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Economía y Finanzas desde el Corazón de la Mancha

Categoría: Economía (Página 2 de 8)

2014 ¿El año de la recuperación?

amnistía fiscal 2014 ¿El año de la recuperación?

Esta semana conocíamos los datos de la tasa de desempleo registrado del mes de diciembre observando un descenso muy notable. Este hecho, junto con otros indicadores económicos (salida de la recesión, aumento del consumo minorista…) han provocado que el Gobierno, loco de entusiasmo, haya aseverado que 2014 será el año de la recuperación en España. Sin embargo, ¿es oro todo lo que reluce? A continuación, nos proponemos realizar un análisis para concluir si los datos pueden indicar que la luz se ve al final del túnel.

Para comenzar, vamos a ir recopilando los datos positivos que presenta la economía española. En primer lugar, como comentábamos en el párrafo anterior nuestro país recientemente ha salido de la recesión obteniendo una tasa de crecimiento del 0.1 % con respecto al trimestre anterior. Por otro lado, el IBEX -35 ha cerrado el año cerca de los 10.000 puntos en lo que ha supuesto una crecimiento del 20 % aproximadamente, buen dato sin duda para los inversores. Además, el índice de confianza de los consumidores ha subido en 20 puntos frente al año anterior y, tampoco podemos olvidar, que la prima de riesgo y las agencias de calificación han dado un respiro a la deuda soberana de nuestro país.

A pesar de todo, estos datos no suponen en ningún caso que nuestro país esté cerca de salir de la crisis. La deuda pública ha cerrado este año cerca del 100 % del PIB y para el año que viene está previsto que las necesidades de financiación españolas sean de 661 millones de euros al día. Este dato evidencia que el sistema fiscal español, aun con unos tipos de gravamen muy elevados, es ineficiente y no recauda como se espera de él. Por tanto, el Estado necesita acudir a los mercados cada vez en mayor medida para soportar las necesidades de gasto. Este es un dato muy negativo para la economía española, ya que en cualquier momento, el mercado puede volver atacar nuestra deuda y nos encontraríamos en serio peligro. El problema de financiación es vital para la economía española, ya que con la demanda privada por los suelos, es preciso un impulso público para conseguir un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, si de ese gasto cada vez dedicamos más proporción a pagar intereses de la deuda, difícilmente podremos invertir en educación, sanidad o innovación que reviertan en el bienestar de nuestros ciudadanos.

De esta forma, sin conseguir un crecimiento económico estable, los datos de desempleo no mejorarán. Es cierto, que en diciembre se ha reducido el paro registrado. No obstante, el año se ha cerrado con destrucción neta de empleo debido al descenso de los afiliados a la Seguridad Social y la población activa es cada día menor. Todo ello debido a que muchos ciudadanos emigran o se cansan de buscar empleo. Así lejos estamos de conseguir recuperarnos. Otro dato importante es que el empleo que se crea en España no es de calidad. Cada día proliferan más los trabajos temporales o incluso las eternas becas o minijobs. De esta manera, aunque el Gobierno se empeñe, la Reforma Laboral ha supuesto un nuevo fracaso en la política de empleo. Se perdió la ocasión de simplificar el mercado de trabajo con un contrato único con indemnización progresiva y se optó por reducir al mínimo los derechos de los trabajadores que ahora están en un claro desequilibrio frente a los empresas.

Algunos lectores seguro que pensarán que el que escribe es un agorero y un pesimista. Permítanme decirles que si queremos recuperarnos es mejor aceptar que la situación no es fácil y no llevarnos por un falso optimismo que sólo busca posicionarse para la campaña electoral de las elecciones europeas. La situación es algo menos mala que el año pasado, pero se han perdido muchos servicios y hay sectores de la población que lo han pagado muy caro. Por tanto, el Gobierno debería dejar a un lado los brotes verdes que criticó antaño y centrarse en el principal problema, conseguir un crecimiento económico estable. Al menos, desde hace unos meses los ministros del Ejecutivo español ya aseguran que España no tiene un problema de gasto, sino que la cuestión es mejorar los ingresos. Les ha costado 4 años de oposición y 2 de gobierno darse cuenta pero lo han conseguido. Ahora les toca elaborar una reforma fiscal profunda y eficaz que ponga fin a ese problema ¿Lo conseguirán? Veremos.

¿Cómo afecta la inflación en nuestra vida diaria?

money printing 300x200 ¿Cómo afecta la inflación en nuestra vida diaria?

En economía, solemos definir la inflación como el aumento de los precios y servicios en un determinado periodo de tiempo. Seguro que a cualquier lector interesado por la información económica le suena este concepto. Nuestro objetivo hoy, es analizar cómo la inflación afecta a ciertos aspectos de nuestra vida diaria y lo importante que es tenerla en cuenta para que nadie nos lleve hacia ninguna equivocación.

En primer lugar, vamos a comenzar explicando cómo se mide la inflación. Esto es, una vez que sabemos en qué consiste necesitamos cuantificarla para ver sus efectos. Normalmente se realiza con cestas tipo de bienes y servicios. Seguro que les suena el IPC ¿verdad? Pues este índice no es más que un conjunto de bienes y servicios ponderados sobre los que se realiza un estudio para cuantificar la inflación.

