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Participaciones preferentes ¿Quiénes son los responsables?

MG 7187 300x200 Participaciones preferentes ¿Quiénes son los responsables?

En las últimas semanas los afectados por el caso de las participaciones preferentes han incrementado sus movilizaciones para que se les dé una respuesta satisfactoria que les permita recuperar sus ahorros. A primera vista, parece que se trata de un caso de flagrante estafa donde los bancos engañaron a pequeños ahorradores con un producto complejo y ahora han perdido todo su dinero.

Sin embargo, esta cuestión contiene mayores complejidades que merecen ser analizadas, antes de determinar una decisión sobre la responsabilidad de esta situación.

Para analizar el problema vamos a partir de la definición de participación preferente. Este es un producto financiero complejo donde el inversor entrega una cantidad determinada a cambio de unos pagos perpetuos en forma de cupón. Además, como en el caso de las acciones, estos pagos estarán supeditados a que la empresa que lo oferte (no solo los bancos se financian con participaciones preferentes) obtengan unos beneficios. Por otra parte, el emisor de este producto puede recomprar la participación si lo estima conveniente. Igualmente, estas se pueden negociar en un mercado secundario.

Una vez definido el producto podemos contextualizar la situación que ahora sufren los pequeños ahorradores que compraron estos productos en las entidades financieras que han sido nacionalizadas (Bankia, Novacaixa Galicia y Catalunya Caixa entre otras).

Las direcciones de todas las entidades financieras de este país, ante los incrementos regulatorios del capital propio que debían poseer en su cajas, decidieron impulsar una política comercializadora de estos productos para cumplir con estos requisitos. Esto llevó a que desde las sucursales bancarias se ofertara a pequeños ahorradores esta posibilidad de inversión que a la postre tiene un elevado riesgo y complejidad. En muchos casos, es verdad que la política llevada a cabo por parte de los bancos y cajas de ahorro distó mucho de lo que la ética para con sus clientes hubiera determinado. Sin embargo, no puede asegurarse que estas hayan estafado a nadie.

Nos explicamos, los ahorradores firmaron un contrato libremente donde quedaba patente que la inversión que realizaban tenía un plazo perpetuo y, por la cual, recibirían una serie de cupones supeditados a unas condiciones. Por tanto, las entidades no tienen obligación alguna de devolverles el dinero porque así quedó expuesto en el contrato formalizado por ambas partes.

El problema lo encontramos en que los comerciales bancarios explicaron a sus clientes que este producto era similar a un depósito bancario, o incluso mejor. Es decir, se llegaba a asegurar “Cuando usted quiera me llama y a los tres días tiene el dinero en su cuenta sin penalización alguna”. Desde luego que esto no es admisible y, menos aún que algunas entidades engañaran a personas mayores que no sabían leer y escribir. En estos últimos casos deberán devolverles íntegramente su dinero al estar el contrato viciado de pleno derecho.

No obstante, deberíamos preguntarnos ¿Esta devolución debería extenderse a todos los demás ahorradores? La respuesta no puede ser positiva porque ellos también tienen una parte de responsabilidad. Es decir, por parte de los ahorradores se esperaba que se hubieran leído los contratos, que lejos de firmarlos sin leerlos, hubieran preguntado por aquello que no entendieran y, que en última instancia, si algo no les cuadraba no hubieran firmado. No puede servir la excusa de “me dijeron que era un depósito”, puesto que el sentido común sugería que si en un banco X le ofrecían un 2 % y en el banco Y un 8-9 % algo raro debía haber detrás.

Con toda esta explicación ya podemos situar en un mejor marco las responsabilidades por este caso:

  • Los bancos y cajas de ahorro porque en la política de comercialización no actuaron de acorde a la ética que se le exige a una relación con sus clientes. Además, en algunos casos se vulneró la legislación europea que obligaba a la realización de un test de conveniencia e idoneidad. En estos últimos casos, deberán devolver íntegramente las cantidades invertidas.
  • Los pequeños ahorradores que debían haberse informado correctamente y leer aquello que firmaban. Las participaciones preferentes se llevan comercializando desde 1999 y, en muchos casos, se han obtenido rentabilidades muy por encima del mercado que parecen haber olvidado ahora. Este hecho conllevaba un riesgo que ahora se debe asumir en su justa medida.
  • El gobierno y los supervisores (CNMV y Banco de España). Estos incrementaron los requisitos mínimos de capital y no supervisaron correctamente la comercialización a minoristas de estos productos. Sabiendo lo complejo de su decisión debían haber dirigido el foco a que las entidades actuaran correctamente.

