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2014 ¿El año de la recuperación?

amnistía fiscal 2014 ¿El año de la recuperación?

Esta semana conocíamos los datos de la tasa de desempleo registrado del mes de diciembre observando un descenso muy notable. Este hecho, junto con otros indicadores económicos (salida de la recesión, aumento del consumo minorista…) han provocado que el Gobierno, loco de entusiasmo, haya aseverado que 2014 será el año de la recuperación en España. Sin embargo, ¿es oro todo lo que reluce? A continuación, nos proponemos realizar un análisis para concluir si los datos pueden indicar que la luz se ve al final del túnel.

Para comenzar, vamos a ir recopilando los datos positivos que presenta la economía española. En primer lugar, como comentábamos en el párrafo anterior nuestro país recientemente ha salido de la recesión obteniendo una tasa de crecimiento del 0.1 % con respecto al trimestre anterior. Por otro lado, el IBEX -35 ha cerrado el año cerca de los 10.000 puntos en lo que ha supuesto una crecimiento del 20 % aproximadamente, buen dato sin duda para los inversores. Además, el índice de confianza de los consumidores ha subido en 20 puntos frente al año anterior y, tampoco podemos olvidar, que la prima de riesgo y las agencias de calificación han dado un respiro a la deuda soberana de nuestro país.

A pesar de todo, estos datos no suponen en ningún caso que nuestro país esté cerca de salir de la crisis. La deuda pública ha cerrado este año cerca del 100 % del PIB y para el año que viene está previsto que las necesidades de financiación españolas sean de 661 millones de euros al día. Este dato evidencia que el sistema fiscal español, aun con unos tipos de gravamen muy elevados, es ineficiente y no recauda como se espera de él. Por tanto, el Estado necesita acudir a los mercados cada vez en mayor medida para soportar las necesidades de gasto. Este es un dato muy negativo para la economía española, ya que en cualquier momento, el mercado puede volver atacar nuestra deuda y nos encontraríamos en serio peligro. El problema de financiación es vital para la economía española, ya que con la demanda privada por los suelos, es preciso un impulso público para conseguir un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, si de ese gasto cada vez dedicamos más proporción a pagar intereses de la deuda, difícilmente podremos invertir en educación, sanidad o innovación que reviertan en el bienestar de nuestros ciudadanos.

De esta forma, sin conseguir un crecimiento económico estable, los datos de desempleo no mejorarán. Es cierto, que en diciembre se ha reducido el paro registrado. No obstante, el año se ha cerrado con destrucción neta de empleo debido al descenso de los afiliados a la Seguridad Social y la población activa es cada día menor. Todo ello debido a que muchos ciudadanos emigran o se cansan de buscar empleo. Así lejos estamos de conseguir recuperarnos. Otro dato importante es que el empleo que se crea en España no es de calidad. Cada día proliferan más los trabajos temporales o incluso las eternas becas o minijobs. De esta manera, aunque el Gobierno se empeñe, la Reforma Laboral ha supuesto un nuevo fracaso en la política de empleo. Se perdió la ocasión de simplificar el mercado de trabajo con un contrato único con indemnización progresiva y se optó por reducir al mínimo los derechos de los trabajadores que ahora están en un claro desequilibrio frente a los empresas.

Algunos lectores seguro que pensarán que el que escribe es un agorero y un pesimista. Permítanme decirles que si queremos recuperarnos es mejor aceptar que la situación no es fácil y no llevarnos por un falso optimismo que sólo busca posicionarse para la campaña electoral de las elecciones europeas. La situación es algo menos mala que el año pasado, pero se han perdido muchos servicios y hay sectores de la población que lo han pagado muy caro. Por tanto, el Gobierno debería dejar a un lado los brotes verdes que criticó antaño y centrarse en el principal problema, conseguir un crecimiento económico estable. Al menos, desde hace unos meses los ministros del Ejecutivo español ya aseguran que España no tiene un problema de gasto, sino que la cuestión es mejorar los ingresos. Les ha costado 4 años de oposición y 2 de gobierno darse cuenta pero lo han conseguido. Ahora les toca elaborar una reforma fiscal profunda y eficaz que ponga fin a ese problema ¿Lo conseguirán? Veremos.

