Mes: enero 2012

La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

DOLAR17 300x200 La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

Vivimos una época marcada por las turbulencias fiscales. Los gobiernos preocupados por sus índices de déficit público y deuda han puesto en marcha políticas fiscales contractivas que se materializan en recortes de gasto o en subidas de impuestos. En este contexto, nos ha parecido interesante abordar un concepto económico conocido como la curva de Laffer.

Este debe su nombre al economista Arthur Laffer que a través de una curva teorizó acerca de la relación entre impuestos y recaudación. Existe una leyenda que explica que fue en una servilleta en la que Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Durante una cena en el restaurante Two Continents de Washington, en los años setenta, Laffer fue invitado por el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros comensales, como el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, quien luego escribió en un libro esta anécdota. Laffer trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, tiró de una servilleta y dibujó su famosa gráfica.

curvalaffer 300x205 La curva de Laffer y su vigencia en la actualidad

En el gráfico anterior podemos observar el modelo que ahora vamos a explicar. La curva de Laffer se dibuja con forma de U invertida para evidenciar que existe un punto óptimo en el que se maximiza la recaudación del Estado para un nivel determinado de impuestos. A partir de ese punto, si un Estado decide incrementar el gravamen a sus ciudadanos comenzará a reducirse la recaudación. Eso es así porque según la teoría los individuos estarán dispuestos a renunciar a horas de trabajo, ya que valoran más su tiempo de ocio debido a los impuestos excesivos.

Como observamos, la curva de Laffer se basa en el modelo microecónomico de ocio/consumo en el que se analizan las decisiones de los consumidores de acuerdo a sus preferencias y restricciones temporales. No obstante, este modelo (como todos) peca de reduccionista y se olvida de que en la práctica los individuos no pueden elegir cuantas horas pueden o no trabajar.

Sin embargo, a pesar del escaso rigor matemático de la curva de Laffer y de su excesiva teorización de la economía, este concepto puede ser relevante a la hora de hablar de reformas impositivas. Existe un aspecto que no se le puede negar a esta curva, y es que efectivamente existe un nivel de impuestos óptimo. En este sentido, tendremos que buscar evidencias que nos ayuden a determinar si estamos en el lado izquierdo o derecho de la curva para saber que política impositiva nos conviene mas.

Vamos a tratar de explicarlo mejor con un ejemplo. En España la tasa de desempleo ha dejado unos números de 5.279.000 parados. Este dato puede evidenciar que los tributos referentes al mercado de trabajo (Seguridad Social e IRPF) se encuentren en el lado derecho de la curva, de modo que los individuos se vean apartados del mercado de trabajo o se encuentren trabajando de forma sumergida. Es decir, como los impuestos son elevados para empresarios y trabajadores, unos y otros están dispuestos a renunciar a la protección del sistema público y realizar su trabajo de un modo encubierto. Por tanto, en una situación como esta si redujéramos los tipos de la Seguridad Social y del IRPF, empresarios y trabajadores estarían dispuestos a legalizar su situación, ya que los costes serían inferiores y la posible sanción al ser descubiertos no les saldrían tan rentable. De esta forma, reduciendo los tipos impositivos el Estado no dejaría de recaudar, sino que aumentaría sus ingresos. Volviendo al concepto de Laffer pasaríamos de encontrarnos en la parte derecha de la curva a un nivel cercano al óptimo.

No obstante, si utilizamos este concepto de forma ilimitada podemos encontrarnos en una situación contraria. Es decir, tenemos que tener evidencias suficientes del lado de la curva en el que nos encontramos, ya que si estamos en el lado izquierdo un descenso de los impuestos afectaría a la recaudación y al bienestar de los ciudadanos.

Para concluir, nos gustaría hacer referencia a las distintas interpretaciones que se realizan de esta curva, ya que podemos caer en un error si reducimos la interpretación de la curva a que las bajadas de impuestos pueden tener un efecto positivo en la recaudación. Como hemos explicado, es importante no olvidar que la curva tiene dos partes y se hace necesario determinar en que lado nos encontramos para concluir si las bajadas o subidas de impuestos tienen un efecto positivo para la actividad económica. Si somos especialmente reduccionistas y pensamos que la curva de Laffer sólo la forma la pendiente descendente de la parte derecha corremos el riesgo de implementar políticas impositivas perjudiciales para la economía.

¿Quién paga la subida del IRPF?

deuda ¿Quién paga la subida del IRPF?

El nuevo año nos ha traído consigo una subida de impuestos para atajar los dos puntos imprevistos que han situado el déficit público en el 8 %. El incremento fiscal ha recaído, esta vez, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. En palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se trata de un aumento extraordinario con carácter temporal (dos años), y que se ha realizado bajo los criterios de justicia y equidad.

A continuación nos proponemos analizar a quién afecta en su mayor parte esta reforma fiscal.

Si atendemos a la teoría del IRPF, observaremos que este tributo se define como un impuesto que grava la renta universal de las personas físicas y tiene un carácter progresivo. ¿Qué significa este último aspecto? La progresividad fiscal viene determinada por la aplicación de un tipo de gravamen superior a aquellos sujetos pasivos que presenten declaraciones con rentas superiores. Veámoslo con un ejemplo:

El señor A tiene una renta de 20000 unidades monetarias  y tendrá que hacer frente al pago de un 10 % de la misma.

El señor B tiene una renta de 25000 unidades monetarias y tendrá que hacer frente al pago de un 15 % de la misma.

Como se observa, la cuota resultante a pagar aumenta más que proporcionalmente la renta de cada individuo.

