Mes: febrero 2011

Los efectos económicos de ligar los salarios a la inflación

angela merkel 300x200 Los efectos económicos de ligar los salarios a la inflación

La reciente visita de la canciller Angela Merkel para comprobar el estado de las reformas económica en nuestro país, dejó además una noticia ampliamente comentada: la de eliminar las cláusulas de revisión salarial vinculadas a la inflación.

Esta propuesta ha provocado que los sindicatos se pongan en pie de guerra y no estén dispuestos a que se desliguen los salarios de las subidas de precios, puesto que ello provocaría una pérdida de poder adquisitivo en los trabajadores.

Ante esta controvertida propuesta, nos hemos propuesto analizar cuáles son los efectos económicos que tiene ligar inflación y salarios.

En primer lugar, hay que decir que esta relación es perjudicial para la economía. Me explico, una subida de los salarios atendiendo a los precios provoca que se incremente la demanda para una misma oferta. Pero además, los mismos empresarios elevan los precios como respuesta a un incremento de los costes, en este caso salariales.

Esta situación, conlleva que el incremento de los salarios produzca nuevas subidas de precios creándose una espiral de consecuencias negativas. Esto es así, en tanto que los precios de casa al exterior, tanto de productos de exportación como de servicios ofrecidos en España (turismo) se encarecen cada año. De esta manera,  la economía española es un poco menos competitiva y nuestros productos son menos atractivos de cara al exterior.

Efectivamente, no se puede negar que el poder adquisitivo de los trabajadores se mantenga. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los bienes y servicios españoles se venden cada vez menos en nuestro propio país, puesto que resulta más interesante importarlos de otros países (por ejemplo China). Del mismo modo,  tampoco resultan atractivos para el resto de países al perder la ventaja en precios.

EL resultado de este proceso, es la pérdida continua de competitividad en nuestra economía, que deriva en la obtención de menos beneficios, y por tanto menos capacidad de inversión. Tampoco podemos olvidar, que dicha espiral tiene consecuencias negativas para la creación de empleo.

Vista esta explicación, parece que la propuesta no es tan nociva para los trabajadores como se podía pensar a priori. Hay que tener en cuenta, que si queremos seguir manteniendo nuestro Estado de Bienestar tenemos que comenzar a mejorar nuestra competitividad, y a ser en definitiva más productivos.

¿Es excesivo el tamaño del Estado Autonómico?

estadoautonomico ¿Es excesivo el tamaño del Estado Autonómico?

Llevamos varias semanas inmersos en el debate del tamaño del Estado Autonómico. La polémica ha sido iniciada desde el sector más conservador de la prensa española argumentando que es necesario un proceso de recuperación de competencias debido al excesivo gasto que producen ciertas Comunidades Autónomas.

Para entender bien el Estado de las Autonomías,hay que tener en cuenta que estas han asumido competencias como la sanidad y la educación. Concretamente, estos dos tipos de materias conllevan la realización de un gasto público importante debido a que el correcto funcionamiento de estos servicios públicos supone un coste muy elevado. No obstante, tampoco hay que obviar que desde algunas autonomías se han acometido proyectos que quizá han supuesto un gasto por encima de sus posibilidades. Sirva  de ejemplo la construcción de hospitales en Castilla la Mancha, donde en un radio de 50 kilómetros han llegado a convivir tres hospitales generales. Ante esto, cabría preguntarse si esta situación ha sido provocada por un incorrecto desarrollo de las competencias asumidas, o bien corresponde a un ejercicio de populismo político presente en toda la política de infraestructuras desarrollada por cualquier órgano administrativo, ya sea Administración General, Comunidades Autónomas o entes locales. Parece lógico pensar, que la causa reside en la deficiente política de inversiones que caracteriza a la Administración en su conjunto, donde priman más criterios populistas en lugar de la eficiencia económica. Digo esto debido a que si repasamos muchas inversiones tanto en sanidad como en otros sectores nos daremos cuenta que a cualquier nivel se producen deficiencias a la hora de acometer el gasto.

Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que el traspaso de las competencias más costosas fue realizado por parte de los gobiernos populares de Aznar. Precisamente, el propio Aznar se ha convertido ahora en el principal defensor de la vuelta al estado centralizado sin tener en cuenta que quizá él mismo se precipitara al traspasar ese tipo de competencias a todas las Comunidades Autónomas.