A partir del mismo, se van a tomar decisiones muy importantes, por ejemplo subidas de salarios o revalorización de las pensiones. Incluso nos va ayudar a saber si cuando depositamos ahorros en el banco estamos ganando o perdiendo. Lo mismo sucede con nuestras deudas, porque la inflación también afecta a la cantidad que debemos devolver por ejemplo por la hipoteca de nuestra casa.

La inflación es un componente muy importante en la economía y suele ser utilizada o incluso ocultada en la política económica por los distintos gobiernos. Por ejemplo, imaginen la reciente reforma de las pensiones. El Gobierno de España argumenta que las pensiones se van a revalorizar un 0.25 % el año que viene. Cualquier pensionista podría decir, “bueno es muy poco, pero voy a ganar más que el año pasado”. Y sí, es verdad, pero ¿Qué ocurre con su poder adquisitivo? Para ello tenemos que ver cómo evolucionan los precios. Imaginen que la inflación es moderada y se sitúa en torno al 2 %. Si tenemos en cuenta este dato y lo comparamos con la subida de las pensiones, observaremos que en realidad el pensionista de nuestro ejemplo será más pobre el año que viene. Pero es más, cuando hablábamos anteriormente del IPC decíamos que está representado por una cesta tipo de bienes y servicios. Esto significa que esta cesta varía para cada individuo, en cuyo caso deberíamos ver cómo han evolucionado los bienes más representativos que suele adquirir nuestro pensionista. Con ello, puede resultar que en realidad sea menos pobre que si su cesta de bienes fuera como la del IPC, o por el contario, la pérdida de poder adquisitivo fuera aún más grave. Este es un aspecto importante a la hora de sacar conclusiones sobre una medida gubernamental.

Pero este no es el único ejemplo. Hay momentos en los que la inflación es positiva para nuestros intereses. Imaginemos que hemos comprado una casa y debemos pagar al banco un 1.5 % de intereses anuales. Si atendemos al dato de la inflación diríamos, bueno en realidad me sale rentable ser deudor, ya que mi deuda se va reduciendo automáticamente conforme pasa el tiempo. Este supuesto efecto positivo puede convertirse en un arma de doble filo, ya que si nos descuidamos, podemos endeudarnos demasiado y si el tipo que tengo que devolver al banco cambia y supera a la inflación tendré el efecto contrario. Es lo que sucedió en España con la burbuja inmobiliaria, salía mucho más rentable endeudarse por los bajos tipos y la tasa de inflación existente. Sin embargo, cuando la economía se dio la vuelta y se produjeron consecuencias graves por todos conocidas.

Como hemos visto, la inflación es una variable que nos puede sonar a problema de los economistas. Y es verdad, los economistas viven obsesionados con la inflación y llevan debatiendo sobre ella ya unos cuantos siglos. Sin embargo, afecta a cada individuo que interviene en la economía y debería ser tenida en cuenta a la hora de tomar decisiones o de juzgar las medidas de política económica.

¿Es adecuada la reforma del Sistema de Pensiones?

pensiones ¿Es adecuada la reforma del Sistema de Pensiones?

Recientemente se ha publicado el informe del comité de expertos encargado por el Gobierno para el desarrollo de una futura reforma del sistema de pensiones. La publicación de este estudio ha generado muchas dudas en la población, ya que se ha asegurado que en contra de lo que viene siendo la tónica habitual (las pensiones se revalorizan cada año de acuerdo al IPC) las pensiones podrían bajar si así lo indica un determinado factor de sostenibilidad.

Para intentar aclarar las dudas que puede suscitar esta posible reforma de las pensiones, vamos a comenzar analizando los dos principales factores que han impulsado su desarrollo:

  • Aspectos demográficos. En este sentido hay que hacer referencia al aumento de la esperanza de vida. En España a comienzos del siglo XX sólo un 35 % de la población llegaba a la edad de jubilación. Sin embargo, en la actualidad dicho porcentaje se ha incrementado hasta el 90 %. Este es sin duda un dato magnífico que denota la mejora de las condiciones de vida de la población. Sin embargo, es un aspecto que se debe tener en cuenta a la hora del sostenimiento de las prestaciones por jubilación. Además, si a esta variable le unimos la circunstancia del envejecimiento de la población (actualmente el 17 % de la población es mayor de 65 y las estimaciones indican que ascenderá hasta el 37 % en 2052), tendremos una variable lo suficientemente significativa para el estudio de una posible reforma del sistema.
  • Aspectos económicos. Tenemos que recordar que el sistema de pensiones responde a un esquema de Pirámide de Ponzi. Bajo dicho diseño las prestaciones de las generaciones mayores son pagadas con las contribuciones que realizan las generaciones activas. Este sistema presenta inconsistencias si existen incrementos significativos en cantidad y duración del desempleo. Por tanto, en una situación de crisis prolongada como la actual el esquema puede hacer aguas y provocar que haya que recurrir a los fondos de reserva.

Estas son las dos principales circunstancias que motivan la reforma del sistema de pensiones expuesta en el documento elaborado por el comité de expertos. Bajo dicho contexto este grupo propone dos factores de sostenibilidad:

  • El primero introduce la esperanza de vida para ajustar la pensión o la edad de jubilación. Como cada  año la esperanza de vida aumenta, para hacer sostenible el sistema la pensión inicial debería ser un poco más baja puesto que la cobraremos durante más años. Esta circunstancia solo afectará a futuros pensionistas
  • El segundo factor  se plantea para garantizar el futuro del sistema y afectará a todas las pensiones, actuales y futuras. Se eliminará la referencia al IPC y el cálculo se realizará a partir de una fórmula que tendrá en cuenta el  número de pensiones, la evolución de los cotizantes y de la cotización media. De esta forma, si la economía presenta una tendencia positiva las pensiones podrán incrementarse y, si por el contrario, la economía se ve afectada por una recesión prolongada, las pensiones podrían descender.