Por todo ello, la responsabilidad del caso de las participaciones preferentes no se puede determinar a primera vista. Se trata de un asunto complejo, como el propio instrumento, que requiere un análisis pausado sin dejarse llevar por nuestras simpatías. Desde luego, que todo el mundo lamenta que alguien pierda sus ahorros, pero tampoco podemos asegurar con premura que alguien poco simpático se los haya robado.

El rescate a España y sus consecuencias

163680 1.jpg El rescate a España y sus consecuencias

Finalmente la presión del Eurogrupo ha surtido efecto y España ha acabado solicitando el rescate en forma de línea de crédito para la banca. Se ha vivido un situación que se asemeja a la producida en Irlanda que resistió todo lo que pudo hasta que se vio abocada a solicitar la “ayuda”. No obstante, la situación es distinta ya que las necesidades de los bancos irlandeses suponían el 32 % de su PIB mientras que en nuestro país a priori no superarán el 4%.

Vista la situación es momento de analizar si estábamos ante la mejor de las alternativas y las consecuencias que tendrá para el conjunto de la economía española.

El problema español como hemos explicado desde estas paginas en innumerables ocasiones no es su deuda pública, sino la deuda privada. En este sentido, uno de los sectores más lastrados por su exposición a la burbuja inmobiliaria es la banca. Con la penúltima reforma financiera las necesidades de capitalización de los bancos se han incrementado exponencialmente llegando a niveles (según FMI) de 40.000 millones de euros. Esta situación provoca que no sea suficiente con la inversión privada para recapitalizar el sector financiero y se deba acudir al sector público para que muchas entidades no se vean expuestas a la quiebra. Sin embargo, nuestro país no está en disposición de acudir al mercado para financiarse con esa cantidad, puesto que se produciría un colapso que lastraría nuestra economía.

Ante este escenario, el gobierno español ha acabado aceptando la línea de crédito de 100.000 millones de euros que ha puesto encima de la mesa el Eurogrupo. Llegados a este punto, deberíamos preguntarnos ¿Estamos ante un rescate de la economía española? Para responder a esta pregunta tenemos que analizar las tres alternativas posibles para la intervención europea:

  • Rescate directo al Tesoro español. Era la opción preferida por Alemania para atar en corto al ejecutivo español del que parece ser no se fía. Seguramente, algo habrá tenido que ver los bandazos y la improvisación del gobierno de Rajoy que ha preferido anteponer sus intereses electorales a los del país. Esta alternativa hubiera provocado un grave problema, ya que el fondo europeo de rescate se hubiera situado en el primer lugar en el orden de prelación de acreedores. Este hecho, hubiera provocado que inmediatamente las agencias de calificación rebajaran el rating español a bono basura como sucedió en los casos irlandés y portugués. Por tanto, una dificultad de financiación puntual se habría convertido en el desastre absoluto al depender definitivamente de la “ayuda” europea.
  • Rescate directo a la banca española. Esta era la alternativa preferida por España. Se hubiera tratado de una inyección directa en los bancos más débiles que hubieran tenido que responder directamente ante los supervisores europeos.
  • Rescate a través del FROB. Finalmente ha sido la opción utilizada . Es una opción intermedia, ya que no se rescata al conjunto de la economía española, sino sólo un sector de la misma. Sin embargo, el FROB es un ente que en última instancia pertenece al Estado. Por tanto, el que va a firmar el acuerdo formal de rescate va a ser el Estado español y si los bancos no devuelven el crédito será quien tenga que pagar ese montante.

Expuestas las posibles soluciones ¿Ahora qué? Según el ministro de economía Luis De Guindos únicamente se van a imponer condiciones a la banca. Sin embargo, el comunicado del Eurogrupo deja claro que se “vigilará de cerca el cumplimiento de España”. De esta manera, en los próximos días vamos a asistir a la negociación de la letra pequeña del rescate y a la postre la más cruel.

Además, se va a exigir a España el cumplimiento inflexible de los objetivos de déficit. Sin embargo, esta línea de crédito va a afectar la consolidación fiscal de forma importante, por lo que desde Europa se van a imponer nuevos recortes que van a afectar a la débil economía española y al bienestar de los ciudadanos. Apunten dos partidas: subida del IVA (España es uno de los países donde este impuesto es más bajo) y bajada de las pensiones. Son dos elementos que permiten una rápida inyección de fondos.

