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La economía de cara al 20-N (III)

llamazares 300x200 La economía de cara al 20 N (III)

Entramos en la última semana de campaña electoral, y la economía sigue siendo el tema protagonista de las elecciones generales. En esta ocasión vamos a analizar el programa económico de Izquierda Unida.

La formación de izquierdas ha centrado su programa económico en la potenciación del sector público. Se definen como verdaderos keynesianos y, por tanto, entienden que es necesario la intervención pública para conseguir el crecimiento económico.

En materia de empleo, la formación coordinada por Cayo Lara presenta un paquete de medidas con el objetivo de lograr la creación de 3 millones de puestos de trabajo. Este ambicioso objetivo quiere cumplirse mediante la reducción de la jornada laboral a 35 horas y el mantenimiento de los salarios. De esta manera, las empresas tendrían que contratar empleados adicionales para cubrir el déficit de horas, con lo que se crearían 400.000 empleos (datos de la propia formación). Sin embargo, esta medida presenta varios problemas. En primer lugar, al aumentarse los costes salariales de las empresas, necesariamente se van a aumentar los precios de los productos y servicios que estas ofertan, lo que se traducirá en un aumento de la inflación. De igual modo, las empresas van a perder competitividad ya que sus productos van a ser más caros con respecto a los ofertados por empresas extranjeras.

Por otro lado, en materia laboral Izquierda Unida quiere subir el salario mínimo interprofesional hasta 1100 euros y potenciar la negociación colectiva. La primera de las medidas es bastante inviable en un contexto de cinco millones de parados, ya que el mercado de trabajo se ajusta en cantidades, de modo que si subimos el precio mínimo de un trabajador las empresas van a prescindir de trabajadores hasta recuperar su margen de beneficios. Por último, se quiere derogar la reforma laboral. Esta medida nos parece acertada, pues que ha resultado ser complementamente ineficaz para lograr la creación de empleo. Compartimos la idea de que en España los costes de despido no han impedido la pérdida de puestos de trabajo, por lo que no es necesario reducirlos aún más.

En materia fiscal Izquierda Unida apuesta por la mejora de los ingresos y la lucha contra el fraude. Entre las propuestas destaca la reforma del IRPF subiendo el tipo marginal de gravamen al 45 % a los ingresos entre 60.000 y 120.000 euros; y al 50% para los superiores a 120.000 euros. Igualmente, se busca equiparar la tributación de las rentas del trabajo y los rendimientos del capital, es decir, todos irían a la misma base y se acabaría con las dos bases imponibles del IRPF. Así pues, el ahorro se vería perjudicado pudiendo tributar hasta con un 50 %. Desde EcoFinancial hemos defendido la idea de mantener intacta la tributación de los rendimientos del capital, sin embargo, nos parece excesivo castigo para el ahorro dichas medidas. Tenemos que recordar que las grandes fortunas no tributan por esta vía, sino mediante las SICAV por lo que este tributo afectaría fundamentalmente a pequeños ahorradores. Una propuesta interesante es, precisamente, la que se refiere a las SICAV, ya que pretenden acabar con la posibilidad de que estas sociedades de inversión sean controladas únicamente por uno de los cien socios que las forman. Nuestros lectores tienen que saber que la Ley obliga a que estas sociedades las formen cien socios, sin embargo, en la práctica el socio con mayor capital es quien las controla creando realmente sociedades unipersonales. Esta es una propuesta interesante, pero a la vez complicada ya que como hemos expuesto en ocasiones anteriores, las SICAV son fácilmente trasladables de un país a otro y pueden sufrirse fugas de capital importantes. Con respecto al Impuesto de Sociedades, IU quiere que los costes salariales superiores a 90.000 euros no sean deducibles. Esta medida, a nuestro juicio, es un error y además puede atacar a un principio constitucional como es la libertad de empresa, ya que no podemos intervenir en los salarios que las empresas privadas decidan pagar a sus trabajadores.

Con respecto al déficit público, Izquierda Unida quiere derogar la inclusión del límite constitucional del 3 %. Desde este blog ya explicamos que la inclusión del déficit en la Constitución nos pareció precipitada y muy rígida. Imaginemos que nuestro país sufre una catástrofe natural que obliga a una reconstrucción de ciertas infraestructuras, si el déficit está limitado en la CE es muy difícil solventar este problema con rapidez, ya que impediría el incremento del gasto público. Además, este límite ya está incluido en la Ley de Estabilidad Presupuestaria que supone la inclusión en nuestro ordenamiento jurídico del Pacto de Estabilidad y Crecimiento del Euro. Por tanto, no es necesario incluirlo en una norma caracterizada por la rigidez como es la Constitución.