No obstante, la teoría es distinta a la práctica, puesto que el IRPF no es un impuesto perfectamente progresivo. Estamos ante un tributo complejo donde existen innumerables deducciones tanto en la base imponible, como en la cuota resultante de la aplicación del tipo de gravamen. Además los rendimientos no se gravan de forma uniforme, esto es, a los rendimientos provenientes del trabajo se les aplica un grado de progresividad mucho más pronunciado, en tanto que pueden llegar a soportar tipos marginales de hasta el 56 %. Sin embargo, los rendimientos procedentes del capital (ahorro) están bonificados y se gravan con un 19 y 21 % dependiendo de si la base supera los 6000 euros. Por tanto, la progresividad está limitada.

Llegados a este punto es momento de referirnos a las estadísticas del impuesto. ¿Quién paga el IRPF? En la tabla que presentamos a continuación, se incluyen las bases imponibles de los sujetos declarantes de este tributo.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 39.404 0,21
Hasta 1,5 473.689 2,56
1,5 – 6 2.269.586 12,28
6 – 12 3.748.179 20,29
12 – 21 5.334.477 28,87
21 – 30 2.962.186 16,03
30 – 60 2.916.475 15,78
60 – 150 648.002 3,51
150 – 601 77.667 0,42
Mayor de 601 6.725 0,04
Total 18.476.390 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Se puede observar que la distribución en los tramos más altos de renta apenas supone un 4-5 %. Quiere decirse que es un impuesto que afecta fundamentalmente a la clase media. Si atendemos a los datos de recaudación esperada con la reforma, se puede aseverar que serán los ciudadanos con rentas más bajas los que pagarán el grueso del ajuste, el 95% del total. Esto es así porque las grandes fortunas y las verdaderas rentas altas no tributan vía IRPF, sino que lo hacen a través de figuras tributarias que afectan a las personas jurídicas.

En cuanto a la reforma de la tributación de los rendimientos del capital tenemos que decir que la reforma considera rentas altas a aquellos que presentan bases liquidables del ahorro superiores a 24000 euros. En la tabla que presentamos a continuación observamos que dichos rendimientos son obtenidos por un 30 % de los contribuyentes. Por consiguiente, dos de cada tres euros de la subida fiscal serán pagados por pequeños ahorradores.

Tramos de Rend. e Imputac.

(miles de euros)

LIQUIDACIONES PARTIDA
Número

Distribución

Número

Negativo y Cero 0 0
Hasta 1,5 173 0,00
1,5 – 6 138.667 1,09
6 – 12 2.281.514 17,89
12 – 21 4.324.967 33,92
21 – 30 2.628.920 20,62
30 – 60 2.681.641 21,03
60 – 150 613.172 4,81
150 – 601 76.131 0,60
Mayor de 601 6.751 0,05
Total 12.751.936 100,00

Fuente: Agencia Tributaria 2009

Vistas las estadísticas del impuesto, es momento de analizar el concepto que justifica la subida, esto es, la equidad. En materia fiscal la equidad se divide en horizontal y vertical.  El primer concepto se refiere a que los sujetos con las mismas rentas tengan cargas tributarias semejantes. Por otro lado, el concepto vertical determina que aquellos que tengan rentas mayores deben soportar impuestos mayores. Si atendemos a las estadísticas analizadas observamos que hay individuos que se escapan a la acción del IRPF y que con toda seguridad tienen más rentas que otros que se ven obligados a pagarlo. De esta manera, la reforma fiscal no mejora un aspecto como el de la equidad vertical, puesto que las grandes fortunas seguirán tributando vía sociedad a tipos ínfimos que en algunos casos no superan el 1 %.

Antes de finalizar nuestro análisis nos ha parecido interesante comentar dos aspectos jurídicos que tienen importancia a la hora de estudiar la reforma del IRPF. En primer lugar, hay que hacer referencia a que la reforma podría vulnerar la doctrina constitucional de la reserva de ley en materia tributaria. Concretamente, la STC 221/1992 (entre otras) establece que los aspectos esenciales de los tributos tienen que ser establecidos mediante ley, es decir, se establece una reserva de ley relatva. Entre estos aspectos se incluyen los tipos de gravamen, que son los que se modifican en esta reforma extraordinaria. Podríamos concluir que la subida del IRPF bordea la doctrina constitucional y es probable que el Alto Tribunal dé un revolcón al Ejecutivo.

En segundo lugar, tenemos el aspecto confiscatorio. La Constitución Española establece que el sistema tributario en ningún caso podrá tener un afán confiscatorio. En este sentido, los Técnicos de Hacienda se han posicionado estableciendo como límite el 50 % para marcar la frontera entre recaudación y confiscación. Sin embargo, con las subidas de ciertos tramos autonómicos esta última reforma ha situado el tipo marginal máximo de gravamen en algunas autonomías en el 56 %. Estamos ante un punto controvertido y que el Gobierno debería haber tenido en cuenta a la hora de implementar su propuesta tributaria.

A lo largo de esta exposición hemos analizado que la reforma fiscal aunque a priori parece progresiva no lo es en la práctica. Estaríamos ante una reforma equitativa y progresiva si todos los sujetos pasivos estuvieran dentro del ámbito de acción del IRPF, pero las matemáticas demuestran que el ajuste recae sobre la clase media en su mayor medida. Por otra parte, la reforma plantea dos dudas jurídicas de enorme calado que el Gobierno debería haberse planteado a pesar de tratarse de un caso de extraordinaria urgencia.

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