La cuestión a partir de estos datos es ¿se trata de una reforma adecuada? En este sentido, la respuesta tiene que girar en torno a que no se busca atajar los principales defectos del sistema de pensiones. Una reforma seria buscaría eliminar el componente piramidal del sistema que provoca que ante crisis económicas las contribuciones de los cotizantes activos se reduzcan.

De otro lado, tampoco tenemos que olvidar que lo que provoca dudas sobre el sostenimiento de las prestaciones por jubilación es la reducción de los ingresos de la Seguridad Social. Este problema viene provocado por la caída constante de los afiliados y el aumento de la tasa de desempleo. Por tanto, los esfuerzos deberían dirigirse a la creación de empleo, ya que si el paro se reduce a niveles “normales” no habría problemas de financiación.

Por último, existe un componente sorprendente y, es que si el sistema de pensiones presenta fragilidades, no se entiende que el Ejecutivo premie los sistemas de prestación privados. Existe una ventaja fiscal incluida en el IRPF que beneficia a aquellos que dedican una parte de su renta a contribuir en un sistema de plan de pensiones privado. El Gobierno podría dedicar estas cantidades que deja de ingresar al sistema público y contribuir a su financiación.

Con todo, a pesar de que el estudio presenta una novedad científica y técnica relevante como son los factores de sostenibilidad, se puede decir que no es la reforma más adecuada. Se requiere una reforma del sistema en profundidad que busque solventar los problemas demográficos , de financiación y que no resulte un parche que perjudique a los contribuyentes de generaciones pasadas. No parecería lo más adecuado si buscamos un sistema justo y equitativo que asegure la renta de los cotizantes tras una vida de trabajo.

¿Quién crea empleo?

tn parados 300x200 ¿Quién crea empleo?

Esta semana se conocían los datos del paro registrado para el mes de enero. Al igual que sucedió con la presentación de la Encuesta de Población Activa, las cifras confirman que el desempleo aún no ha tocado fondo.

En esta ocasión, nuestro análisis no pretende centrarse en las causas del creciente desempleo, sino en cuál sería el método para crear empleo de forma eficiente. Tradicionalmente, desde ciertos sectores económicos se suele aseverar que la clave para la creación de empleo es el apoyo al emprendedor. No nos cabe la menor duda de que efectivamente, la dotación de facilidades para la contratación y el apoyo al emprendedor ayuda a que las contrataciones se acaben efectuando. Sin embargo, deberíamos preguntarnos  si es este el factor principal o hay otros aspectos que influyan en mayor medida en la creación de empleo.

En este sentido, es preciso analizar aquellas variables que provocan que una empresa se plantee contratar más capital humano. Fundamentalmente, las empresas estudian la contratación de más personas cuando sus expectativas de negocio ascienden, esto es, cuando se produce un incremento de las ventas. Por tanto, el factor fundamental para la contratación es que la demanda de los productos o servicios que venden las empresas aumente.

De esta manera, las acciones principales para mejorar la creación de empleo deberían venir del lado de la generación de demanda adicional para las empresas. Si aplicamos esta lógica al mundo empresarial español caracterizado por un tejido empresarial donde imperan las PYMES, la acción de incentivar la demanda debería concretarse en conseguir un aumento del consumo. Los mayores esfuerzos se deberían centrar en obtener un aumento de la confianza de los consumidores. Así estos  podrían decidir incrementar la proporción de renta que dedican a la compra de bienes y servicios. Hay que mencionar que se puede demostrar empíricamente que son las clases bajas y medias las que dedican una mayor parte de su renta a esta actividad. Por tanto, una buena política para conseguir el objetivo de creación de empleo será aquella que busque que estos sectores de la población tengan más renta disponible.

Para ello, una posibilidad es que se desciendan los impuestos a estos agentes económicos. Específicamente, se debería producir una rebaja de tributos como IRPF e IVA. Con este descenso la renta disponible de los consumidores aumentaría y se inclinarían por consumir más. Todo ello provocaría que las empresas, ante el aumento de la demanda, necesitaran incrementar la producción y por tanto el capital humano, con la consiguiente creación de empleo.

Alguien podrían pensar que esta medida lastraría la recaudación del Estado y con ello el tan famoso déficit público se descontrolaría. Sin embargo, esa consideración se podría atajar con dos medidas:

  • Un aumento de impuestos a las clases más altas que compensara el descenso de impuestos a clases media y baja . Este punto se debería implementar con sumo cuidado, ya que aquellos agentes con más renta son los que tienen más facilidades para la elusión de impuestos. De hecho, se requeriría un plan por parte de los técnicos e inspectores de Hacienda que logrará que el incremento de impuestos a las clases altas se tradujera en un ascenso de la recaudación.
  • En segundo término la reducción de la recaudación por el descenso de impuestos se compensaría parcialmente por el aumento de la actividad económica. Esto es, al incrementarse el consumo, el IVA aumentaría su recaudación a pesar del descenso de los tipos. Por otra parte, el descenso de los tipos del IRPF se podría compensar con la recaudación del mayor número de trabajadores empleados.

