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¿Quién rompe el diálogo social?

diaz ferran jose luis rodriguez zapatero1 ¿Quién rompe el diálogo social?La semana pasada el Gobierno, la patronal y los sindicatos daban por roto el dialogo social para solventar el problema del desempleo.

A continuación pretendemos analizar la actitud de los agentes sociales en cuestión y del gobierno en particular para determinar quien es el culpable de la ruptura de las conversaciones.

Anteriormente desde este blog en el artículo los problemas del mercado laboral español analizábamos la posición de los sindicatos estableciendo que demandas de subida salariales no eran muy acordes con la situación crítica que vivía nuestro país.

Sin embargo, desde entonces muchas cosas han cambiado y ahora es la CEOE la que con sus pretensiones nada aporta para solventar el problema. Esta organización con su presidente Díaz Ferrán al frente está poniendo trabas a las negociaciones con pretensiones inadmisibles que pueden poner en peligro el sistema de la Seguridad Social.

No se puede solicitar 20000 millones de euros a cambio de nada, y asimismo pretender rebajas inadmisibles en las cotizaciones a la Seguridad Social. Esta postura es entendible si atendemos a las peculiaridades del personaje que dirige la patronal. Se trata de un individuo manipulado y manejado al antojo del PP, el cual no dudó en aseverar que “Esperanza es cojonuda” o que la culpa “de lo que está pasando es de Zapatero”. Todo ello siendo traicionado por un micrófono abierto cuando no debía.

Por tanto, me parece que este señor ha perdido toda la legitimidad para sentarse a negociar pues no es independiente y únicamente provocará la aparición de más obstáculos en el tratamiento de un problema de tan vital importancia para nuestra economía como es el desempleo.

Dadas las circunstancias no se puede pretender que los demás paguen las consecuencias de la recesión y que los empresarios se vayan de rositas. Al menos no es la mejor postura para llegar a un acuerdo, donde los más importante para llegar a una solución es saber ceder en las posiciones de cada uno.

En otro orden de cosas, la posición del presidente Zapatero me parece acertada, ha tomado el liderazgo por primera vez en lo que llevamos de crisis económica posicionándose en torno a uno de los dos lados. No entro a valorar si su posición es la acertada o no, pero al menos sabemos donde está. Las palabras dirigidas al presidente de la patronal así lo reflejan. Hay que decir, que llegó a espetar a Díaz Ferrán “Te recuerdo que soy el Presidente del Gobierno, de todos los españoles, no solo de los tuyos”.

Parece que por fin va a tomar las riendas del problema y va a actuar como Gobierno, podrá equivocarse, pero ya no se le podrá acusar de dejar pasar el problema.

Por último recordar que nuestro modelo de negociación colectiva sigue demostrando su ineficacia frente a otros más liberales o donde el gobierno interviene más activamente (países escandinavos). Parece que Zapatero ha optado por intervenir, esperemos que tenga suerte.

Los problemas del mercado de trabajo español.

 Los problemas del mercado de trabajo español.

El último dato del paro dejaba la holgada cifra de desempleados en torno a 3.600.000. Como sabemos, este es uno de los principales problemas endémicos de la economía española, y es que, cuando nuestro país deja de crecer a tasas superiores al 3 %, se destruye empleo. A continuación, nos proponemos analizar los problemas que presenta el mercado de trabajo español; asimismo intentaremos lanzar alguna propuesta que ayude a mejorar los datos.

El mercado de trabajo español se caracteriza por los siguientes problemas:

· Baja tasa de productividad. Los datos son realmente graves. España se sitúa a la cola de los países de la OCDE sobre lo que se refiere a tasas de productividad. Además, dicha tasa es 20 puntos menor que la media europea. ¿Qué implican dichos datos? Cuando el contexto económico es positivo, tener tasas de productividad bajas se puede suplir con otros factores; sin embargo, en un entorno de recesión la productividad es vital para evitar que se destruya empleo; con tasas altas conseguiremos ser más eficientes reducir costes y lograremos evitar pérdidas de empleo.

· Poca movilidad laboral. La tendencia sociológica de nuestro país hace que los españoles tengamos una cultura de la propiedad de inmuebles muy arraigada. Hablando en román paladino, si no tienes una casa en propiedad no eres nadie. Esto, parece tener poca relación con el mercado de trabajo, sin embargo, tiene una implicación importante. Me explico: al existir dicha cultura de la propiedad, la mano de obra española tiende a permanecer indefinidamente en el lugar donde fija su residencia. Esto a priori, ni es malo ni es bueno, sería indiferente. Sin embargo, si crece el desempleo, se convierte en una variable muy a tener en cuenta, ya que los individuos no estarán dispuestos a desplazarse para obtener empleos nuevos puesto que, tienen que hacer frente a sus hipotecas. Ahora vemos que lo que parecía no tener relación con la tasa de paro es una variable que puede provocar que esta aumente, esto es, si es difícil deshacerse del inmueble la tasa de paro temporal puede desembocar en una tasa de paro elevada a largo plazo, que verdaderamente traiga graves consecuencias.