Devaluación fiscal, ¿Una buena alternativa?

DOLAR17 300x200 Devaluación fiscal, ¿Una buena alternativa?

El pasado viernes se presentaron los Presupuestos Generales del Estado y el debate económico se ha centrado desde entonces en aspectos como la amnistía fiscal o el recorte presupuestario de los Ministerios. Hoy hemos querido alejarnos un poco del centro de la discusión y presentar una idea que nos ha parecido cuanto menos ingeniosa.

Tenemos que recordar que el Estado puede realizar su política económica desde dos puntos de vista. Por un lado, tenemos la política fiscal donde se interviene en la actividad económica mediante la subida/bajada de impuestos y el incremento/reducción del gasto público. Por otro lado, tenemos la política monetaria donde mediante devaluaciones/evaluaciones de la moneda se puede mejorar la competitividad con respecto al resto de países.

Una alternativa a la obsesión por la política fiscal sería una devaluación de nuestra moneda. Mediante esta medida, lo que provocamos es que nuestros productos se hagan más baratos con respecto a los productos extranjeros y que se vuelvan más atractivos de cara a su exportación. Sin embargo, esta opción presentaría un inconveniente que es el empobrecimiento relativo de los ciudadanos españoles, ya que los productos extranjeros se convertirían en bienes más caros y menos accesibles para todos.

No obstante, es una propuesta interesante porque nuestras empresas se volverían más competitivas, y al aumentar sus ventas al exterior seguro que necesitaban más capital humano reduciéndose con ello la tasa de desempleo.

De hecho, esta medida no es novedosa y ha sido empleada en diversas ocasiones a lo largo de nuestra historia económica. En la crisis de 1993 el Ministro de Economía Carlos Solchaga impulsó hasta 9 “devaluaciones competitivas”. Esta circunstancia, ayudó a que esa recesión se superara rápidamente en lo que se conoce en economía como recuperación en V.

Existen en la terminología económica tres tipos de letras que ayudan a ilustrar la recesión y la recuperación económica. Una recuperación en V (como la que hemos comentado anteriormente), se produce cuando recesión y recuperación se producen de forma rápida y pronunciada. Por su parte, una recuperación en W es aquella en la que se produce una fuerte caída del crecimiento, posteriormente una leve recuperación y recaída; y finalmente un crecimiento sostenido. Por último, tenemos la letra L, en este tipo de crisis se produce una recesión grave seguida de un estancamiento prolongado. Esta última ilustración se corresponde con la situación económica actual.

Seguramente cualquier lector, llegado este punto, diría que lo que comentamos es imposible porque nuestro Gobierno no tiene en sus manos la política monetaria, ya que esta es responsabilidad del Banco Central Europeo. De hecho, este organismo parece cada día más propicio a practicar una política monetaria contractiva (subiendo el precio del dinero) para protegernos del orco de la inflación y que este monstruo no se escape de su caverna. Ciertamente, nuestros lectores llevan razón, pero existe una alternativa desde el punto de vista fiscal para lograr este mismo objetivo.

Los profesores de Harvard Emmanuel Fahri y Gita Gopinath y el profesor de Princeton Oleg Itskhoki han elaborado una interesante propuesta para solventar los desequilibrios comerciales que afectan a algunos países europeos.

La medida de estos profesores consiste en lograr los efectos de la devaluación monetaria mediante un cambio de impuestos. Se trataría de elevar los tipos de gravamen del IVA (una posibilidad sería una armonización del tipo general y el reducido en el 15 %, manteniendo el superreducido en el 4 %) y reducir las cargas sociales que suponen un coste en la contratación. Con la subida del IVA, todos los productos que se venden en España van a incrementar su precio, esto es, productos nacionales y extranjeros. Sin embargo, las empresas españolas que vendan productos al exterior no se verían afectadas por este incremento del impuesto, ya que el IVA no afecta a los productos que se exportan. Por otro lado, si se reducen las cotizaciones sociales, se van a abaratar únicamente los costes de las empresas españolas, o que empleen personal en nuestro país. La conclusión es que se obtendría el mismo efecto que con la devaluación monetaria, es decir, encarecimiento de los productos extranjeros y abaratamiento de los nacionales.

