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La tarifa plana de 100 euros, ¿una medida eficiente?

tn parados 300x200 La tarifa plana de 100 euros, ¿una medida eficiente?

Recientemente se ha celebrado el Debate sobre el estado de la Nación, este evento supone el acontecimiento más importante del ejercicio político en tanto se repasan los punto más importantes que marcan la agenda política. En estos eventos, los presidentes del gobierno aprovechan para incluir alguna “medida estrella” que les ayude a llevar la iniciativa del debate. Lo hizo el presidente Zapatero con el famoso “cheque bebé” y en esta ocasión le ha tocado a Rajoy con la denominada tarifa plana de 100 euros para la Seguridad Social de los contratos indefinidos.

Nuestro propósito en este artículo es realizar un análisis desde un punto de vista económico de esta medida. En primer lugar, comenzaremos explicando que la propuesta consiste en una reducción de las cotizaciones sociales para nuevas contrataciones de carácter indefinido realizadas en lo que queda de 2014. Siempre con el requisito de que mantengan el empleo neto dentro de la empresa durante al menos tres años.

Llegados a este punto tenemos que centrarnos en el coste la propuesta. A priori, si la realización de nuevos contratos va a suponer que las empresas abonen de forma genérica una cotización de 100 euros por trabajado podemos asegurar que las arcas de la Seguridad Social se van a resentir. Es decir, se va a dejar de ingresar una cantidad esperada que según el gobierno se compensaría por el aumento de nuevos contratos de trabajo. Esto es, aplicamos la teoría de la “Curva de Laffer” a las cotizaciones sociales. Sin embargo, parece precipitado realizar un análisis tan rápido. Más si cabe cuando las arcas de la Seguridad Social no se encuentran en su mejor momento, ya que el Gobierno ha tenido que recurrir al fondo de reserva (que también recibió en herencia) para hacer frente al pago de prestaciones sociales a lo largo de 2013. Es más, el propio Gobierno ha reconocido que la recaudación social necesita mejorar al incluir beneficios sociales como los tickets restaurante dentro de la base de las cotizaciones. Por este motivo, la medida parece contradictoria con la política marcada hasta ahora. Además, se hace necesario que el Ejecutivo explique el coste económico y cuál es la previsión de nuevos contratos indefinidos para compensar la pérdida de fondos de la Seguridad Social. De lo contrario podríamos entender que estamos ante una medida sin contenido serio que sólo busca dar titulares.

Dejando a un lado el coste de la medida deberíamos preguntarnos si con esta medida se va a mejorar la empleabilidad indefinida. Para tratar de dar una respuesta a este tema tenemos que referirnos a un dato importante: la temporalidad de la propuesta. Como comentábamos al inicio del artículo, la medida se va a extender durante 3 años. Por ello, lo más probable es que las empresas recurran a incrementar la contratación indefinida teniendo en cuenta la tarifa plana durante este tiempo. Posteriormente, a los 3 años cuando el coste social se incremente se plantearán si necesitan o no al trabajador y teniendo en cuenta la subvención que han obtenido podrán abaratar el despido si les resulta beneficioso. Es decir, que realmente lo que conseguimos con esta medida no es luchar contra la temporalidad, sino realizar una subvención a la empresa por si considera necesario prescindir del trabajador dentro de 3 años. Podemos llamar al tipo de contrato como queramos pero al final en el momento de asegurar la permanencia del trabajador en la empresa nos remitiremos al coste/beneficio. Alguien podría pensar que el que escribe es muy mal pensado, pero vivimos en el país de la picaresca y basta con repasar cómo han funcionado las subvenciones al empleo en los últimos años.

No vamos a entrar a analizar el vacío que deja la medida para que la empresas utilicen el fraude para aprovecharse de la tarifa plana. De ese tema se ha escrito demasiado estos días. Lo que si nos gustaría es dejar patente que la medida no es propia de un Ejecutivo que busque realizar una política de empleo seria. Teniendo en cuenta la pluralidad de contratos o la posibilidad de tener en pruebas a una trabajador y prescindir de él sin motivo alguno, que ahora se busque incentivar la empleabilidad indefinida con una tarifa plana suena a tomadura de pelo. Si al Gobierno le interesa acabar con la dualidad del mercado de trabajo español puede empezar eliminando todos los contratos y estableciendo un contrato único con indemnización por despido progresiva. Así evitaremos posibles fraudes y sentaremos las bases de un mercado de trabajo con igualdad de derechos. Posteriormente, podríamos utilizar el dinero que costará la tarifa plana para reciclar a los desempleados en situaciones más complicadas y tomar partido para que el crédito fluya entre las empresas. Estas medidas serían más eficientes para mejorar la temporalidad y el incremento de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, con esto nos costará algo más mejorar las estadísticas que al final es lo que importa.

¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

deuda ¿Cómo curar la obsesión por el déficit?

Los últimos datos económicos publicados han reflejado que con toda probabilidad la economía española volverá a entrar en recesión en el último trimestre de 2011, y esta tendencia se prolongará durante el año 2012. Además, otros países que parecían abanderar la recuperación, como Alemania, presentan datos que indican que están a punto de entrar en un periodo caracterizado por el estancamiento económico.

Vistos los datos, hoy nos preguntamos si no estamos implementando respuestas equivocadas para atajar la enfermedad. A continuación, vamos a tratar de analizar las posibles alternativas existentes para recuperar la senda del crecimiento económico y el empleo. Para ilustrar nuestro comentario vamos a presentar un ejemplo:

Imaginen una persona con una vida un tanto desordenada. Llegado un momento, esta persona sufre una grave herida en su pierna que le produce una hemorragia que provoca que su vida corra grave peligro. En ese momento los médicos tienen dos alternativas, por un lado pueden sermonear a nuestro individuo indicándole que no ha llevado una buena vida, que ya se lo avisaron, que a partir de ahora tiene que comer sano, hacer deporte y no salir por malos barrios. Sin embargo, estos consejos, que son estupendos, no van a solucionar el problema de nuestro protagonista, ya que la herida sigue sangrando y esta persona cada vez está más débil. Por otro lado, los médicos pueden atajar el problema, taponar la herida, cortar la hemorragia y después cuando el personaje esté recuperado  será tiempo de sermones y consejos.

Cambien ahora las siguientes palabras: Persona por economía o Estado; herida por recesión o desempleo; no llevar buena vida por déficit y deuda; cortar la hemorragia por impulso monetario y fiscal. ¿Les suena ahora la película?

Esto es lo que está sucediendo en las economías occidentales. Nos estamos perdiendo en la cantinela del déficit y olvidando el problema. El equilibrio en las cuentas públicas es muy importante, sin embargo no es el medicamento cuando la enfermedad se hace más grave. De hecho, podemos asegurar que no ha sido el causante de la enfermedad. En España por ejemplo, el problema es la elevada tasa de deuda privada provocada por unos intereses reales que en ciertos momentos llegaron a ser negativos.

Nuestros lectores tienen que saber que el interés real es aquel que tiene en cuenta el efecto de la inflación, esto es, cuando nosotros vamos a un banco a depositar nuestros ahorros, o a pedir un créditos nos pagan/cobran un interés. Sin embargo, al existir un incremento en los precios al interés que recibimos/pagamos hay que deducirle la inflación. Pues bien, en ciertos momentos cuando el precio del dinero estaba por los suelos fue más barato pedir prestado que ahorrar, y esto si que es una causa de la elevada tasa de endeudamiento de los particulares y de ciertos Estados.

Por tanto, ahora no es momento de profundizar en recortes que provoquen un agravamiento del problema. Los gobiernos tienen que impulsar la demanda interna de sus países, incentivar la inversión productiva (en bienes de equipo) y facilitar el crédito a las empresas. De hecho, incluso sería conveniente reducir las cargas sociales para incentivar el empleo y  por qué no, subir ciertos tributos para asegurar servicios públicos irrenunciables (sanidad y educación).

Por otra parte, es necesario un impulso de la política monetaria. El BCE no puede permitir que algunos de sus países miembro tengan que pagar tasas de interés, que hasta al más solvente le provocarían problemas. Son necesarios los eurobonos, así como una expansión monetaria. No es momento para preocuparse de la inflación, sino del crecimiento y del desempleo.

El fantasma de una nueva recesión global

DOLAR17 300x200 El fantasma de una nueva recesión global

Los últimos datos de crecimiento económico a nivel global evidencian una desaceleración de la recuperación, y el temor a una nueva recesión global. Sin embargo, esta noticia ha pasado desapercibida debido a la rebaja del rating de la deuda de Estados Unidos y a la convulsión en los mercados provocada por las declaraciones del presidente del BCE.

Estos indicios de debilidad dibujan un escenario complejo que se une a la inestabilidad de los mercados financieros provocada por la crisis de deuda soberana de la zona euro.

