar la negociación colectiva y que uno de los medios es potenciar los convenios a nivel de empresa (medida que también se recoge en la propuesta gubernamental). Sin embargo, el legislador debería compensar el poder de negociación de todos los agentes intervinientes y no apostar sólo por una de las partes. Alguien podría pensar que las circunstancias pueden cambiar ser diferentes al momento de la firma y sea legítimo rescindir el pacto (Cláusula rebuc sic stantibus). Sin embargo, el Ejecutivo debería recordar que el Tribunal Supremo ha establecido prevalencia del primer principio sobre el segundo (STS 460/2010 de 14 de julio).

Como tercer punto relevante hay que hacer referencia a la potestad de las empresas de reducir el salario de los trabajadores menos productivos . De nuevo existe una potestad unilateral que desequilibra las relaciones entre empleador y empleado que puede provocar arbitrariedades a la hora de tomar decisiones. Desde estas páginas se ha defendido ligar el incremento de los salarios a la productividad de los trabajadores, ya que ligarlos a la inflación provoca un circulo vicioso con consecuencias graves para la economía. No obstante, permitir bajadas salariales ligadas exclusivamente a la discrecionalidad del empleador deja en una situación de completa desprotección al trabajador, puesto que si no acepta la bajada se verá abocado a la rescisión contractual con una indemnización de 20 días por año trabajado.

Para el final hemos dejado los incentivos a la contratación. Los empresarios que contraten a jóvenes y a parados de larga duración recibirán subvenciones que oscilan entre los 3000-4500 euros. En este sentido, la propuesta puede ser positiva aunque insuficiente. Las medidas que apoyen la contratación deberían venir del lado de la reducción de los costes laborales y no de subvenciones que lastran las cuentas públicas y que no resuelven el problema de fondo. Además, existe el problema de la sustitución de los trabajadores más mayores por otros más jóvenes para la obtención de la subvención.

De nuestro análisis lo que apreciamos es que la reforma es equivocada e insuficiente. No se ataja el principal problema del mercado laboral español que es la dualidad en la contratación. No se recoge el contrato único con indemnización progresiva que puede ser una medida que acabe con la precariedad de los trabajadores temporales y además, se vuelve a apostar por la reducción de los costes de despido. Los Gobiernos siguen sin identificar el problema, le ocurrió al gobierno socialista y ahora le sucede al popular, puesto que piensan que con una norma se puede solucionar el problema de desempleo. Se debería tener en cuenta que la ecuación del empleo no sólo la forma la variable normativa, es necesario inversión, formación y una política industrial que en nuestro país es prácticamente inexistente.

Las conclusiones que se pueden sacar de la nueva regulación del mercado laboral son que por un lado se va a incentivar el despido como forma de resolución de las crisis empresariales y asimismo se lastrará la renta de los trabajadores. Por otro, es cierto que las empresas van a ver reducidos sus costes, pero si de lo que se trataba era de incentivar el empleo la reforma es equivocada. No obstante, como decía el profesor Luis Toharia “el principal efecto de las reformas laborales es el que nunca se previó”. Veremos.

¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

deuda ¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

Los últimos datos económicos publicados han reflejado que con toda probabilidad la economía española volverá a entrar en recesión en el último trimestre de 2011, y esta tendencia se prolongará durante el año 2012. Además, otros países que parecían abanderar la recuperación, como Alemania, presentan datos que indican que están a punto de entrar en un periodo caracterizado por el estancamiento económico.

Vistos los datos, hoy nos preguntamos si no estamos implementando respuestas equivocadas para atajar la enfermedad. A continuación, vamos a tratar de analizar las posibles alternativas existentes para recuperar la senda del crecimiento económico y el empleo. Para ilustrar nuestro comentario vamos a presentar un ejemplo:

Imaginen una persona con una vida un tanto desordenada. Llegado un momento, esta persona sufre una grave herida en su pierna que le produce una hemorragia que provoca que su vida corra grave peligro. En ese momento los médicos tienen dos alternativas, por un lado pueden sermonear a nuestro individuo indicándole que no ha llevado una buena vida, que ya se lo avisaron, que a partir de ahora tiene que comer sano, hacer deporte y no salir por malos barrios. Sin embargo, estos consejos, que son estupendos, no van a solucionar el problema de nuestro protagonista, ya que la herida sigue sangrando y esta persona cada vez está más débil. Por otro lado, los médicos pueden atajar el problema, taponar la herida, cortar la hemorragia y después cuando el personaje esté recuperado  será tiempo de sermones y consejos.