No obstante, también se van a producir los mismos inconvenientes. De todos ellos, tenemos que volver a destacar el empobrecimiento de la población afectada por la subida del IVA. Sin  embargo, deberíamos analizar si los beneficios de ser más competitivos podrían superar este inconveniente, ya que se podría incentivar la contratación y ayudar a la solución del grave problema que es el desempleo.

En cualquier caso, no es una medida perfecta aunque si ingeniosa. Nuestros representantes deberían abandonar la fórmula de optar por la solución más fácil (recortar las grandes partidas del gasto) y buscar soluciones que ocasionaran un menor coste social. La tarea de gobernar no se puede resumir en buscar la opción más fácil, puesto que lo que uno busca de sus gobernantes es que analicen las opciones y elijan la mejor para el conjunto de la ciudadanía, aunque esa alternativa sea más compleja. Propuestas como la devaluación fiscal pueden entrar dentro de ese tipo de opciones y merecen ser consideradas por aquellos que tienen la oportunidad de tomar las decisiones.

El fantasma de una nueva recesión global

DOLAR17 300x200 El fantasma de una nueva recesión global

Los últimos datos de crecimiento económico a nivel global evidencian una desaceleración de la recuperación, y el temor a una nueva recesión global. Sin embargo, esta noticia ha pasado desapercibida debido a la rebaja del rating de la deuda de Estados Unidos y a la convulsión en los mercados provocada por las declaraciones del presidente del BCE.

Estos indicios de debilidad dibujan un escenario complejo que se une a la inestabilidad de los mercados financieros provocada por la crisis de deuda soberana de la zona euro.

En este artículo nos proponemos analizar cuales son las causas que han hecho renacer el fantasma de una nueva recesión global.

En primer lugar, tenemos que analizar la situación de los mercados financieros. Con la crisis de 2008, el G-20 de la mano del presidente francés Nicolás Sarkozy se propuso refundar el capitalismo. Sin embargo, las reuniones de este grupo de países solo desembocaron en declaraciones de intenciones y en reformas que han resultado insuficientes. Esto es debido, a que la inyección de dinero público en los bancos supuso un cierto alivio para los mercados, y asimismo las potencias económicas comenzaron a recuperar el crecimiento.

No obstante, poco ha cambiado. Es cierto, que normativas como la Mifid, o la creación de organismos que midan el riesgo sistémico es un primer paso, pero que no puede ser el definitivo. Se hace necesario profundizar las reformas. Quiero decir, hay que dotar a los órganos económicos de gobernanza mundial de la capacidad para supervisar los mercados. No se puede permitir que las agencias de calificación que han fracasado en casos como Enron, Lehman Brothers o la crisis subprime puedan adulterar la cotización de cualquier activo con sus opiniones.

De otro lado, hay que reformar los propios mercados financieros. En estos momentos, es posible vender activos que uno no posee, y lo que es peor comprar un seguro para un activo que tampoco está en nuestras manos. La falta de regulación de estos complejos instrumentos financieros provoca que alguien pueda enriquecerse a costa de la inestabilidad y de los fallos del mercado financiero.

En segundo lugar, hay que hacer referencia a la política de recapitalización de los bancos en peores consecuencias. En la mayoría de países se han rescatado bancos trasladando la crisis del sector privado al público. Esta situación es la que está provocando rescates como los de Irlanda o Portugal. La inyección de dinero público en las entidades financieras ha supuesto que los países hayan aumentado su déficit y el porcentaje de deuda pública con respecto al PIB. De esta manera, los países se están viendo obligados a realizar severos ajustes fiscales para tranquilizar al mercado de deuda soberana y alejar el temor a un default.