Todo ello va a perjudicar aún más la frágil demanda interna, y sin demanda no habrá oferta, por tanto ni la economía ni el empleo crecerá.

La conclusión de todo ello es que los datos dejan entrever que el tiempo que viene será complicado y que el margen del gobierno ahora ya es inexistente, al haber desaparecido la autonomía financiera. Ahora ya estamos en manos de los “Hombres de Negro” aunque vistan de Armani.

A pesar de todo, si acudimos a la Historia Económica hay un motivo para el optimismo. Cuando los datos apuntaban a las coyunturas más penosas, España produjo el milagro. Algunos ejemplos son: 1959 con el Plan de Estabilización; 1970 mediante el Acuerdo Preferencial con la CEE; 1977 a través de los Acuerdos de la Moncloa; 1986 con la adhesión a la Europa comunitaria; 1998/2000 con el ingreso en la moneda única. La cuestión es ¿Qué ocurrirá esta vez?

Si el Euro fracasa, Alemania será responsable

angela merkel 300x200 Si el Euro fracasa, Alemania será responsable

Así titula en su editorial el semanario Der Spiegel sobre la posibilidad de que la crisis griega provoque el fracaso de la moneda única.

En la actualidad, estamos viviendo un tiempo en el que en ciertos países europeos están triunfando partidos de extrema derecha. Estos son los casos de Finlandia y Holanda, donde los partidos que sostienen al gobierno se oponen a posiciones europeístas, y por supuesto a medidas de ayuda al país heleno. Por su parte, en Alemania la canciller Merkel lleva tiempo realizando una política de bandazos que nada beneficia al club europeo. Filtraciones a la prensa, o lanzar dudas sobre la solvencia de algún país periférico europeo no ayudan en nada al sostenimiento de la Unión Europea. Parece en cierto modo, como así denuncia la publicación alemana, que el gobierno Merkel se está centrando en una política de supuesto interés nacional.

Sin embargo, Der Spiegel concreta que Alemania está olvidando que en los tiempos que corren sea posible plantearse un escenario sin la moneda única. Vista la actuación del ejecutivo germano, parece que nos encontráramos en los años 90 inmersos en un periodo de debate acerca de la conveniencia de la moneda única. De esta manera, Merkel se olvida de que ese periodo ya pasó, y que las consecuencias de una caída del euro serían muy perjudiciales para el conjunto de la Unión Europea, y especialmente para Alemania.

La publicación alemana, sostiene que se está perdiendo una oportunidad de abanderar la recuperación manteniendo la hegemonía en Europa. Se pone como ejemplo la actuación de Estados Unidos tras la II Guerra Mundial, donde se estableció el Plan Marshall que ayudó a los países europeos en la reconstrucción tras la contienda.

En este sentido, siendo un país con unas finanzas saneadas y con una productividad envidiable, no se está actuando a la altura de lo que se esperaría de un Estado de gran tradición europeísta. No se puede sembrar dudas sobre tus socios, realizar declaraciones que ponen en tela de juicio la solvencia de países miembro de la UE, y luego querer liderar Europa. Esta actitud desleal está provocando que en Grecia se denomine a la actuación del ejecutivo alemán como Euro-Nazi.

El semanario concluye, que aún estamos a tiempo de que Europa corrija su política y se centre en salir de la crisis que afecta a su moneda. Es absolutamente necesario que se concrete una política de consenso que muestre una moneda fuerte, puesto que si el euro falla no solo se producirán efectos monetarios. Quiere decirse, que la economía europea, y en mayor lugar la alemana vería afectada mucho su credibilidad si finalmente el euro fracasa. Alemania es responsable, en tanto que lidera la Unión. Además en el caso del supuesto fracaso será la principal perjudicada.

Los Eurobonos: ventajas e inconvenientes

europa Los Eurobonos: ventajas e inconvenientes

Con la entrada del nuevo año nos encontramos ante la penultima etapa de la crisis de deuda pública en Europa. En esta ocasión, el país que se situa en el centro del huracan especulador es nuestro vecino Portugal, con las consiguientes consecuencias para España que es uno de sus principales acreedores.

En este contexto, me ha parecido interesante acercaros un instrumento financiero que saltó a la palestra con el rescate irlandes. Se trata de los Eurobonos, que pordíamos definirlos como títulos de deuda pública, colocada en un país diferente a aquel cuya moneda se utiliza como referencia en la emisión. Además tiene la particularidad de que la emisión, no está sujeta al control de cambios del país emisor ni al del país cuya moneda se utiliza.