Cambien ahora las siguientes palabras: Persona por economía o Estado; herida por recesión o desempleo; no llevar buena vida por déficit y deuda; cortar la hemorragia por impulso monetario y fiscal. ¿Les suena ahora la película?

Esto es lo que está sucediendo en las economías occidentales. Nos estamos perdiendo en la cantinela del déficit y olvidando el problema. El equilibrio en las cuentas públicas es muy importante, sin embargo no es el medicamento cuando la enfermedad se hace más grave. De hecho, podemos asegurar que no ha sido el causante de la enfermedad. En España por ejemplo, el problema es la elevada tasa de deuda privada provocada por unos intereses reales que en ciertos momentos llegaron a ser negativos.

Nuestros lectores tienen que saber que el interés real es aquel que tiene en cuenta el efecto de la inflación, esto es, cuando nosotros vamos a un banco a depositar nuestros ahorros, o a pedir un créditos nos pagan/cobran un interés. Sin embargo, al existir un incremento en los precios al interés que recibimos/pagamos hay que deducirle la inflación. Pues bien, en ciertos momentos cuando el precio del dinero estaba por los suelos fue más barato pedir prestado que ahorrar, y esto si que es una causa de la elevada tasa de endeudamiento de los particulares y de ciertos Estados.

Por tanto, ahora no es momento de profundizar en recortes que provoquen un agravamiento del problema. Los gobiernos tienen que impulsar la demanda interna de sus países, incentivar la inversión productiva (en bienes de equipo) y facilitar el crédito a las empresas. De hecho, incluso sería conveniente reducir las cargas sociales para incentivar el empleo y  por qué no, subir ciertos tributos para asegurar servicios públicos irrenunciables (sanidad y educación).

Por otra parte, es necesario un impulso de la política monetaria. El BCE no puede permitir que algunos de sus países miembro tengan que pagar tasas de interés, que hasta al más solvente le provocarían problemas. Son necesarios los eurobonos, así como una expansión monetaria. No es momento para preocuparse de la inflación, sino del crecimiento y del desempleo.

El peligro de la estanflación

estanflación El peligro de la estanflación

Los últimos datos de la coyuntura europea auguran un nuevo peligro: la combinación de una inflación superior a la prevista, con un crecimiento menor del deseado. Y en algunos países con mayores desequilibrios, como España, ambos estándares amenazan con multiplicarlos.

A continuación, vamos a ir analizando cada uno de los factores que pueden indicar la existencia de dicho fenómeno y las políticas que se deberían adoptar para combatirla.

En el caso de la inflación, hay que tener en cuenta que una inflación moderada puede constituir un buen signo, como anticipo o expresión de un mayor ritmo de crecimiento. El aumento del 2,2% exhibido por la eurozona en diciembre se inscribiría, por exceder solo en dos décimas el objetivo del BCE, y por ser un dato parcial, en ese enfoque más bien positivo. Sin embargo, si atendemos al caso español la inflación asciende hasta el 3 %. En este sentido, conviene decir, que tradicionalmente existe un diferencial de un punto con respecto a la media inflacionaria europea. No obstante, es una señal de alerta. No solo porque castigue más a los asalariados y a los sectores más desfavorecidos, sino también porque entraña un posible desequilibrio futuro de mayor entidad.

Dicha señal de alerta se agrava si atendemos a las tasas de paro existentes en nuestro país.  Concretamente, en el mes de enero el desempleo ascendió hasta 4.200.000 personas. A la elevada tasa de desempleo, hay que unirle el escaso crecimiento de la economía que no acaba de despegar.

En este contexto, España corre el riego de que el Banco Central Europeo ante estas señales caiga en la precipitación de subir los tipos de interés en aras de mejorar los datos de la inflación. Esta situación, como ya sucedió el 2008 daría lugar a un agravamiento de las consecuencias. Esto es así, en tanto una subida de tipos de interés provocaría un encarecimiento del crédito y un lastre más que provocaría que la economía no acabara de arrancar. Del mismo modo, si el crecimiento económico se resintiera la tasa de desempleo podría agravarse aún más

De esta manera, el BCE no debería volver a confundir medios con fines. Quiero decir, mejorar la tendencia inflacionaria es necesario para asegurar el crecimiento económico, pero precipitarse con una política monetaria restrictiva provocaría peores consecuencias que los pequeños indicios estanflacionarios que comienzan a percibirse.