Para finalizar, nos gustaría decir que Izquierda Unida lleva en su programa electoral medidas que buscan conectar con el electorado de izquierdas. Sin embargo, muchas de ellas merecen un momento de reflexión, ya que el objetivo que buscan puede ser el contrario. Del mismo modo, y aun no siendo analizadas por falta de espacio, ciertas expropiaciones incluidas en el programa electoral no son propias de un Estado miembro de la Unión Europea. A pesar de todo, en el programa electoral hemos encontrado una voluntad firme en la lucha contra el desempleo y por la recuperación del crecimiento económico.  Hay que reconocer que el programa de IU es más concreto que el de los partidos mayoritarios, lo que ha permitido realizar un análisis algo más técnico sobre las medidas que buscan llevar a cabo.

Texto íntegro del Programa Electoral de Izquierda Unida.

http://izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/Programa_Electoral_IU_2011_0.pdf

La economía de cara al 20-N (II)

Rubalcaba La economía de cara al 20 N (II)

En nuestro ciclo de análisis de los programas económicos de los partidos políticos, hoy es turno para el PSOE. Las propuestas para solucionar la crisis del candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, están plagadas de guiños al electorado de izquierdas y tienen un marcado tinte keynesiano. Esta doctrina económica apuesta por la intervención del Estado en la economía para solventar situaciones de shock económico como la que vivimos desde el año 2008.

Para comenzar nuestro análisis nos vamos a centrar en las propuestas sobre materia laboral. En este sentido, el candidato socialista pretende incentivar la creación de empleo con bonificaciones en las cuotas de la seguridad social para las empresas que realicen contratos estables. Esta puede ser una medida interesante, puesto que reduciendo las cargas de los empresarios se puede conseguir que afloren empleos no declarados y que aumente la recaudación. Del mismo modo, puede suponer un abaratamiento de los costes de contratación. Por otra parte, se quiere impulsar un bonus malus (castigo fiscal) para la temporalidad excesiva. No obstante, tenemos que decir que Rubalcaba no afronta con seriedad el principal problema del mercado de trabajo, que es la temporalidad. Medidas como la creación de las becas-salario no ayudan a acabar con los innumerables tipos de contratos de nuestro sistema de trabajo. A pesar de todo, reducir las cargas a los empresarios puede ayudar a que éstos creen puestos de trabajo.

En relación a la fiscalidad es donde la política socialista se vuelve más keynesiana. Al igual que el PP, los socialistas optan por equilibrar las cuentas públicas, sin embargo, Rubalcaba apuesta porque el ajuste se haga de una forma más progresiva para no lastrar el crecimiento económico. Por su parte, para mejorar la recaudación los socialistas han recuperado el impuesto de patrimonio, y pretenden crear un tributo que afecte a bancos y SICAVs. En este sentido se debería tener cuidado, ya que medidas de este tipo pueden suponer un crecimiento en los costes financieros para los ciudadanos porque los bancos subirían las comisiones a sus clientes para hacer frente al nuevo impuesto. Por otra parte, subir el grado impositivo a las SICAVs es una medida que puede suponer una fuga de capitales a otros países con mejores condiciones fiscales. Es cierto que estas sociedades tienen una tributación privilegiada y que es necesario que colaboren más, no obstante, en el mundo globalizado en el que vivimos un ente de estas características puede cambiar de país en menos de 48 horas. En lo referente al impuesto de patrimonio nos gustaría hacer una consideración, ya que se trata de una figura que puede suponer el establecimiento de una doble tributación. Esto es así porque el patrimonio es obtenido por medio de las rentas del trabajo, capital, o sucesiones y donaciones. Estas rentas ya son gravadas con algún tributo, por lo que podríamos entender que se está gravando el mismo hecho imponible dos veces.

Desde EcoFinancial nos parece  interesante la idea que propone el candidato socialista para ayudar a financiar la sanidad pública. Se trata de subir el tipo de gravamen al tabaco y alcohol. De esta manera, se puede solventar una externalidad negativa, pues los fumadores y los consumidores de alcohol son más propensos a sufrir enfermedades y, por tanto, a utilizar los recursos sanitarios. Estaríamos ante lo que se conoce como un impuesto pigouviano, que ayuda a solucionar lo que en economía llamamos  como externalidad negativa. Aun así, la propuesta necesita de una mayor concreción que ayude a explicar la cantidad recaudada y si resulta suficiente. De igual modo, se deberían propugnar medidas de eficiencia en el gasto sanitario como la centralización de las compras de medicamento, o que estos se sirvieran en monodosis para evitar la caducidad de los mismos una vez haya acabado el tratamiento.