Entre las ventajas que presenta la creación del eurobono y la consiguiente Agencia Europea de Deuda encargada de su emisión hay que reseñar las siguientes:

1.       Se lanzaría un mensaje de confianza a los mercados financieros obteniendo una moneda europea fuerte acabándose con el riesgo de desaparición del sistema de moneda única europeo.

2.       Los países atacados por la especulación del mercado verían reducido el coste de emitir deuda.

3.       Se optimizaría la regulación del mercado de deuda pública europea

Sin embargo, este instrumento no es beneficioso para todos, al menos a priori. Me explico, si se creara un mercado de bonos europeos los países más solventes verían incrementado el coste de su deuda pública. Esto es así, en tanto con el nuevo instrumento el riesgo europeo se prorratearía de forma que países como Alemania verían incrementado el coste de su financiación, y otros como Grecia o Irlanda lo verían reducido. Hay que decir, que la rentabilidad giraría en torno al 4 %. Se puede llegar a este cálculo de la siguiente forma: El bono español a 10 años cotiza en torno al 5,5%, mientras que el bono alemán en idéntico plazo se encuentra  al 3,02. Haciendo economía ficción, el eurobono situaría su rentabilidad en un 4%.

Otro de los inconvenientes es la pérdida de soberanía económica. Concretamente, un instrumento de dichas características exigiría que a la hora de pedir un crédito un Estado miembro tuviera que recibir el consentimiento de los demás, pues todos están compartiendo los riesgos. Hay que tener en cuenta, que en el Pacto de Estabilidad ya se pusieron ciertas directrices que limitaban la soberanía de los Estados al exigirse un déficit como máximo del 3 % y un porcentaje de deuda pública como máximo del 60 %. Sin embargo, la implantación del eurobono exigiría mucho más, ya que los excesos de algún Estado perjudicarían directamente al resto viendo restringidas sus necesidades de financiación y aumentado el coste de la misma.

De otro lado, hay que hacer referencia al rating que presentarían los eurobonos. Esta no es cuestión baladí, en tanto se están conjugando países solventes como Alemania con otros que han llegado a falsear su contabilidad como Grecia. A pesar de esta cuestión, parece que teniendo en cuenta el Plan de Estabilidad Financiera propuesto por la Eurozona la calificación más lógica sería AAA (la más solvente).

Como observamos, se trata de un proyecto complejo y que a pesar de sus ventajas presenta ciertas dudas. De hecho, Francia y Alemania han expresado su rechazo a la creación un mercado único de deuda europea. Sin embargo, estos países deberían tener en cuenta que quizá sea mejor pagar un precio algo mayor por la financiación. De esta manera, se evitaría pagar rescates como el griego o el irlandés.

La Tasa Tobin y sus problemas

wall street La Tasa Tobin y sus problemas

Con la crisis financiera volvió a ponerse de actualidad la conocida como Tasa Tobin. Este instrumento fiscal debe su nombre al economista James Tobin galardonado con el premio Nobel en 1981. Su idea -denominada después Tasa Tobin- consistía en gravar entre un 0,1% y un 0,25% los movimientos de divisas, con el objetivo de espantar a los especuladores. Nadie querría pagar esa cifra para una operación intradía (con poco rendimiento), pero no tendría inconveniente en hacerlo si su inversión era a más largo plazo. En palabras del propio Tobin, se trataba de “echar arena al aceitado mecanismo de las especulaciones que hacen viaje de ida y vuelta en días o pocas semanas“.

La primera idea que nos viene a la cabeza cuando pensamos en dicho tributo son los instrumentos financieros complejos, de alto riesgo y alta volatilidad (hipotecas subprime). Esto es así, puesto que la ganancia real en este tipo de operaciones se consigue por la velocidad a la que se mueve el capital en cuestión. Si reflexionamos un poco, en estos productos  están implicados  muchos agentes, que llegan a realizar varias operaciones al día. La existencia de dicha tasa implicaría un desincentivo para el desarrollo de estos productos de inversión, principalmente por el hecho de que sería complicado obtener algún tipo de ganancia.