La propuesta de reforma laboral de Zapatero.

featuredimage03 La propuesta de reforma laboral de Zapatero.

Acabamos de conocer el documento sobre el que se va a trabajar la reforma laboral que planea el gobierno. En las siguientes líneas vamos a realizar una síntesis y un breve análisis de los aspectos más destacados.

Concretamente, hay que decir que el proyecto de reforma laboral va a tratar los siguientes puntos:

1.- Actuaciones para reducir la dualidad y la temporalidad del mercado laboral.

En este sentido, para reducir la contratación temporal se propone desvincular la causa contractual de la actividad habitual u ordinaria de la empresa en los contratos de obra o servicio determinado. De igual forma, se establecería un plazo máximo para dicha modalidad contractual para evitar que este contrato pudiera prolongarse indefinidamente en el tiempo.

Por su parte, para evitar la permanencia prolongada de los trabajadores en situación temporal, se propone una reforma del encadenamiento de los contratos temporales, para que la transformación en contrato indefinido sea más ágil.

Contratación Indefinida.

Para el apoyo de la contratación indefinida el ejecutivo se plantea dos alternativas: reabrir la posibilidad de que los contratos temporales puedan transformarse en contratos de fomento de la contratación indefinida; y por otro, examinar la posibilidad de que nuevos colectivos de trabajadores, fuertemente afectados por el desempleo o la temporalidad, puedan realizar estos contratos manteniendo en cualquier caso su naturaleza de fomento de la contratación indefinida. A estas medidas, hay que añadir la posibilidad de igualar el coste de indemnización por despido improcedente por causas económicas y disciplinarias. Encontramos en este punto, una de las principales novedades que sería la introducción de un sistema de indemnización al estilo austriaco, es decir se trataría la creación de un fondo empresarial para cada trabajador, que sería abonado en caso de despido. Ese dinero es complementario a la prestación que se cobra por desempleo y lo que no se gaste se lo lleva el trabajador a su nueva empresa a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, aquí encontramos la primera de las deficiencias del documento, ya que no se especifica cómo se implantaría este sistema en el mercado laboral español

2.- Actuaciones para favorecer el empleo de los jóvenes.

El Gobierno quiere centralizar las bonificaciones en los de 16 a 30 años con especiales problemas de empleo.

De esta manera, se plantea en materia de contratos de formación que la edad máxima de sus beneficiarios se eleve de 21 a 24 años, que tengan una exención total de las cotizaciones de empresarios y trabajadores durante toda su vigencia siempre que no sean de sustitución de plantilla.

Para los de 16 a 24 años que carezcan de formación, el Ejecutivo defiende un programa extraordinario de empleo.

Estos son algunas de las principales características de este borrador, que será utilizado como hoja de ruta en la negociación con los agentes sociales. Próximamente, realizaremos un análisis más detallado de lo que finalmente supondrá la reforma si llega a buen puerto.

¿Quién rompe el diálogo social?

diaz ferran jose luis rodriguez zapatero1 ¿Quién rompe el diálogo social?La semana pasada el Gobierno, la patronal y los sindicatos daban por roto el dialogo social para solventar el problema del desempleo.

A continuación pretendemos analizar la actitud de los agentes sociales en cuestión y del gobierno en particular para determinar quien es el culpable de la ruptura de las conversaciones.

Anteriormente desde este blog en el artículo los problemas del mercado laboral español analizábamos la posición de los sindicatos estableciendo que demandas de subida salariales no eran muy acordes con la situación crítica que vivía nuestro país.

Sin embargo, desde entonces muchas cosas han cambiado y ahora es la CEOE la que con sus pretensiones nada aporta para solventar el problema. Esta organización con su presidente Díaz Ferrán al frente está poniendo trabas a las negociaciones con pretensiones inadmisibles que pueden poner en peligro el sistema de la Seguridad Social.