Con esta propuesta lo que queremos evidenciar es que los Gobiernos continúan sin identificar bien las soluciones al problema del desempleo. Efectivamente, favorecer a los emprendedores es una medida necesaria y más aún librarlos de las innumerables trabas burocráticas. Sin embargo, el principal problema es recuperar la demanda de nuestros productos. Ese sería el principal favor que le podríamos hacer a nuestra economía y a los desempleados.

¿Cuánto cuesta una huelga general?

huelga general ¿Cuánto cuesta una huelga general?

Esta semana se celebraba la huelga general convocada por los sindicatos mayoritarios de nuestro país. Dejando a un lado la incuestionable legitimidad de la huelga en un momento donde los derechos de los trabajadores han retrocedido bastante en el tiempo, hemos asistido al debate sobre el coste para la economía de una protesta como esta. En este sentido, desde el partido que sostiene al Gobierno así como desde diversos medios de comunicación conservadores se ha extendido la idea de que una huelga general tiene un coste en torno a 2000 – 4000 millones de euros.

En esta ocasión nos proponemos analizar cuál es el coste para una economía de una huelga general.

Para estudiar esta cuestión vamos a partir de las cifras que hemos comentado anteriormente. De esta manera, deberíamos preguntarnos de dónde sale esta estimación. Vamos a suponer que estos datos se obtienen de la división del PIB español por el número de días que tiene un año. Siendo generosos con el seguimiento de la huelga, supondremos que la economía se detuvo al 100 % y que el coste, por tanto, se habría situado en los 4000 millones de euros. Sin embargo, si multiplicamos 4000 millones por 365 días obtenemos como resultado 1.4 billones (europeos) de euros. Teniendo en cuenta que el PIB español se sitúa en torno a 1 billón de euros ese dato supondría que la economía crece a un ritmo del 40 %. Esta consideración difiere mucho de la realidad, ya que actualmente el PIB se encuentra decreciendo al 1.7 % interanual. Por consiguiente, podemos decir que la estimación no tiene la menor base científica.

Pero profundicemos más en esta cuestión. ¿Se puede calcular el coste de una huelga de una forma tan reduccionista? Esto es, simple y llanamente dividiendo el PIB por el número de días del año.  Si se acepta este razonamiento se incurre en un grave error reduccionista. El motivo es la suposición de que la producción que se perdió el día de huelga no se puede recuperar posteriormente o incluso no se incrementó en los días anteriores. Pongamos un ejemplo, los consumidores teniendo en cuenta que el día de la huelga no iban a poder consumir carne o pescado habrán acudido los días anteriores a la correspondiente carnicería/pescadería incrementando el consumo. De esta forma, aunque carniceros y pescaderos se hubieran visto obligados a cerrar por la protesta su impacto económico habría sido nulo, ya que su ritmo habitual de venta habría quedado compensado en los días anteriores.

Por otra parte, se está incurriendo en un segundo error que es aquel por el cual se estima que toda la producción es eficiente. Nos explicamos, imaginemos una factoría de coches. Con su ritmo habitual cada día se producen un número determinado de coches y se tienen que soportar unos costes: costes fijos (por ejemplo máquinas y salarios) y costes variables (por ejemplo electricidad). A estos costes se les busca hacer frente a través de los ingresos que se obtienen por la venta de coches. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la producción de coches no siempre se va a vender al 100 % y por tanto, puede haber costes irrecuperables. De esta manera, vamos a tratar de analizar cómo afecta una huelga en un periodo de recesión (marcado por el descenso del consumo) en una factoría de coches. Con la protesta, los trabajadores no acuden ese día a trabajar y la empresa no paga salario (se reducen los costes fijos), además como no se fabrican vehículos la factura eléctrica desciende (se reducen los costes variables). Pero es que incluso al no incrementarse la producción se pueden dar salidas a los excedentes de la fábrica y mejorar el ratio coste/beneficio.

Estamos pues ante una paradoja, parece que una medida que a priori podía ser vista como un perjuicio para la empresa se ha convertido en una ventaja.

Con este análisis lo que hemos buscado demostrar es que utilizar el reduccionismo de forma ilimitada puede llevar a cometer errores de bulto. Además, se puede comprobar que las estimaciones precipitadas no resisten a las matemáticas. Quiere decirse  que una huelga no tiene porqué ser per se perjudicial para la economía. Se requiere un análisis más profundo y riguroso para hacer ese tipo de aseveraciones. Es decir, se debe realizar un análisis ex ante y ex post a la huelga para ver el impacto de la propuesta en la producción económica.

¿Por qué no se reduce el déficit público?

montoro 0 300x200 ¿Por qué no se reduce el déficit público?

La semana pasada conocíamos el dato del déficit del Estado español hasta agosto de 2012. De acuerdo con los datos ofrecidos por la Secretaría de Estado de Presupuestos, la cifra de déficit supera en dos décimas el nuevo límite que impuso la Unión Europea, enmarcado en el programa de estabilidad presupuestaria para reducir el déficit al 3 % en dos años.

Hasta agosto, el déficit del Estado ascendió hasta los 50.132 millones de euros (9.634 más que en el mismo periodo del año anterior), equivalentes al 4,77% del producto interior bruto (PIB) en términos de Contabilidad Nacional.Estos datos evidencian que, a pesar de los esfuerzos fiscales (reducciones drásticas del gasto público e incrementos de impuestos), España tiene sumamente complicado cumplir con el objetivo marcado a final de año.