A nuestro juicio, estos son dos de los factores que han traído a colación una posible recaída de la economía global. Por tanto, se hace necesario que los lideres mundiales dejen a un lado el nacionalismo y se den cuenta que la crisis económica requiere respuestas globales. Por otro lado, decisiones como la del BCE de comprar deuda española e italiana son simplemente un paracetamol para rebajar la fiebre. Sin embargo, la enfermedad persiste y es vital reformar el sistema y dotarlo de una mayor supervisión para curarlo del todo. De seguir así, con un consumo privado pro los suelos, con tasas de desempleo desorbitadas y con un sector público ahogado por las deudas, la recesión puede estar a la vuelta de la

España, el 15º país europeo en comercio electrónico

Superan a España otros países como Islandia (32%); Irlanda (30%), Austria (28%); Francia (28%); Malta (16%) y Bélgica (14%).

 España, el 15º país europeo en comercio electrónico

Recientemente, la Fundación Telefónica publicó un estudio sobre el comercio electrónico que refleja que, mientras países como el Reino Unido y Dinamarca el porcentaje de usuarios que realizaron compras por Internet en los últimos tres meses rondaron el 50%, en España este porcentaje se reduce hasta el 13 por ciento. Por delante de nuestro país se encuentran Noruega (46%); Holanda (43%); Alemania (42%); Suecia (38%); Luxemburgo (36%) y Finlandia (33%).

También superan a España otros países como Islandia (32%); Irlanda (30%), Austria (28%); Francia (28%); Malta (16%) y Bélgica (14%).

En cuanto a la distribución del volumen de negocio del comercio electrónico desde el exterior con España por áreas geográficas, los países europeos acaparan el 88,2%, seguido de Estados Unidos con el 6,6%, América Latina (3%), países del Oriente Medio y África (2,7%) y los países del pacífico asiático (1,6%).

Casi la mitad de las compras online se producen en sitios web extranjeros lo que lleva a un saldo neto con el exterior en una cifra negativa de 441,5 millones de euros.

Sobre la distribución del volumen de negocio del comercio electrónico internacional desde España con el exterior, el sector de los juegos de azar acapara un 11%, seguido del transporte aéreo (10,5%), servicios legales, contabilidad y gestión (8,4%); el marketing directo (6,7%); agencias de viajes y operadores turísticos (5,8%), ordenadores y programas informáticos (4,9%), hoteles, apartamentos y camping (2,6%); publicidad (2,4%), teléfonos públicos y tarjetas telefónicas (2,1%).

Los mayores los que más compran

El gasto medio depende de la edad del comprador, registrándose un mayor gasto entre los usuarios de mayor edad (excepto los mayores de 65 años). En cuanto al género, las mujeres durante este año superan a los hombres en cuantía de compras.

Así, por edades el mayor gasto se registra en la horquilla de edad que oscila entre los 50 y los 64 años con una media de 843 euros, seguido de los de entre 35 y 49 años que se gastan de media 689,7 euros. Los internautas entre 25 y 34 años se vienen gastando del orden de 496,7 euros y de 15 a 24 años unos 376,5. El gasto en los de más de 65 años ronda los 354 euros.

Por sexos, las mujeres gastan unos 603 euros, una cifra ligeramente inferior a los 573 de media de los varones.

Apreciamos por tanto, que España como en otras tantas cosas ocupa el furgón de cola en el comercio electrónico. En épocas de crisis, donde la innovación y el ingenio se exigen más que nunca habría que recordarle a las empresas españolas esta modalidad, la cual puede ser fuente de ingresos importantes, ya que permite el acceso a nuevos mercados de manera más fácil y sencilla. De igual modo, los consumidores deberían dejar a un lado sus prejuicios que los llevan a desconfiar de esta modalidad de comercio, mientras que cuando acuden a un restaurante no ponen reparos a que el camarero se lleve su tarjeta de crédito para cargarles Dios sabe que cosas.

Sirva como reflexión esta noticia, para empezar este nuevo año 2010 donde si realmente queremos salir de la crisis quizá haya que ponerse las pilas por una vez.