No se puede solicitar 20000 millones de euros a cambio de nada, y asimismo pretender rebajas inadmisibles en las cotizaciones a la Seguridad Social. Esta postura es entendible si atendemos a las peculiaridades del personaje que dirige la patronal. Se trata de un individuo manipulado y manejado al antojo del PP, el cual no dudó en aseverar que “Esperanza es cojonuda” o que la culpa “de lo que está pasando es de Zapatero”. Todo ello siendo traicionado por un micrófono abierto cuando no debía.

Por tanto, me parece que este señor ha perdido toda la legitimidad para sentarse a negociar pues no es independiente y únicamente provocará la aparición de más obstáculos en el tratamiento de un problema de tan vital importancia para nuestra economía como es el desempleo.

Dadas las circunstancias no se puede pretender que los demás paguen las consecuencias de la recesión y que los empresarios se vayan de rositas. Al menos no es la mejor postura para llegar a un acuerdo, donde los más importante para llegar a una solución es saber ceder en las posiciones de cada uno.

En otro orden de cosas, la posición del presidente Zapatero me parece acertada, ha tomado el liderazgo por primera vez en lo que llevamos de crisis económica posicionándose en torno a uno de los dos lados. No entro a valorar si su posición es la acertada o no, pero al menos sabemos donde está. Las palabras dirigidas al presidente de la patronal así lo reflejan. Hay que decir, que llegó a espetar a Díaz Ferrán “Te recuerdo que soy el Presidente del Gobierno, de todos los españoles, no solo de los tuyos”.

Parece que por fin va a tomar las riendas del problema y va a actuar como Gobierno, podrá equivocarse, pero ya no se le podrá acusar de dejar pasar el problema.

Por último recordar que nuestro modelo de negociación colectiva sigue demostrando su ineficacia frente a otros más liberales o donde el gobierno interviene más activamente (países escandinavos). Parece que Zapatero ha optado por intervenir, esperemos que tenga suerte.

Los problemas del mercado de trabajo español.

 Los problemas del mercado de trabajo español.

El último dato del paro dejaba la holgada cifra de desempleados en torno a 3.600.000. Como sabemos, este es uno de los principales problemas endémicos de la economía española, y es que, cuando nuestro país deja de crecer a tasas superiores al 3 %, se destruye empleo. A continuación, nos proponemos analizar los problemas que presenta el mercado de trabajo español; asimismo intentaremos lanzar alguna propuesta que ayude a mejorar los datos.

El mercado de trabajo español se caracteriza por los siguientes problemas:

· Baja tasa de productividad. Los datos son realmente graves. España se sitúa a la cola de los países de la OCDE sobre lo que se refiere a tasas de productividad. Además, dicha tasa es 20 puntos menor que la media europea. ¿Qué implican dichos datos? Cuando el contexto económico es positivo, tener tasas de productividad bajas se puede suplir con otros factores; sin embargo, en un entorno de recesión la productividad es vital para evitar que se destruya empleo; con tasas altas conseguiremos ser más eficientes reducir costes y lograremos evitar pérdidas de empleo.

· Poca movilidad laboral. La tendencia sociológica de nuestro país hace que los españoles tengamos una cultura de la propiedad de inmuebles muy arraigada. Hablando en román paladino, si no tienes una casa en propiedad no eres nadie. Esto, parece tener poca relación con el mercado de trabajo, sin embargo, tiene una implicación importante. Me explico: al existir dicha cultura de la propiedad, la mano de obra española tiende a permanecer indefinidamente en el lugar donde fija su residencia. Esto a priori, ni es malo ni es bueno, sería indiferente. Sin embargo, si crece el desempleo, se convierte en una variable muy a tener en cuenta, ya que los individuos no estarán dispuestos a desplazarse para obtener empleos nuevos puesto que, tienen que hacer frente a sus hipotecas. Ahora vemos que lo que parecía no tener relación con la tasa de paro es una variable que puede provocar que esta aumente, esto es, si es difícil deshacerse del inmueble la tasa de paro temporal puede desembocar en una tasa de paro elevada a largo plazo, que verdaderamente traiga graves consecuencias.