Por ello, hoy nos preguntamos ¿por qué no se reduce el déficit? ¿Dónde reside el problema?

La respuesta la tenemos en la errónea concepción de que si, por ejemplo, el Estado tiene un desfase presupuestario de 40 unidades, reduciendo el gasto en 30 ya únicamente estaremos en 10 unidades negativas. En este razonamiento se entiende que al reducir el gasto los ingresos se van a mantener constantes, supuesto que no se cumple en el caso de las finanzas públicas.

La cuestión, por tanto, es ¿por qué reduciendo el gasto afectamos a los ingresos? Para tratar de analizarlo  tenemos que hacer referencia a la composición del Producto Interior Bruto:

Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones

Cada uno de estos componentes tiene una sensibilidad mayor o menor en el crecimiento económico. La variable con mayor sensibilidad es el Gasto Público, de modo que incrementos del mismo influyen en el resto de variables provocando que un incremento del Gasto Público tenga como consecuencia un aumento del crecimiento económico en una proporción mayor. Esto en economía se conoce como el multiplicador del gasto público. Lo mismo sucede con bajadas de impuestos.

Este razonamiento también se produce a la inversa. Es decir, si se reduce el gasto público, componentes como el Consumo y la Inversión se ven afectados. Por tanto, el crecimiento económico se lastra en una proporción mayor.

De esta manera, si tenemos en cuenta que nuestro sistema fiscal está muy ligado al ciclo económico (en épocas de bonanza los ingresos fiscales se disparan y en momentos de crisis se desploman) podemos entender por qué el déficit no se reduce según al razonamiento que explicábamos al principio.

Lo que queremos evidenciar con este análisis es que la política fiscal es equivocada si su objetivo es la reducción del déficit. De hecho, si continuamos así vamos a provocar que la hemorragia no se detenga. Por consiguiente, se requiere que el gobierno opte por políticas que tengan como objetivo el crecimiento económico. Consiguiendo que la economía crezca, se recuperará la recaudación y será mas factible luchar contra el déficit público. No se puede seguir concibiendo una economía de un Estado como si se tratara de un particular o una empresa. Se trata de un error provocado por el excesivo reduccionismo que evita tener en cuenta las complejidades que solo el PIB ostenta.

Del mismo modo, se hace necesario realizar una reforma fiscal en profundidad que elimine la excesiva correlación entre crecimiento y recaudación. Para conseguir este objetivo es imprescindible implementar tributos cuyo componente normativo asegure una recaudación estable. De hecho nuestro sistema fiscal, cuyo desarrollo se realizó en los años ochenta, se halla desfasado para la nueva realidad a la que se enfrenta nuestro país.

Únicamente identificando bien el problema y olvidando razonamientos reduccionistas y apresurados se podrá atajar la grave situación de nuestro país. Nuestros representantes deberían darse cuenta de que la principal dificultad es el estancamiento del crecimiento económico y no el déficit público. Este último es una consecuencia y sólo se conseguirá solventar si se ataca el problema.

¿Hacia el irremediable rescate total?

163680 1.jpg ¿Hacia el irremediable rescate total?

Estamos viviendo un verano convulso en cuanto a noticias económicas se refiere, representadas por el incremento de la rentabilidad que ofrece nuestra deuda soberana, así como el riesgo de impago de España. Esta situación está provocando que el hito de un rescate total a la economía española haya dejado de ser un tabú habiéndose convertido en una alternativa que cada día gana más enteros.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En contra de lo que los medios de comunicación parecen ofrecer, el mejor indicador para ver los problemas de liquidez y solvencia de un país no es la prima de riesgo.  Este indicativo marca el sobreprecio que exigen los inversores a cualquier bono con respecto al activo sin riesgo (el Bund alemán). Sin embargo, en tanto no tengamos que hacer frente a subastas de deuda estaremos ante una variable que deberemos tener en cuenta, pero que no debería ser de vital importancia.

Existe otro dato más importante que se debe tener en cuenta a la hora de realizar un análisis acerca de los problemas de financiación. Este es el que refleja la salida de capitales de nuestro país. El último dato publicado reflejaba que hasta mayo de 2012 habían salido de España 163.185,9 millones de euros. Además, sólo en el mes de mayo se habían producido salidas de capitales por más de 40.000 millones. Estos datos reflejan que los mejores inversores para un país, aquellos que compran los bonos y se quedan esperando a cobrar los cupones y recibir su principal, están comenzando a marcharse. Conviene destacar que en una crisis estos inversores son los últimos en abandonar el barco, pero cuando saltan por la borda tardan mucho en volver a embarcar. Con esto, lo que queremos decir es que nuestro Tesoro tiene un riesgo importante a la hora de afrontar vencimientos de deuda y nueva financiación. No obstante, la labor de este ente ha sido desde que se inició la crisis muy inteligente y hasta octubre, cuando se deben hacer frente a importantes vencimientos, presenta un colchón de liquidez muy importante.

Teniendo en cuenta estos datos, el coche español comienza a quedarse sin gasolina y en un contexto como el actual lleno de incertidumbre, sería conveniente entrar a repostar antes de que se quede definitivamente vacío de combustible. Con ello lo que queremos decir, es que amplíar sine die la resolución del problema y la consiguiente solicitud de ayuda al BCE es muy peligroso.