En este artículo nos proponemos analizar cuales son las causas que han hecho renacer el fantasma de una nueva recesión global.

En primer lugar, tenemos que analizar la situación de los mercados financieros. Con la crisis de 2008, el G-20 de la mano del presidente francés Nicolás Sarkozy se propuso refundar el capitalismo. Sin embargo, las reuniones de este grupo de países solo desembocaron en declaraciones de intenciones y en reformas que han resultado insuficientes. Esto es debido, a que la inyección de dinero público en los bancos supuso un cierto alivio para los mercados, y asimismo las potencias económicas comenzaron a recuperar el crecimiento.

No obstante, poco ha cambiado. Es cierto, que normativas como la Mifid, o la creación de organismos que midan el riesgo sistémico es un primer paso, pero que no puede ser el definitivo. Se hace necesario profundizar las reformas. Quiero decir, hay que dotar a los órganos económicos de gobernanza mundial de la capacidad para supervisar los mercados. No se puede permitir que las agencias de calificación que han fracasado en casos como Enron, Lehman Brothers o la crisis subprime puedan adulterar la cotización de cualquier activo con sus opiniones.

De otro lado, hay que reformar los propios mercados financieros. En estos momentos, es posible vender activos que uno no posee, y lo que es peor comprar un seguro para un activo que tampoco está en nuestras manos. La falta de regulación de estos complejos instrumentos financieros provoca que alguien pueda enriquecerse a costa de la inestabilidad y de los fallos del mercado financiero.

En segundo lugar, hay que hacer referencia a la política de recapitalización de los bancos en peores consecuencias. En la mayoría de países se han rescatado bancos trasladando la crisis del sector privado al público. Esta situación es la que está provocando rescates como los de Irlanda o Portugal. La inyección de dinero público en las entidades financieras ha supuesto que los países hayan aumentado su déficit y el porcentaje de deuda pública con respecto al PIB. De esta manera, los países se están viendo obligados a realizar severos ajustes fiscales para tranquilizar al mercado de deuda soberana y alejar el temor a un default.

A nuestro juicio, estos son dos de los factores que han traído a colación una posible recaída de la economía global. Por tanto, se hace necesario que los lideres mundiales dejen a un lado el nacionalismo y se den cuenta que la crisis económica requiere respuestas globales. Por otro lado, decisiones como la del BCE de comprar deuda española e italiana son simplemente un paracetamol para rebajar la fiebre. Sin embargo, la enfermedad persiste y es vital reformar el sistema y dotarlo de una mayor supervisión para curarlo del todo. De seguir así, con un consumo privado pro los suelos, con tasas de desempleo desorbitadas y con un sector público ahogado por las deudas, la recesión puede estar a la vuelta de la

El comercio electrónico realentiza su crecimiento

 El comercio electrónico realentiza su crecimientoSegún datos publicados por la Comisión del Mercado de la Telecomunicaciones el comercio electrónico se realentiza en España. Concretamente, su ritmo de crecimiento hasta el 3,9% en el primer trimestre de 2009, un porcentaje sensiblemente inferior al de trimestres anteriores.

El volumén de trasacciones que se efectuaron a través de este medio telemático fue de 1239.2 millones de euros. En el mismo periodo durante 2008 la cifra fue de 1192.9 millones.

Otros datos significativos publicados por la CMT son que el el número de transacciones se mantuvo en 15,1 millones, se trata del mismo dato que en el primer trimestre del año anterior.

Las ramas de actividad que presentan una mayor ponderación son:

El transporte aéreo con 129 millones de euros. Sin embargo, registró una caída del 37 % en comparación con el mismo trimestre de 2008.

Las agencias de viajes facturaron 122 millones de euros, un 5 % menos que un año antes.

El marketing directo ocupa el tercer puesto con 109 millones de euros, se trata de un 56 % más.

Por otra parte, las compras online en paginas extranjeras representaron el 49.6 % del total. Los principales destinos de las compras fueron la Unión Europea y Estados Unidos confirmándose la tendencia de ejercicios anteriores.

También cabe destacar que las empresas españolas facturarón 624.6 millones de euros.

Estos datos son fiel reflejo de la situación de crisis actual que acecha a todos los mercados sin excepción. No obstante, a pesar de la que está callendo podemos observar que este sector capea la crisis con cierta facilidad, pues cuando otros sectores de la economía se ven ahogados e incurren en pérdidas este aunque se desacelera conserva un cierto crecimiento.

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