Mes: diciembre 2010

¿Amnistía fiscal?

amnistía fiscal ¿Amnistía fiscal?

La economía sumergida alcanzó en España los 205.000 millones de euros, el equivalente al 20% del PIB en 2009, y se concentró en la construcción, los profesionales autónomos, los comercios, las empresas inmobiliarias y el turismo, según un estudio de Visa Europe.

España se sitúa, junto con Portugal, en el tercer puesto entre los países de Europa occidental con mayor porcentaje de economía sumergida y el cuarto, tras Alemania, Italia, y Francia, en términos de volumen de negocio no declarado.

Según Visa Europe, el alto nivel impositivo y de cotización a la Seguridad Social que existe en España explica, en parte, sus altas tasas de economía sumergida. Además, argumenta que este tipo de prácticas suelen relacionarse con las pymes, que en España cuentan con mayor protagonismo dentro del tejido empresarial que en otros países.

El estudio señala que un uso más intensivo de los pagos electrónicos podría reducir la economía sumergida en España en unos 23.600 millones euros, un 11,5% del total estimado actualmente.

Ante esta situación una alternativa, que ya sonó en la rumorología económica, es la amnistía fiscal. Esta consiste en una no aplicación de las normas tributarias existentes con el objetivo de que el “dinero negro” aflore la economía. A priori, puede parecer una opción completamente descabellada, pues estaríamos beneficiando a todos aquellos que han decidido eludir al fisco. Sin embargo, existe una posibilidad que permita que el Estado salga bien parado. Me explico, vivimos una situación de ataque a la confianza en la solvencia española, esto provoca que  nuestro país tenga que pagar tipos de interés muy elevados por financiar su deuda. De esta manera, si la amnistía fiscal se realizara de forma que ese dinero opaco sea destinado a bonos de 10 y 15 años conseguiríamos aumentar la demanda de deuda pública, y por tanto el precio que pagaríamos por la financiación sería menor.

Dos precedentes de amnistía fiscal tenemos en nuestro país. La aprobada en el año 1984, a cambio de la inversión del dinero aflorado en pagarés del Tesoro, sin penalización fiscal y salvaguardando el anonimato de los suscriptores, y la de 1991, con la emisión de deuda pública especial con un tipo de interés inferior al de mercado. El éxito de estas operaciones fue parcial: se regularizó una cantidad de dinero negro menor de la prevista. En el segundo caso, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio 1992 incluyó en su disposición adicional vigésima primera la exclusión de nuevas amnistías y regularizaciones fiscales en el futuro: “A partir del 1 de enero de 1992, no se dictará disposición alguna, de cualquier rango, que implique para quien hubiere incumplido sus obligaciones tributarias, amnistía fiscal (…)”.

Soy consciente de que la alternativa es bastante controvertida, pero siendo pragmáticos el conjunto del Estado sale beneficiado. Mejoramos nuestra financiación y pagamos un precio menor por ella. Sin embargo, desde el punto de vista de la equidad se produciría un cierto daño en la conciencia fiscal del resto de ciudadanos que cumplen con sus obligaciones.

Las limitaciones de eficiencia del AVE a Valencia

ave Las limitaciones de eficiencia del AVE a Valencia

Mañana entra en servicio el nuevo trazado de alta velocidad ferroviaria que unirá Madrid con Valencia en unos 95 minutos. A priori todo parece perfecto, sin embargo me ha parecido interesante realizar un pequeño análisis para mostrar que no es oro todo lo que reluce.

Vamos a comenzar analizando las alternativas para fijar el trazado que uniera ambas ciudades:

1.       Trazado Norte. Este trazado es el que finalmente se escogió sin tener en cuenta ciertos factores importantes. Por una parte, el coste de esta opción era muy superior al resto de alternativas en tanto la orografía del terreno presentaba más dificultades. La provincia de Cuenca tiene un relieve bastante accidentado, lo que provocó que el desembolso del trazado tuviera que ser muy elevado para salvar dichas dificultades. De otro lado, las administraciones no tuvieron en cuenta que el trazado atravesaba el parque natural de las hoces del Cabriel. Concretamente, el Tribunal Supremo (en una sentencia a la que apenas se le ha dado relevancia) declaró ilegal el trazado argumentando que atravesaba un espacio protegido en el tramo entre Motilla de Palancar y Valencia. Sin embargo, el trazado ya estaba construido por lo que el proyecto siguió adelante sin mayor problema.