Bajo esta situación debemos ahora plantearnos las alternativas que se le presentan a España para afrontar el problema de su deuda soberana:

  • Recurrir a la ayuda del BCE y del Eurogrupo. Podría afrontarse de diferentes maneras, mediante un “rescate” parcial que complemente al bancario, o mediante el “rescate total”. Las cifras varían desde 100.000 millones adicionales hasta 400.000 que supondría el rescate total. Como puntos a favor, teniendo en cuenta la última rueda de prensa de Mario Draghi, el mercado no se le cerraría del todo a España al eliminarse el privilegio en el orden de prelación de créditos de la ayuda europea frente al resto de inversores. No obstante,  se exigirán nuevos sacrificios que podrían venir en forma de reforma constitucional que redujera el tamaño del Estado Autonómico; bajada de salarios y pensiones; y despidos de empleados públicos. Por tanto, más recesión y más desempleo. Sin embargo, si el rescate se negociara de forma hábil se podría conseguir que buena parte de este montante se dedicara a planes de crecimiento. España podría utilizar como ejemplo el fiasco que supusieron los planes para Grecia, Portugal e Irlanda. Por otra parte, el problema más grave se encuentra en cómo, cuándo y quién pondrá el dinero. Ya no estamos ante economías pequeñas, sino ante la cuarta economía de la eurozona, cuyo rescate supondrá que Italia se vea arrastrada. De esta manera, conviene que los líderes europeos, que hasta ahora no han sabido estar a la altura de los problemas, analicen bien una situación que desde luego afectará a sus países en forma de recesión.
  • Salir del euro. España podría utilizar esta alternativa, recuperar su moneda nacional devaluada y empezar a ser más competitiva. Automáticamente, la deuda soberana valdría la mitad al redenominarse a la nueva moneda. Sin embargo, la población se vería empobrecida y nuestro país debería enfrentarse al cierre de los mercados internacionales y a una recesión que podría llegar hasta los dos dígitos. Desde luego, a priori no es una buena alternativa, sin embargo conviene pensar bien si aceptar el rescate no supondrá una salida del euro en el largo plazo. Nos explicamos, si se acepta la ayuda europea, dicho préstamo será en euros y no podrá redenominarse. Por tanto, si al rescate le sigue una salida de la moneda única, dicho crédito se multiplicará por el porcentaje que suponga la devaluación. De esta manera, el rescate ya no parece tan buena idea si no estamos convenientemente seguros de que jamás abandonaremos el Euro.

Como se puede apreciar la decisión que deberá tomarse afectará no sólo a nuestra generación, sino que influirá en el desarrollo de futuras generaciones. De esta manera, un gobierno por mucha mayoría absoluta que ostente no está legitimado para decidir en solitario. Se hace necesaria una consulta a la población para que muestre su opinión sobre los pasos a seguir.

La subia del IVA y sus alternativas

montoro 0 300x200 La subia del IVA y sus alternativas

La semana pasada se publicó el memorándum referente al rescate bancario solicitado por nuestro país. En este documento se establecieron 32 condiciones, algunas de ellas macroeconómicas, que han provocado que este miércoles el gobierno de Mariano Rajoy tuviera que afrontar un recorte del gasto público de 65.000 millones de euros.

El gobierno popular ha optado en esta ocasión por subidas de impuestos unidas a reducción del gasto público, relativas al salario de los empleados públicos y a la prestación por desempleo. En este artículo nos centramos en las consecuencias de la subida del tipo de gravamen del Impuesto sobre el Valor Añadido.

Para entender cómo afecta una modificación de este tributo tenemos que hacer referencia a una de sus principales características: estamos ante un impuesto indirecto y de marcado carácter regresivo. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, que afectará más a las clases bajas que a las clases altas de la sociedad. ¿Por qué se produce este efecto? Es debido a la propensión que tienen los individuos hacia el consumo, es decir, lo que cada persona consume efectivamente. Si comparamos dos personas, de las cuales uno gana 100 veces más que el otro, no por ello quien tenga más renta consumirá 100 veces más. Empíricamente se comprueba que los individuos conforme tienen más renta, más proporción de la misma se destina al ahorro.

Visto este análisis deberíamos preguntarnos ¿Por qué opta el gobierno por la subida de esta figura impositiva? El principal motivo es que estamos ante un tributo cuya recaudación es rápida, debido al diseño de las declaraciones de los sujetos pasivos que se realizan con una periodicidad trimestral. Por tanto, el gobierno espera recaudar rápidamente. No obstante, resulta paradigmático que bajo el ideario de este gobierno se haya optado por incrementar dicho impuesto. Si atendemos al programa económico  elaborado por el actual Ministro de Hacienda, podremos apreciar que toda la política económica está marcada por el concepto de la curva de Laffer.

En este blog hemos tenido la oportunidad de hablar sobre este concepto, pero recuperando su definición se puede decir que lo que este economista quiso evidenciar es que una subida continua de los impuestos puede afectar tanto a la actividad económica que lastre la recaudación. Por consiguiente, si como dice el gobierno las arcas públicas están vacías se debería llevar a cabo una política totalmente contraria a la adoptada, para así incentivar la actividad y la recaudación. Sin embargo, Cristóbal Montoro ha mostrado poca fe en este ideario que incumplió con la subida del IRPF y que ha vuelto a denostar aceptando la subida del IVA.