En la definición que hemos aportado, se especifica que se refiere a las transacciones de capital especulativo. En este sentido, habría que diferenciar lo que entendemos por capital especulativo y por capital productivo. La definición clásica del capital especulativo en economía es el ejercicio de cualquier tipo de actividad económica cuyo objeto es solo la obtención de ganancias, sin mediar el aporte de algún producto o servicio que incremente la riqueza de la sociedad. Sin embargo, dentro de esta definición encontramos inversiones que a nadie se le pasaría por la cabeza gravar con ninguna tasa adicional. Estoy pensando por ejemplo en la inversión en acciones de una compañía extranjera por parte de un pequeño ahorrador. Nadie en su sano juicio querría desincentivar que el pequeño ahorrador busque sacar algún rendimiento a sus ahorros. Parece que a lo que nos querríamos dirigir serían a los productos comentados en párrafos anteriores, pero la definición de la propia tasa incluiría otros productos. Otra limitación es la posibilidad de transformar el capital especulativo en capital productivo con  la consiguiente elusión de la tasa.

Pasemos ahora a comentar la recaudación y su destino. Con la idea orginial de Tobin se pretendía gravar las transacciones con un 0.1 – 0.25 %. Por su parte, la Tasa Tobin 2.0 que estudia el G-20 gravaría con un 0.005 % lo que llevaría a recaudar cada año 30.000 o 40.000 millones de euros. En cuando al destino de la recaudación, en un primer momento se pensó en la creación de un fondo de ayuda al desarrollo gestionado por el FMI. En la propuesta que llegó al G-20 de la mano de los presidentes Zapatero y Sarkozy se respetaba dicho destino.

Una vez analizada la definición, hay que hacer referencia a los problemas que presentaría una hipotética implantación. Concretamente, la tasa sólo funcionaría si se aplicara en todo el mundo. Si no es así, las entidades se las apañarán para que las operaciones se realicen desde los países donde no se cobra. Además, es muy complicado acordar quién recauda y gestiona el dinero, quién y cómo se decide dónde destinarlo, a qué tipo de movimientos se aplica para no castigar la recuperación económica e, incluso, en qué países se implanta para no perjudicar a los más pobres.

Para concluir, se debe señalar que no sabemos si la aplicación de la Tasa solventaría los problemas que ha evidenciado el mercado financiero. Es cierto, que su implantación habría limitado el impacto de la crisis que azota al sector. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la tasa pone barreras al libre comercio y que es probable que su imperfecto funcionamiento fuera aprovechado por los “tiburones” financieros para sacar provecho. La consecuencia, sería que los países pobres serían los principales perjudicados.

¿Amnistía fiscal?

amnistía fiscal ¿Amnistía fiscal?

La economía sumergida alcanzó en España los 205.000 millones de euros, el equivalente al 20% del PIB en 2009, y se concentró en la construcción, los profesionales autónomos, los comercios, las empresas inmobiliarias y el turismo, según un estudio de Visa Europe.

España se sitúa, junto con Portugal, en el tercer puesto entre los países de Europa occidental con mayor porcentaje de economía sumergida y el cuarto, tras Alemania, Italia, y Francia, en términos de volumen de negocio no declarado.

Según Visa Europe, el alto nivel impositivo y de cotización a la Seguridad Social que existe en España explica, en parte, sus altas tasas de economía sumergida. Además, argumenta que este tipo de prácticas suelen relacionarse con las pymes, que en España cuentan con mayor protagonismo dentro del tejido empresarial que en otros países.

El estudio señala que un uso más intensivo de los pagos electrónicos podría reducir la economía sumergida en España en unos 23.600 millones euros, un 11,5% del total estimado actualmente.

Ante esta situación una alternativa, que ya sonó en la rumorología económica, es la amnistía fiscal. Esta consiste en una no aplicación de las normas tributarias existentes con el objetivo de que el “dinero negro” aflore la economía. A priori, puede parecer una opción completamente descabellada, pues estaríamos beneficiando a todos aquellos que han decidido eludir al fisco. Sin embargo, existe una posibilidad que permita que el Estado salga bien parado. Me explico, vivimos una situación de ataque a la confianza en la solvencia española, esto provoca que  nuestro país tenga que pagar tipos de interés muy elevados por financiar su deuda. De esta manera, si la amnistía fiscal se realizara de forma que ese dinero opaco sea destinado a bonos de 10 y 15 años conseguiríamos aumentar la demanda de deuda pública, y por tanto el precio que pagaríamos por la financiación sería menor.