2.       El Trazado Sur. Esta opción era la más barata. Se trataba de aprovechar la línea existente por Alcázar de San Juan y Albacete. La inversión era mucho menor, pues en gran parte significaba sustituir la línea convencional por el ancho internacional. A ello, hay que añadir que esa parte de Castilla la Mancha es completamente llana lo que significaba un gran ahorro en viaductos y túneles. Otro dato importante, es el número de viajeros afectados por el trazado. En este sentido, hay que decir que habiendo elegido esta opción se hubiera aprovechado el medio millón de viajeros que pasan por la estación de Alcázar de San Juan cada año, unido a la oportunidad de conectar Albacete con Valencia y Alicante. Se trataba de la alternativa más eficiente por ahorro de costes y por número de viajeros, pues  la comarca de Cuenca (a pesar de ser capital de provincia) no tiene tanta población como la comarca de La Mancha abanderada por las ciudades de Alcázar de San Juan y Tomelloso.

A pesar de este análisis, que suponemos que las tres administraciones tendrían en cuenta, se optó por la opción menos eficiente y además ilegal según el Tribunal Supremo. La justificación gira en torno a que por parte de Castilla La Mancha se quería conectar todas las capitales de provincia por alta velocidad. Sin embargo, al expresidente Bono se le olvidó que hay comarcas que no son capitales de provincia, pero donde habitan una parte importante de la ciudadanía manchega y que ahora se ven aisladas del tejido ferroviario.

Para concluir, sólo queda recapitular lo expuesto. El AVE que hoy ha quedado inaugurado y del que nuestros representantes tanto presumen no sólo es ilegal, sino que además dejó de lado los criterios de eficiencia y de ahorro a la hora de invertir, primando intereses políticos.

¿España no es Irlanda?

money printing 300x200 ¿España no es Irlanda?

Tras el rescate de Irlanda, los mercados financieros han puesto en tela de juicio la solvencia de España y Portugal anunciando que pueden ser los siguientes en caer. Nos ha parecido interesante realizar una comparación entre distintas magnitudes económicas para comparar la situación en Irlanda y España y ver a través de los datos cuál es la situación real.

Para ello incorporamos la siguiente tabla elaborada pro GurusBlog con datos publicados por Eurostat.

irlanda spain ¿España no es Irlanda?

Riqueza.

De los datos apreciamos que Irlanda es una economía pequeña en relación con España. Sin embargo, se trata de un país más rico, pues así lo atestigua su PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo. De otro lado, es significativo que el porcentaje de bajo nivel de educación en España llegue al 49%.

El tamaño de la economía es muy importante en el sentido de comparar las posibles crisis y sus consecuencias para el Euro. Esto es, el rescate de una economía pequeña, como son Irlanda o Grecia, es asumible para los países que forman la unión monetaria. Sin embargo, la economía española presenta un tamaño mucho mayor. De hecho, tras Alemania, Francia e Italia supone la economía más grande la Unión Monetaria, por lo que desde este punto de vista, el conjunto de países europeos no pueden tolerar una crisis de deuda soberana en España, ya que el euro se vería seriamente afectado y las consecuencias acabarían salpicando a las economías alemana y francesa.

Deuda.

Como se aprecia, España e Irlanda no tienen deudas semejantes en ningún caso. El porcentaje de deuda pública española con respecto a su PIB es el menor de la Unión Europea. Por el contrario, el irlandés supera el 64 %,  por encima del 60 % previsto en el pacto de estabilidad. Conviene decir por tanto, que en este sentido la situación española no es preocupante, por más que su déficit se sitúe en el 11 %, en tanto que se están realizando reformas que ayudarán a mitigar este déficit y provocarán que la deuda crezca en menor medida.

Sin embargo, el problema español viene por la vía del desempleo. El estado de bienestar español protege a los desempleados y con una tasa de paro por encima del 20 % se prevé que los recursos públicos destinados a la prestación y al subsidio (recientemente suprimido) van a ser mayores. A esto, hay que sumar el nivel de competitividad de la economía española que está por los suelos a pesar de la constante destrucción de empleo. Esta última variable es indicativa que la situación en la tasa de paro va a ser difícil de mejorar, puesto que en un contexto donde las empresas no tienen beneficios, no van a optar por la creación de puestos de trabajo cuando la mano de obra no es competitiva.

De esta manera, a la vista de la tabla se puede concluir que la situación de España e Irlanda no es comparable. Son economías de diferente tamaño y la exposición del sector financiero irlandés ha sido muy superior al español. De hecho, una de las causas de la deuda soberana irlandesa ha sido el rescate de sus entidades financieras. No obstante, la deuda española es la que más crece y si la tasa de paro no mejora, las sospechas acerca de la solvencia española pueden ir incrementándose. Sería conveniente, que ahora que el BCE va a comprar deuda de los estados miembro España acelerara sus reformas en aras de mejorar el empleo, ya que es esta la principal variable que castiga su deuda y la pone en tela de juicio. Por lo demás, el marco de deuda español no puede ser cuestionado y mejorando el déficit no existiría riesgo alguno sobre la solvencia española.

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