Feliz 2010 a todos,

Vía Cadenaser.com


Los tres grandes bancos españoles sufren una caída de un 1,6% en las comisiones

 Los tres grandes bancos españoles sufren una caída de un 1,6% en las comisionesSegún datos de las propias entidades financieras, los tres bancos más importantes de España –Santander, BBVA y Popular- han sufrido una caída de un 1,6% respecto a 2008 en ingresos por comisiones, lo que supone casi 112 millones de euros menos.

La crisis parece que le da un respiro a los grandes bancos españoles en lo que respecta a sus ingresos por comisiones. Aunque la cifra sigue siendo inferior a 2008, bancos como el Santander han generado un crecimiento prácticamente igual que en el mismo periodo del año anterior.

El Banco Santander obtuvo durante el primer semestre de 2009 unos ingresos por comisiones que ascienden a la cifra de 4538 millones de euros, un millón menos que en el mismo periodo del año anterior. Esto supone un crecimiento relativamente parecido al de 2008.

El segundo banco más importante de España, BBVA, ha presenciado una caída del 4,5% respecto a 2008 en sus ingresos por comisiones. Un total de 2181 millones de euros, comparados con los 2284 que obtuvo en las mismas fechas el año pasado.

Por su parte, el Banco Popular es el peor parado, con unos ingresos de 389,1 millones de euros respecto a los 441,98 de 2008, lo que supone una caída del 12%.

Las limitaciones de eficiencia del IRPF

 Las limitaciones de eficiencia del IRPF

Nos encontramos ante el final de la temporada veraniega con un crudo debate acerca de la fiscalidad de nuestro país. La necesidad de financiar el gasto público y la crisis económica obligan a reflexionar acerca de posibles reformas fiscales. De un lado encontramos a los partidarios de subir los impuestos (Gobierno); y de otro a los que ponen el grito en el cielo por ellos. A partir de hoy iniciamos una serie de artículos relacionados con la fiscalidad para entender mejor este fenómeno y ayudar a nuestros lectores a comprender mejor esta realidad complicada y que los políticos en muchos casos se encargan de tergiversar aún más.

Vamos a comenzar analizando las limitaciones que presenta el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por donde debería encaminarse su reforma.

Por un lado, nos encontramos con las limitaciones de eficiencia:

El argumento fundamental sería que el IRPF provoca distorsiones en la producción y en la decisión de los individuos y empresas. Desincentivaría la oferta de factores productivos y por tanto, afectaría negativamente al crecimiento económico.

Este argumento defendido por los economistas de la oferta (liberales) y por algunos dirigentes políticos actuales (Esperanza Aguirre) presenta ciertos matices que a continuación comentamos y que hace que en la práctica esta teoría no sea tan radical.

Desde el punto de vista del empleo, una reducción del IRPF podría suponer un incremento de los salarios percibidos por los trabajadores que aumentarían su renta disponible, al tener que pagar menos impuestos. De igual modo, la oferta de trabajo se estimularía y aumentaría el nivel de empleo. Sin embargo, en la práctica no parece que exista demasiada relación. Esto es principalmente debido a:

  • Los mercados de trabajo, como hemos comentado en otras ocasiones en Ecofinancial, son imperfectos y no se puede elegir el número de horas que se quiere trabajar. Es decir, un individuo no fija su horario laboral, sino que accede a un puesto de trabajo en el que normalmente sabe cuando entra, pero no cuando volverá a su hogar.
  • La oferta de trabajo no sólo depende de los salarios, sino también de otras muchas variables económicas relevantes que deberían ser tenidas en cuenta en dicho análisis.
  • Por último, se puede decir que un aumento de los salarios no tendría que provocar necesariamente una variación en la oferta de Trabajo.

¿A qué son debidos estos efectos? Para responder, hay que decir que bajo este análisis se supone que el IRPF es soportado en parte por los empresarios. Esto es, una parte del impuesto es pagada directa o indirectamente por los mismos, o lo que es lo mismo, que los trabajadores negocian con las empresas sus salarios en términos netos (después de impuestos). Sin embargo, cualquier lector podrá percibir que esto no es así, y que todas las empresas (excepto los clubes de fútbol) pagan a sus empleados en términos brutos (antes de impuestos).