Otro de los aspectos que tenemos que tener en cuenta, es el modelo de financiación autonómica. Para situarnos, hay que entender que las Comunidades Autónomas tienen que prestar muchos servicios públicos, pero sus fuentes de financiación están más bien restringidas a la cesión que se hace de la recaudación de los tributos estatales por parte de la Administración Central, ya que los tributos autonómicos no están lo suficientemente implantados.

De esta manera, nos encontramos en una situación en la que las regiones españolas están obligadas a desarrollar una gran cantidad de servicios públicos, pero su financiación no es suficiente. De igual modo, como en el resto de órganos de la Administración la política de gasto no responde a criterios de eficiencia económica. Toda esta situación, provoca que en plena crisis el déficit de muchas de ellas se dispare y afecte al conjunto del Estado.

Ante dicha tesitura, cabría preguntarse si la solución pasa por la recuperación de ciertas competencias por parte del Estado e incluso la suspensión o fusión de varias Comunidades Autónomas; o bien el proceso debería ir encaminado a una ordenación y coordinación en el desarrollo del Estado Autonómico. La opción más optima es la segunda debido a diversos motivos entre los que se puede destacar el menor coste social (nadie va a estar dispuesto a que le recorten su autonomía); la diversidad que caracteriza a nuestro país; y sobre todo, a que una centralización no supondrían tanto ahorro como se pueda pensar a priori. Esto es así, debido a que el funcionariado autonómico seguiría existiendo con o sin autonomías, y además el coste no es tanto la administración autonómica, sino el gasto de las políticas que llevan a cabo.

Con todo, es cierto que el déficit de ciertas Comunidades Autónomas es muy preocupante, por lo que sería conveniente la convocatoria de una Conferencia de Presidentes para la coordinación y la ordenación de políticas que aseguren un control del gasto y la eficiencia en el ejercicio de las competencias que tienen asumidas.

El peligro de la estanflación

estanflación El peligro de la estanflación

Los últimos datos de la coyuntura europea auguran un nuevo peligro: la combinación de una inflación superior a la prevista, con un crecimiento menor del deseado. Y en algunos países con mayores desequilibrios, como España, ambos estándares amenazan con multiplicarlos.

A continuación, vamos a ir analizando cada uno de los factores que pueden indicar la existencia de dicho fenómeno y las políticas que se deberían adoptar para combatirla.

En el caso de la inflación, hay que tener en cuenta que una inflación moderada puede constituir un buen signo, como anticipo o expresión de un mayor ritmo de crecimiento. El aumento del 2,2% exhibido por la eurozona en diciembre se inscribiría, por exceder solo en dos décimas el objetivo del BCE, y por ser un dato parcial, en ese enfoque más bien positivo. Sin embargo, si atendemos al caso español la inflación asciende hasta el 3 %. En este sentido, conviene decir, que tradicionalmente existe un diferencial de un punto con respecto a la media inflacionaria europea. No obstante, es una señal de alerta. No solo porque castigue más a los asalariados y a los sectores más desfavorecidos, sino también porque entraña un posible desequilibrio futuro de mayor entidad.

Dicha señal de alerta se agrava si atendemos a las tasas de paro existentes en nuestro país.  Concretamente, en el mes de enero el desempleo ascendió hasta 4.200.000 personas. A la elevada tasa de desempleo, hay que unirle el escaso crecimiento de la economía que no acaba de despegar.

En este contexto, España corre el riego de que el Banco Central Europeo ante estas señales caiga en la precipitación de subir los tipos de interés en aras de mejorar los datos de la inflación. Esta situación, como ya sucedió el 2008 daría lugar a un agravamiento de las consecuencias. Esto es así, en tanto una subida de tipos de interés provocaría un encarecimiento del crédito y un lastre más que provocaría que la economía no acabara de arrancar. Del mismo modo, si el crecimiento económico se resintiera la tasa de desempleo podría agravarse aún más

De esta manera, el BCE no debería volver a confundir medios con fines. Quiero decir, mejorar la tendencia inflacionaria es necesario para asegurar el crecimiento económico, pero precipitarse con una política monetaria restrictiva provocaría peores consecuencias que los pequeños indicios estanflacionarios que comienzan a percibirse.

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