¿Cómo va a afectar la subida del IVA a la Economía Española? Para responder correctamente a esta preguntar hay que tener en cuenta que el PIB se compone de los siguientes componentes: Consumo, Inversión, Gasto Público, Exportaciones e Importaciones. Al tratarse de un impuesto que grava el consumo, su incremento va a provocar que los individuos dispongan de menos renta disponible para comprar bienes y servicios. De esta manera, se va a lastrar esta variable de la ecuación del PIB. Además, si tenemos en cuenta que el Consumo es el componente de más peso en el PIB de los países desarrollados, el efecto va a ser devastador. La consecuencia más inmediata será el agravamiento de la recesión y, por tanto, el empeoramiento de las tasas de desempleo.

Como vemos, en el momento que vive la economía española optar por un incremento tributario de este tipo supone un error de base. Es cierto que el Estado necesita liquidez, y que nuestros acreedores han impuesto estas condiciones para establecer el rescate bancario. No obstante, existen alternativas para evitar lastrar aún más la economía. Concretamente, el colectivo de Técnicos de Hacienda elaboró recientemente una propuesta muy interesante que se puede resumir en los siguientes puntos:

  • Armonizar el tipo de sociedades hasta el 35 % recaudando 13.943 millones de euros
  • Reducción de la economía sumergida en 10 puntos. Para conseguir este objetivo sería necesario ampliar la cuota de inspectores de hacienda. Por poner un ejemplo, España tiene un inspector de hacienda por cada 1.700 habitantes, Alemania lo tiene por cada 600. Todo ello unido a que nuestra cultura acepta socialmente el fraude fiscal provoca que estemos renunciando a 38.577 millones de euros.

Con dos medidas nada agresivas para la ciudadanía se conseguirían recaudar más de 50.000 millones de euros. Este debía haber sido el primer paso del ejecutivo al que debería seguir una amplia reforma fiscal, puesto que nuestro modelo tributario muestra signos de agotamiento. Se ha tratado de un conjunto de impuestos muy ligados al ciclo económico y a la actividad de la construcción, por lo que se hace necesaria su revisión de forma amplia y ordenada.

Con este tipo de políticas nuestra economía ganaría credibilidad, sin embargo, el gobierno popular está cayendo en el mismo error que su antecesor: la improvisación. Todo ello provoca que nuestros socios no se fíen de nosotros y lo que es peor, que nuestra posición negociadora sea muy débil.

Tras este análisis nos encontramos en posición de afirmar que el tratamiento sigue siendo el equivocado. El enfermo continúa desangrándose y la receta sigue siendo el bisturí que ahonda en la herida. Nuestros representantes deberían darse cuenta de que sin crecimiento será imposible pagar nuestras deudas. Con todo, ojalá este análisis sea equivocado y las medidas consigan el efecto esperado.

Ferrocarril y monopolio natural

ave Ferrocarril y monopolio natural

Una de las posibilidades que tienen los gobiernos para que entre dinero a las cuentas públicas es la privatización de las empresas de las que son titulares. Con el entorno actual, ha saltado a la palestra la privatización y la consecuente liberalización del sector del ferrocarril en España. En esta ocasión, nos proponemos analizar los efectos que tendría una decisión de estas características.

Para comenzar con nuestro análisis, tenemos que decir que en España el ferrocarril representa un monopolio, ya que este servicio está en manos de dos empresas de titularidad estatal, Adif y Renfe. La primera se encarga de administrar las infraestructuras (las vías y estaciones) y la segunda se dedica a la prestación del servicio de transporte. En este sentido, tenemos que decir que la supuesta privatización recaería en la empresa prestadora del servicio (Renfe) y el Estado se quedaría con la administración de la infraestructura.

Vista la introducción, es momento de preguntarse si es conveniente una privatización y liberalización de este sector. Para entender los efectos tenemos que partir de un concepto denominado monopolio natural. Cuando en economía se define monopolio se dice que es una situación donde existe un único oferente y muchos demandantes. Esto provoca que el monopolista al tener un poder de mercado importante pueda establecer un precio por encima del competitivo, obteniendo mayores beneficios que en una situación de competencia. Por su parte, los demandantes ven reducida su utilidad al tener que afrontar este precio superior. Vista esta definición podríamos asegurar que sería conveniente la privatización y liberalización del servicio de transporte por ferrocarril. Sin embargo, este mercado presenta una característica especial que conviene reseñar. Esta no es otra que ser el ejemplo perfecto del concepto que mencionábamos anteriormente, el monopolio natural. Para entenderlo, un monopolio natural sucede cuando el bien o servicio que se oferta sólo es rentable si es ofrecido únicamente por un oferente. ¿Por qué ocurre esta situación? Esto aparece en aquellos bienes o servicios cuya oferta requiere una inversión inicial en forma de costes fijos muy elevada. Además a esta inversión hay que añadirle unos elevados costes de mantenimiento. La única forma de hacer “rentable” esa actividad es desempeñándola con exclusividad para compensar la inversión con el precio que se cobra por el bien o el servicio. En el caso que nos ocupa la fuerte inversión se representa con la compra de los trenes. A ello, hay que añadir que la demanda de este servicio es limitada, ya que existen servicios sustitutivos perfectos al transporte por ferrocarril (coche, autobús o avión). Además la demanda de este servicio siempre será limitada, ya que no dependerá exclusivamente del precio e influir en la misma factores como los gustos particulares de los individuos a la hora de viajar.