Dos precedentes de amnistía fiscal tenemos en nuestro país. La aprobada en el año 1984, a cambio de la inversión del dinero aflorado en pagarés del Tesoro, sin penalización fiscal y salvaguardando el anonimato de los suscriptores, y la de 1991, con la emisión de deuda pública especial con un tipo de interés inferior al de mercado. El éxito de estas operaciones fue parcial: se regularizó una cantidad de dinero negro menor de la prevista. En el segundo caso, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio 1992 incluyó en su disposición adicional vigésima primera la exclusión de nuevas amnistías y regularizaciones fiscales en el futuro: “A partir del 1 de enero de 1992, no se dictará disposición alguna, de cualquier rango, que implique para quien hubiere incumplido sus obligaciones tributarias, amnistía fiscal (…)”.

Soy consciente de que la alternativa es bastante controvertida, pero siendo pragmáticos el conjunto del Estado sale beneficiado. Mejoramos nuestra financiación y pagamos un precio menor por ella. Sin embargo, desde el punto de vista de la equidad se produciría un cierto daño en la conciencia fiscal del resto de ciudadanos que cumplen con sus obligaciones.

Alemania se equivoca con la tasa bancaria

angela merkel 300x200 Alemania se equivoca con la tasa bancaria

Recientemente, el gobierno alemán ha aprobado una tasa financiera  con el fin de amortiguar posibles situaciones de quiebra financieras. Esta tasa se calculará mediante unos tramos porcentuales, entre el 0,02% y el 0,04% de los pasivos contraídos por las entidades financieras, descontando el capital de la entidad y los saldos depositados por los clientes. Pero esta tasa es completamente inútil para los propósitos que persigue.

Me explico, el primer objetivo de la tasa sería recaudar fondos suficientes para hacer frente a los posibles rescates financieros que pudieran producirse. Sin embargo, la recaudación que persigue Merkel con este impuesto, no superará los 1.000 millones de euros anuales y dado que se articula en un fondo independiente, no es un dinero útil para la gestión pública de los estados. Este resultado, es más que insuficiente. Pongamos de ejemplo la intervención alemana a la entidad Hypo Real Estate que ha necesitado 100.000 millones de euros para solucionar sus problemas de solvencia. Con la recaudación de la tasa podemos apreciar que para salvar a una entidad relativamente pequeña necesitaríamos alrededor de 40 años de aplicación de la tasa. De esta manera, parece totalmente ineficaz dicho tributo desde el punto de vista de la creación de un fondo para el rescate de las entidades financieras.

Analicemos ahora un segundo punto de vista. ¿Sobre quién va a recaer la tasa? A priori este elemento fiscal está previsto para que sea satisfecho por los bancos alemanes. Sin embargo, ¿Alguien piensa que estos van a permitir reducir sus beneficios debido a esta tasa? Lo que se va a producir es que los bancos van a trasladar el pago del tributo a los clientes. ¿De qué manera? Vía comisiones;  a través de descensos de rentabilidad en los depósitos; o bien aumentando el precio del crédito.

En definitiva, la idea de Merkel se convierte en otra de las ocurrencias de los Estados europeos que derivan en tributos no productivos y poco eficaces. Cuando un Estado diseña su política fiscal tiene que sopesar quién va a pagar el impuesto, cómo va a afectar este a la actividad productiva y si realmente será eficaz, esto es, si se conseguirán los objetivos propuestos.

Los Bancos SI prestan dinero

Hace pocos días encontré un gráfico en Internet que me hizo reflexionar acerca de si el grifo del crédito bancario está abierto o no.

 

El gráfico que exponemos abajo refleja la evolución del crédito concedido por la banca comercial al gobierno de los EEUU. Como el lector podrá observar el crecimiento de los préstamos otorgados al Estado americano es espectacular en lo que llevamos de año 2010.

 

 

 

graf Los Bancos SI prestan dinero

 

 

 

Esta circunstancia tiene bastante sentido desde el punto de vista de la banca. Me explico, durante los dos últimos años la banca ha tenido problemas y el gobierno americano tuvo que rescatar diversas entidades para que las consecuencias no fueran aún mas graves. Por tanto, llegado este momento donde los gobiernos presentan dificultades en sus balances tiene lógica que la banca acuda en ayuda de los gobiernos, ya que los mismos suelen ser clientes fiables.

 

Sin embargo, este movimiento que desde la lógica bancaria tiene bastante sentido deja a la luz una hipocresía. Esto es, cuando el Gobierno se indigna porque  a pesar del rescate los bancos siguen reduciendo el crédito a hogares y empresas, no nos explican que el principal competidor de hogares y familias que está luchando por hacerse con los créditos de la banca es el mismo Gobierno. Este era el efecto secundario de intentar rescatar la banca o inyectar fondos para intentar no caer en una depresión económica.