· Baja competitividad. Las empresas españolas tienen un problema de competitividad, puesto que históricamente nuestra tasa de inflación es en torno a un punto porcentual más elevada que la media europea. ¿Qué implica esto? Que nuestros productos son relativamente más caros. Hasta la entrada del euro, esta baja competitividad se solventaba devaluando la moneda, pero ahora no es posible. Por tanto, la baja competitividad en tiempos de crisis provoca que nuestras empresas reduzcan más rápidamente sus beneficios y tengan que prescindir de puestos de trabajo.

· Escasa formación. Un amplio sector del mercado de trabajo tiene una formación escasa. ¿Qué consecuencia tiene esta característica? A la hora de prescindir de mano de obra, los primeros afectados son aquellos individuos con menos formación. PAsí pues, si nuestro mercado de trabajo se caracteriza por tener un alto porcentaje de mano de obra no cualificada el problema del desempleo se agrava aún más.

· El papel de los sindicatos. En nuestro país el modelo de negociación colectiva es intermedio. Es decir, ni está muy regulado (países escandinavos) ni está liberalizado (USA). Ello provoca ineficiencias unidas al papel poco colaborador de los sindicatos. Hace unas semanas el nuevo máximo dirigente de CCOO reclamaba subidas salariales del 2 %. Con una economía al borde de la recesión, con tasas de productividad irrisorias y con más de tres millones y medio de parados, no parece la propuesta que más ayude a los trabajadores.

Vamos a analizar con más detalle el papel de estas organizaciones. Si estudiamos el mercado de trabajo nos daremos cuenta que dado el modelo de negociación colectiva el sindicato actúa como monosopnista (único demandante de trabajo) ¿Qué implicación tiene esto? Pues bien, que puede fijar el nivel de empleo o los salarios, pero no ambas variables a la vez. Por tanto, pretender subidas de salario que no vayan unidas a un incremento de la productividad únicamente provocarán descensos en la mano de obra contratada. ¿Están por tanto, ayudando a los trabajadores?

Con anterioridad, hemos visto a grandes rasgos algunos de los principales problemas del mercado de trabajo de nuestro país, es por tanto, momento de aportar soluciones.

En primer lugar, lo principal es asignar los recursos de los que dispone el Estado de manera eficiente. Hoy hemos conocido que se pretende aumentar el tiempo del subsidio de desempleo. Esto va a provocar un incremento importante del gasto público. Por tanto, es vital realizarlo sin precipitarse. Efectivamente, el gobierno tiene que ocuparse de los desempleados, pero más eficiente que prolongar el subsidio, sería destinar estos recursos a formar a los trabajadores para que se puedan incorporar a otros sectores productivos lo antes posible. Es decir, se trata de evitar que el subsidio de desempleo suponga un desincentivo a la búsqueda de trabajo.

Otro tipo de medida relacionada con esta última es controlar el gasto público. Me refiero en este caso al Plan Zapatero de 70000 millones de euros. En este sentido, se han creado 60000 empleos, que sin embargo, no dejan de ser temporales y no salvan la situación. Además, en muchos casos, se destinan a obras de escasa necesidad. Sin ir más lejos, os hablo de mi localidad. En ella se están construyendo 6 rotondas ¿Todas necesarias? Permitidme que lo dude. Lo que quiero decir con ello es que esos 70000 millones de euros podrían destinarse a la formación de nuestros trabajadores, para lograr que sean más productivos. ¿Se imaginan una inyección de ese calado en el sistema educativo? Alguien puede pensar, sí, pero se ha creado empleo; y tiene razón ¿pero a qué precio? Y lo que es más importante ¿Se solventa el problema, o simplemente se retrasa?

Nuestra propuesta va encaminada a transformar el mercado laboral dotándolo de una mayor flexibilidad. Para ello, es importante cambiar el modelo de negociación colectiva (más regulado o más liberal). Esto ha tenido buen resultado en otros países, que dada la crisis actual no destruyen tanto empleo. De otro parte, aumentar la inversión en capital humano y en investigación y desarrollo. De esa manera lograremos ser más productivos y que el mercado laboral sea más solido.

Por otro lado, lograr que los sindicatos adopten una política de moderación salarial que al menos ayude a mantener el nivel de empleo.

Quizá las medidas que propongo son más a largo plazo, y, probablemente hubieran sido más fáciles de adoptar en un contexto de bonanza económica. De todas maneras, de nada sirve la precipitación, pues ella desemboca en una pérdida de recursos y muchas veces retrasa o engorda el problema.

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