Para finalizar, desde EcoFinancial creemos que el programa socialista pretende movilizar al electorado de izquierdas, sin embargo, se enfrenta a un hándicap importante, puesto que el recorte de mayo de 2010 desencantó a dicho sector de la población. A pesar de todo, algunas de sus medidas como la de la financiación de la sanidad nos han parecido  novedosas y dignas de debate. De igual modo, como dijimos en el comentario del programa del Partido Popular, se hace necesario profundizar y aportar más datos para que los votantes puedan formarse una opinión fundamentada de lo que supone confiar en el Partido Socialista.

La economía de cara al 20-N

Rajoy La economía de cara al 20 N

La campaña electoral está a punto de comenzar y los partidos políticos presentan estos días las propuestas de sus programas electorales. Desde EcoFinancial nos hemos propuesto realizar un análisis sobre las medidas económicas de los partidos políticos de cara a las elecciones del 20N.

Debido al interés suscitado por la presentación del programa electoral del Partido Popular, nuestro comentario va a comenzar por él.

En primer lugar hay que hacer referencia a la materia laboral. Ni que decir tiene que este es el principal problema de la economía española, por lo que los partidos han hecho del mismo su principal bastión de ideas. En este sentido, el PP apuesta por simplificar el número de contratos laborales. Desde estas páginas llevamos tiempo apostando por la eliminación de los contratos temporales, y el establecimiento de un contrato único con una indemnización por despido en progresión. La medida del PP es menos ambiciosa en principio, sin embargo, es un primer paso para acabar con la diversa tipología de contratos de nuestro mercado de trabajo. De igual modo, hay que destacar la reforma de la negociación colectiva que este partido pretende llevar a cabo, que es dar dar prioridad a la negociación a nivel de empresa. Esta es otra de las críticas que hemos ido exponiendo en nuestros artículos, ya que no parece sensato que empresas de distinto tamaño y en situaciones muy diversas tengan que tener en el marco de sus relaciones laborales el mismo convenio colectivo. Es importante que sean los trabajadores y los empresarios de cada empresa, como aquellos que mejor van a conocer la situación de su lugar de trabajo, los que determinen las normas laborales a nivel convencional.

En materia fiscal el Partido Popular apuesta por contener el déficit. Sin embargo, de la lectura del programa deducimos una contradicción, ya que lo que se presenta son principalmente reducciones fiscales. Por un lado encontramos una rebaja fiscal para los rendimientos procedentes del capital y, por otro, la recuperación de la deducción por adquisición de vivienda. En el primero de los casos hay que decir que la subida de este tributo no supuso ninguna intromisión en la actividad productiva, además, permite ayudar a aumentar una recaudación que se resiente con la crisis. Por tanto, no tiene mucho sentido que si este partido fija como principal objetivo la reducción del déficit público, reduzca los tributos. Por otra parte, la recuperación de la deducción por adquisición de vivienda es un error clamoroso. Esta medida, que los gobiernos de PSOE y PP mantuvieron hasta que Zapatero optó por eliminarla, fue un ingrediente más que ha engordó la burbuja inmobiliaria. Queremos decir, al establecer una deducción estamos dotando a los individuos de más renta disponible para comprar propiedades inmobiliarias. No obstante, este aumento de la renta disponible es absorbido totalmente por los oferentes de pisos y casas. Esto es así porque los oferentes tienen en cuenta que la gente tiene más dinero para comprar y suben los precios.

Las rebajas fiscales provocan una duda al lector, y es que si pretende reducir el déficit y, a la vez, los impuestos, ¿cómo van a cumplir este objetivo? Se Podría pensar que el ajuste se tendría que realizar vía gasto u obteniendo ingresos extraordinarios con la privatización de algunas empresas públicas. Sería interesante y enriquecedor para el análisis que el PP profundizara en este sentido.

De otro lado, se echa en falta en este programa medidas concretas que reactiven la actividad económica. Si analizamos la historia económica de nuestro país, nos daremos cuenta que para crear empleo se hace necesario crecer a tasas de 2,5-3 %. De esta manera es vital volver a crecer para acabar con el principal problema que nos afecta,  el desempleo. Una austeridad absoluta puede afectar a este crecimiento y provocar una nueva recesión que lastre aun más el mercado de trabajo. Estamos de acuerdo con que gastar más de lo que se tiene no es sostenible y, en ningún caso, puede ser una política económica continuada. Sin embargo, perderse en la austeridad puede provocar un alejamiento del objetivo que es la recuperación del crecimiento.

Para finalizar, desde EcoFinancial consideramos que el programa del Partido Popular debería profundizar en ciertos aspectos para que los votantes puedan concretar las medidas que este partido pretender realizar si llega al gobierno.

Texto integro de programa.

http://www.pp.es/actualidad-noticia/programa-electoral-pp_5741.html

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