Con esta explicación lo que buscamos es hacer entender que la competencia en este sector no va a llevar a que el transporte por ferrocarril descienda su precio. Las empresas que decidan entrar en este mercado van a tener que hacer frente a una inversión elevada que va a conllevar que necesiten cobrar unos precios importantes por viajar. Si el desempeño de esta actividad lo realizan muchas empresas, estas no van a tener libertad para establecer el precio e incurrirán en pérdidas. Por tanto, la única posibilidad será reducir los costes al mínimo posible y en un servicio como el ferrocarril puede suponer que los medios utilizados para su desempeño no sean todo lo seguros que debieran.

Este razonamiento que hemos expuesto fue al que llego la ex Primera Ministra del Reino Unido Margaret Thatcher. Como es sabido por todos, Thatcher es la madre de la gestión privada de los servicios públicos, sin embargo en el caso del ferrocarril entendió que no era conveniente introducir esa fórmula en su país. Más tarde, cuando fue sustituida por John Major se decidió privatizar y liberalizar este sector. Ni que decir tiene que no fue la mejor de las decisiones y que fue una de las gotas que provocaron que Major no saliera bien parado en su estancia en el gobierno inglés.

Por todo ello, nos parece que el efecto recaudatorio en un primer momento no compensa a las consecuencias negativas que tendría la privatización y liberalización de este mercado. Además, es importante que el Estado siga asegurando el transporte público a localidades donde una empresa privada jamás lo prestaría.

¿Es excesivo el gasto público?

deuda ¿Es excesivo el gasto público?

Estamos inmersos estos días en una tormenta financiera que azota nuestro país sembrando dudas sobre nuestra solvencia para cumplir con los acreedores. Este hecho, provoca que el discurso dominante insista de forma obsesiva en que reducir el gasto público es la única forma de salir de la crisis.

Esta idea se ha convertido en dogma haciendo creer que el problema de nuestra economía es haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Dicha circunstancia habría sido provocada por los elevados déficits de las distintas administraciones públicas que con el aumento irresponsable del gasto han elevado los niveles de deuda a cifras insostenibles.

La única solución por tanto, sería reducir el gasto hasta llevar la deuda a un nivel donde nuestra solvencia no se ponga en duda. Sin embargo, sería interesante que estas afirmaciones se acompañaran por datos. Esto es lo que hoy nos proponemos hacer, analizar mediante estadísticas los niveles de gasto público y de ingresos de España para identificar el verdadero problema.

Para realizar el análisis vamos a partir de los últimos datos oficiales disponible en cuanto a gasto público se refiere (Eurostat 2010). A continuación, presentamos una tabla con el porcentaje de gasto público con respecto al PIB de la Europa de los 27.

gráfico ¿Es excesivo el gasto público?

En la tabla se puede observar que nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en cuanto a niveles de gasto público se refiere. Los datos demuestran que en comparación con los grandes países de la Unión (Alemania, Francia o Reino Unido) somos el estado que menos porcentaje de nuestro PIB dedicamos a gasto público, y lo que es más significativo aún, estamos en un nivel considerablemente inferior a la media europea. Además, los datos nos dejan una conclusión importante, puesto que son los países más desarrollados de Europa los que dedican un mayor porcentaje de su PIB a gasto público. Sin embargo, los menos desarrollados son los que presentan tasas inferiores.

Lo que se hace evidente es que nuestro problema no es un excesivo gasto público, sino al contrario, puesto que tenemos tasas muy inferiores a la de nuestros socios que provocan que los servicios públicos no tengan la calidad que todos desearíamos.

Vistos los datos, deberíamos preguntarnos ¿Dónde está el problema? La respuesta la tenemos en los ingresos fiscales. Nuestra estructura impositiva ha estado muy ligada a la burbuja inmobiliaria por lo que cuando esta ha explotado se ha presentado un problema grave de recaudación.

En economía se suele creer que los impuestos son una variable exógena que va unida al ciclo económico. Sin embargo, los tributos tienen una parte normativa que es la que va a garantizar la capacidad recaudatoria en cada fase del ciclo. En España desde los años noventa se ha tendido a desfiscalizar la actividad económica sucumbiendo a la teoría que asegura que menores niveles impositivos favorecen la producción.

El resultado es que la rebaja de recaudación vía IRPF e Impuesto de Sociedades, la eliminación de los Impuestos de Patrimonio o Sucesiones y el escaso control sobre el fraude nos han dejado expuestos a que una recesión lastre la recaudación de los ingresos públicos. De hecho, si comparamos la evolución de los ingresos fiscales de nuestro país con el resto de Europa encontraremos el problema. Nuestros ingresos se han reducido significativamente con la explosión de la burbuja, mientras que otros países los han mantenido pese a que sus economías se han enfrentado a caídas del crecimiento más pronunciadas que España .

La conclusión que se puede sacar de nuestro análisis es que se hace necesaria una reforma fiscal profunda, que cambie los grandes pilares de la recaudación pública dando más peso a tributos estructurales que no dependan de los ciclos económicos. De esta manera, el tratamiento tiene que emplearse por la vía de los ingresos no mediante reducciones del gasto que ponen en peligro la recuperación económica, y lo que es peor, el aseguramiento de servicios públicos irrenunciables como sanidad, ciencia o educación. Para finalizar tenemos que decir que el discurso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” no resiste a las matemáticas como así lo demuestran las estadísticas. Es más, ese discurso lleva implícito un cambio de modelo que lleva a que los servicios públicos sean provistos por entidades privadas. Por todo ello, les preguntamos ¿Aún se creen ese cuento?

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