 

Con todo ello, se demuestra que los gobiernos no fueron reflexivos a la hora de tomar sus decisiones para enfrentar la crisis financiera de 2008/2009. Hay que tener en cuenta, que cuando uno adopta una política determinada tiene que sopesar todas las consecuencias, puesto que si no el remedio puede acabar siendo peor que la enfermedad.  

Los CDS, tan famosos y tan desconocidos

cds Los CDS, tan famosos y tan desconocidos

Durante las últimas semanas, a raíz de la Crisis de Deuda Pública que se vive en el seno de la Unión Europea hemos oído mucho hablar sobre la prima de riesgo de los Estados miembro, o de su CDS. Sin embargo, este instrumento que se ha hecho tan famoso resulta en gran medida desconocido para la ciudadanía. Por todo ello, nos proponemos analizar ¿Qué son? ¿Para qué sirven? Así como su problemática.

El CDS (Credit Default Swap), es un instrumento derivado de los activos de crédito de grandes empresas o países (deuda, bonos). Se trata de un contrato bilateral en el que el comprador del CDS acepta pagar una cuota periódica, o prima, y/o un pago por adelantado, a cambio de transferir el riesgo de impago (default) del emisor del activo de crédito a la parte vendedora. Por lo tanto un CDS no es más que un seguro, en el que el comprador, a cambio de una prima, traspasa el riesgo crediticio del activo subyacente al vendedor del CDS, generalmente una aseguradora.

El default puede consistir en una suspensión de pagos, pérdida de valor, incumplimiento del pago, etc., por parte del emisor del activo subyacente.

En el caso de producirse la quiebra o impago de la empresa o país subyacente del CFD, el vendedor compensará al comprador por las pérdidas sufridas. Esto puede realizarse de dos formas, abonando al comprador la pérdida de valor sufrida por los bonos, o a cambio de la entrega de los bonos al vendedor, éste último le abona al comprador el valor completo de los mismos.

Los CDS cotizan diariamente y han venido utilizándose para cubrirse del riesgo país cuando se tomaban deudas sobre compañías extranjeras, sirviendo para medir la calidad del prestatario. Actualmente la cotización de los CDS revela la visión que tiene el mercado sobre la solvencia de los emisores y en particular de las entidades financieras. Los aumentos de cotización en los CDS implican mayor propensión a la quiebra y los descensos un aumento de solvencia.

El CDS cotiza en puntos básicos aplicables sobre la deuda en términos anuales. Es decir, un CDS cuyo precio sea 100 significa que asegurar un principal de 1.000.000 de euros contra el impago por parte del prestatario costará 10.000 euros al año, es decir, un 1 por 100. Los contratos de los CDS indican los casos en que el asegurador se hará cargo de efectuar el pago, como quiebras y otras causas relacionadas con la solvencia.

Sin embargo, hay que denotar una diferencia con respecto a un seguro tradicional. Imaginemos un seguro de coche, en este tipo de contratos los propietarios de vehículos aseguran los daños que puedan provocar o que se produzcan en sus vehículos. En cambio, en los CDS no ocurre así. Cualquier persona (física o jurídica) puede comprar un CDS sin tener en su propiedad ningún bono o título que pueda ser objeto de impago. Es aquí donde reside su principal problemática, puesto que a través de este instrumento derivado financiero se puede alterar la prima de riesgo de cualquier empresa o Estado, con el único objeto de obtener mayores rentabilidades sin que exista cualquier atisbo de que la probabilidades de quebrar sean mayores.

¿Cómo se puede utilizar los CDS con este objetivo? Si nosotros estamos interesados en recibir mayores rentabilidades por un determinado cupón de un bono compraremos muchos contratos de CDS lo que provocará que la prima de riesgo suba y a la vez que nosotros obtengamos mayores rentabilidades. ¿Significará esto que el bono ha adquirido más riesgo? La respuesta es rotunda, NO. Sólo habremos alterado la cotización y estaremos recibiendo mayores rentabilidades gracias a la subida de la prima de riesgo.