También hay que tener en cuenta, que la evidencia empírica demuestra que el IRPF no es soportado, en parte por los empresarios, lo que verdaderamente sucede es el efecto contrario. Es decir, los empresarios trasladan sus impuestos, como la cotización de la Seguridad Social, a sus empleados pagándoles salarios inferiores.

De esta manera, hemos percibido que la consigna de que una reducción del IRPF crearía más empleo y crecimiento en la economía es precipitada. Incluso se podría lograr el efecto contrario, pues al reducir los impuestos necesariamente hay que reducir el gasto público, a menos que se financiara mediante la emisión de deuda. Si c omo decimos, se reduce el gasto del Estado la demanda del sector público se resentiría, reduciéndose con ello la demanda total de la economía y afectando al crecimiento económico anhelado.

¿Restricción al crédito? Depende para quien

 ¿Restricción al crédito? Depende para quienHola  a todos de nuevo!!  Os pido disculpas por mi ausencia durante este tiempo, pero los exámenes han ocupado mis horas libres y no he podido dedicarle a este espacio toda la dedicación que quisiera. Tras unos días de descanso vuelvo para refrescaros este calor incesante con algunos artículos que espero que os gusten.

Para mi vuelta he decidido tratar el culebrón del verano, el fichaje estrella del Real Madrid. En este artículo voy a reflexionar acerca de la rápida accesibilidad al crédito que ha tenido esta entidad cuando nos encontramos en una época en la que conseguir un préstamo por parte de una entidad financiera es una misión imposible.

Como todos sabréis el Real Madrid obtuvo en poco menos de diez días 150 millones de euros para fichar a costa de Caja Madrid y del BSCH. La pregunta que me surge es la siguiente ¿Es un club de fútbol tan rentable como para obtener esta cifra en pocos días?

La respuesta es muy fácil, NO. Los clubes de fútbol, sin excepción, se encuentran ahogados por las deudas que superan de media los 300 millones de euros, todo unido a que el mercado futbolístico no se encuentra ni mucho menos en expansión, y que la principal fuente de ingresos de los mismos, los derechos televisivos, fueron gastados justo a la vez que se firmaban los contratos.

Entonces si un club de fútbol, no es una empresa rentable por qué recibe créditos con tanta facilidad. La prensa deportiva madrileña doctorada por la London Business School en finanzas estima que es Cristiano Ronaldo que va a dar dicha rentabilidad, y se atreven a aseverar que este personaje de la farándula va a generar 200 millones de euros por temporada de los que el club madrileño obtendrá un 40 %.

Pues bien, de este “riguroso” análisis de sensibilidad y la consecuente simulación de Monte Carlo para evaluar la inversión realizado por estos “reconocidos” expertos se puede discrepar abiertamente. Todo el mundo dice que Florentino Pérez es muy inteligente y que rentabilizará el fichaje, pero acaso lo es más que George Soros o Warren Buffet los cuales que yo sepa no invierten mucho en fútbol.

Sin embargo, el objeto de mi artículo es denunciar algo que ya se ha comentado en este blog con anterioridad, esto no es otra cosa que, las ayudas públicas para revitalizar el sistema financiero estaban siendo un atraco al contribuyente. Es decir, nuestro gobierno ha facilitado avales y ayudas públicas a las entidades financieras para que ahora las mismas en lugar de apoyar a PYMES y familias generando as empleo le den un crédito al Real Madrid. ¿No se indignan ustedes? Puede que no porque en este país, si hay 4 millones de parados no pasa nada. Sin embargo, si nuestro equipo de futbol favorito desciende a segunda división 40000 personas se manifiestan en la cuarta ciudad del país.

No sé a ustedes pero a pesar de nuestra modernización, a mi me parece que la chirigota y la pandereta siguen muy presentes en nuestra sociedad

Sobre la política monetaria y la crisis actual

greenspan Sobre la política monetaria y la crisis actualDesde que hace unos meses el señor Greenspan reconociese que se había equivocado, comencé a divagar sobre la causa última de la crisis en la que estamos inmersos.