· Baja competitividad. Las empresas españolas tienen un problema de competitividad, puesto que históricamente nuestra tasa de inflación es en torno a un punto porcentual más elevada que la media europea. ¿Qué implica esto? Que nuestros productos son relativamente más caros. Hasta la entrada del euro, esta baja competitividad se solventaba devaluando la moneda, pero ahora no es posible. Por tanto, la baja competitividad en tiempos de crisis provoca que nuestras empresas reduzcan más rápidamente sus beneficios y tengan que prescindir de puestos de trabajo.

· Escasa formación. Un amplio sector del mercado de trabajo tiene una formación escasa. ¿Qué consecuencia tiene esta característica? A la hora de prescindir de mano de obra, los primeros afectados son aquellos individuos con menos formación. PAsí pues, si nuestro mercado de trabajo se caracteriza por tener un alto porcentaje de mano de obra no cualificada el problema del desempleo se agrava aún más.

· El papel de los sindicatos. En nuestro país el modelo de negociación colectiva es intermedio. Es decir, ni está muy regulado (países escandinavos) ni está liberalizado (USA). Ello provoca ineficiencias unidas al papel poco colaborador de los sindicatos. Hace unas semanas el nuevo máximo dirigente de CCOO reclamaba subidas salariales del 2 %. Con una economía al borde de la recesión, con tasas de productividad irrisorias y con más de tres millones y medio de parados, no parece la propuesta que más ayude a los trabajadores.

Vamos a analizar con más detalle el papel de estas organizaciones. Si estudiamos el mercado de trabajo nos daremos cuenta que dado el modelo de negociación colectiva el sindicato actúa como monosopnista (único demandante de trabajo) ¿Qué implicación tiene esto? Pues bien, que puede fijar el nivel de empleo o los salarios, pero no ambas variables a la vez. Por tanto, pretender subidas de salario que no vayan unidas a un incremento de la productividad únicamente provocarán descensos en la mano de obra contratada. ¿Están por tanto, ayudando a los trabajadores?

Con anterioridad, hemos visto a grandes rasgos algunos de los principales problemas del mercado de trabajo de nuestro país, es por tanto, momento de aportar soluciones.

En primer lugar, lo principal es asignar los recursos de los que dispone el Estado de manera eficiente. Hoy hemos conocido que se pretende aumentar el tiempo del subsidio de desempleo. Esto va a provocar un incremento importante del gasto público. Por tanto, es vital realizarlo sin precipitarse. Efectivamente, el gobierno tiene que ocuparse de los desempleados, pero más eficiente que prolongar el subsidio, sería destinar estos recursos a formar a los trabajadores para que se puedan incorporar a otros sectores productivos lo antes posible. Es decir, se trata de evitar que el subsidio de desempleo suponga un desincentivo a la búsqueda de trabajo.

Otro tipo de medida relacionada con esta última es controlar el gasto público. Me refiero en este caso al Plan Zapatero de 70000 millones de euros. En este sentido, se han creado 60000 empleos, que sin embargo, no dejan de ser temporales y no salvan la situación. Además, en muchos casos, se destinan a obras de escasa necesidad. Sin ir más lejos, os hablo de mi localidad. En ella se están construyendo 6 rotondas ¿Todas necesarias? Permitidme que lo dude. Lo que quiero decir con ello es que esos 70000 millones de euros podrían destinarse a la formación de nuestros trabajadores, para lograr que sean más productivos. ¿Se imaginan una inyección de ese calado en el sistema educativo? Alguien puede pensar, sí, pero se ha creado empleo; y tiene razón ¿pero a qué precio? Y lo que es más importante ¿Se solventa el problema, o simplemente se retrasa?

Nuestra propuesta va encaminada a transformar el mercado laboral dotándolo de una mayor flexibilidad. Para ello, es importante cambiar el modelo de negociación colectiva (más regulado o más liberal). Esto ha tenido buen resultado en otros países, que dada la crisis actual no destruyen tanto empleo. De otro parte, aumentar la inversión en capital humano y en investigación y desarrollo. De esa manera lograremos ser más productivos y que el mercado laboral sea más solido.

Por otro lado, lograr que los sindicatos adopten una política de moderación salarial que al menos ayude a mantener el nivel de empleo.

Quizá las medidas que propongo son más a largo plazo, y, probablemente hubieran sido más fáciles de adoptar en un contexto de bonanza económica. De todas maneras, de nada sirve la precipitación, pues ella desemboca en una pérdida de recursos y muchas veces retrasa o engorda el problema.

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