Por otra parte, existe otro problema. Imaginemos que realmente una empresa quiebra, entonces todos los propietarios de contratos de CDS pueden reclamar a la entidad aseguradora que les reintegren la cantidad invertida. Hasta aquí sin problema, pero hemos comentado anteriormente que podemos adquirir un contrato de CDS sin tener en propiedad el bono o título asegurado. ¿Qué ocurriría entonces? Para responder a esta pregunta, es interesante hacer mención al caso de Lehman Brothers. Cuando el banco de inversión americano quebró llevó consigo que la aseguradora AIG estuviera a punto de caer precisamente porque tenía que hacer frente a todos los reintegros de la deuda de Lehman Brother, reintegros que en algunos casos se exigían a pesar de no tener en propiedad deuda del banco quebrado.

Precisamente, este es el principal problema de la crisis de Deuda Pública que estamos viviendo durante el año 2010. Que quiebre un Estado no tendría mayor trascendencia, de que tendría que estructurar su deuda y recurrir durante un tiempo al FMI para obtener crédito. Sin embargo, con este nuevo instrumento financiero las cosas se complican ya que la caída de una determinada empresa o Estado puede traer como consecuencia la caída de muchos otros después.

Con todo, hay que decir que el CDS si que es un instrumento más a tener en cuenta para evaluar la solvencia de una empresa o Estado, unido a sus resultados contables así como otras variables. En este sentido, hay que decir que los CDS suelen anticipar las crisis de solvencia más que las agencias de rating. Este ejemplo lo pudimos ver en la crisis de Lehman donde el CDS cotizaba en verano de 2008 a más de 500 puntos, y las agencias de rating mantuvieron calificaciones elevadas hasta los días previos a la caída.

El extraño "matrimonio" entre Repsol y Sacyr

 El extraño "matrimonio" entre Repsol y Sacyr

A raíz del post que publicamos en EcoFinancial hace unos días sobre el aumento del crédito en la petrolera española Repsol, me ha parecido interesante realizar un análisis sobre el “matrimonio” existente entre la petroquímica y la constructora Sacyr.

Hay que recordar que Sacyr desembarcó en Repsol en octubre de 2006. La constructora, con la colaboración del Banco Santander y de Caja Madrid, logró un crédito de 5.175 millones de euros para entrar en el capital de la petrolera. Era la época de vino y rosas de los movimientos corporativos. De esta manera, se trató de  una más de las sugerencias que se habían estado promoviendo desde la Oficina de Asuntos Económicos del Gobierno, dirigida por Miguel Sebastián, para que las constructoras diversificasen sus inversiones ante la crisis que se veía venir y cuyas riendas tomó en esa época David Taguas, actual presidente de la patronal Seopan.

Sin embargo, la época dorada de la construcción terminó y con el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria llegaron los problemas de liquidez para la constructora de Luis del Rivero. La operación corporativa de entrada en Repsol no estaba dando el rendimiento que se esperaba, de los 26 euros por acción que pagó Sacyr, la petrolera a día de hoy cotiza en torno a los 18-19 euros. Por tanto, la constructora esperaba amortizar los intereses de su crédito vía dividendo, pudiendo superar sus problemas frente a las obligaciones que se le avecinaban.

¿Cuál es el problema? En este ejercicio, debido a las correcciones del precio del crudo y a pesar del descubrimiento de pozos petrolíferos, los resultados de la compañía dirigida por Brufau (hombre de la Caixa) han sido decepcionantes, y el consejo se plantea la reducción del dividendo.

Es en este contexto donde se ha producido la disputa “conyugal”, pues desde Sacyr exigían al menos que se mantenga en 1.05 euros por acción para hacer frente a los intereses de los créditos con las entidades financieras. Sin embargo, el Consejo de Administración de Repsol pretende reducirlo en torno, a un 18 %.

Hay que decir, que con este descenso no se reduce el payout (porcentaje de los beneficios que son destinados al dividendo), que seguiría siendo del 70 %. Por el contrario, Sacyr pretendía  elevar dicho porcentaje 80-92 %.

Como observamos, la crisis matrimonial está servida y las consecuencias pueden ser graves porque no olvidemos que Repsol, forma parte de un sector estratégico. Y por tanto, desde Moncloa tendrán algo que decir sobre estos problemas. Tampoco hay que olvidar la amistad de Luis del Rivero con nuestro presidente, por lo que el duelo será interesante.

Finalmente, el Consejo aprobó por unanimidad reducir el dividendo ¿Han ganado la guerra? ¿Esconderá Luis del Rivero un as escondido en la manga? Desde EcoFinancial seguiremos el asunto de cerca.

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