¿Es Alan Greenspan uno de los grandes causantes de la actual crisis?

A priori así parece (fuente 1)(fuente 2)(fuente 3). Si bien, voy a tratar de responder yo mismo a esta pregunta en las siguientes líneas. Mi razonamiento tiene como pilar básico la fijación de los tipos de interés (política monetaria) y los efectos perversos que pueden surgir a medio plazo.

Las políticas monetarias tanto de la FED como del BCE son conocidas por todos los agentes de la economía. En los últimos años, ante pequeñas amenazas de recesión han respondido con políticas monetarias expansivas, bien comprando bonos o directamente imprimiendo billetes, esto es, inyectando liquidez al sistema, y como consecuencia disminuyendo los tipos de interés. No obstante, esta explicación es con brochazo con pocos matices, una simplicafión. Más concretamente, a comienzos del presente siglo, ante la crisis de las ‘’puntocom’’ y el 11-S la FED apostó por bajar los tipos de interés para reactivar la economía americana. En cuanto al BCE hay que advertir que su política monetaria se fija en función de la inflación de la zona euro (sobre todo la de Alemania y Francia), y durante los últimos años ha sido eminentemente expansiva, aunque más moderada que la FED (Reserva Federal Americana). Si bien, para lo que posteriormente voy a ilustrar ha incurrido en el mismo error.

Partiendo de que las políticas monetarias de ambas instituciones han sido expansivas vamos a desarrollar, desde mi punto de vista, los efectos perversos que pueden llegar a tener unos tipos de interés excesivamente bajos.

Antes de ello cabe realizar la siguiente pregunta, ¿qué es el tipo de interés?. El precio del dinero. El precio al que el mercado de crédito se vacía, el precio al que acreedores y deudores prestan y toman prestado. Hilando un poco más fino sería el precio o coste de adelantar renta del futuro al presente, esto es, de poder traer consumo o inversión futura al presente. En este sentido, hay que tener presente lo importante de ese precio, el tipo de interés, puesto que si introducimos un nuevo factor al análisis: la inflación, podemos hacernos una representación del problema en su verdadera magnitud. Para ello vamos a partir de una sencilla ecuación:

Tipo de interés nominal = tipo de interés real + inflación

Tanto la FED como el BCE fijan el tipo de interés nominal, si a éste le restamos la inflación obtenemos el tipo de interés real.

Un ejemplo:

Si los tipos nominales, los que fija la FED, están al 5%, y la inflación está al 4%, obtenemos que el tipo de interés real es del 1%.

Ahora, la FED aplica una política monetaria expansiva y los tipos de interés nominales bajan al 2% y la inflación sigue al 4% , resulta que los tipos de interés real serían del -2%.

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F.C.V.

¿Está España bajo deflación?

 ¿Está España bajo deflación?

La semana pasada el INE (Instituto Nacional de Estadística) publicó el IPC adelantado de marzo, donde se reflejaba una tasa negativa del -0.1.

Este índice, como decimos, previo al IPC que se publicará el 15 de abril, no suele diferir de manera significativa con el mismo. De esta manera, cabría preguntarse si realmente nos encontramos bajo deflación.

En primer lugar, antes de entrar en mayor análisis vamos a definir qué entendemos por deflación. De acuerdo con el criterio establecido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) se entiende por deflación la caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres). Por tanto, se excluirían las caídas de precios de sectores concretos, o las que se produzcan en momentos puntuales.

Una vez definido el concepto de deflación cabría preguntarse ¿Qué es lo que la provoca? Para responder a dicha cuestión hay que tener en cuenta que esta coyuntura se va a producir cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda. Este desajuste puede ser provocado por dos motivos:

· Insuficiencia de la demanda

· Exceso de la oferta

Llegados a este punto, pasamos a analizar cuáles serían los efectos para la economía dela deflación. A la hora de hablar de consecuencias hay que diferenciar dos entornos, es decir, si la economía se encuentra en expansión o crecimiento, o si por el contrario está contrayéndose (recesión).

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