Categoría: Economía (Página 1 de 8)

¿Qué hacer con los perdedores de la globalización?

Los últimos años están dejando un panorama político a nivel global donde están teniendo auge nuevos movimientos que ponen en duda los beneficios del proceso globalizador. Concretamente, estamos asistiendo al ascenso al poder de movimientos nacionalistas que se apoyan en el malestar que deja la globalización en algunos sectores de la población. Lo curioso, es que esta situación está ocurriendo en algunas regiones donde reside el liderazgo del mundo occidental. La llegada al poder de Donald Trump con un discurso puramente nacionalista o el Brexit son buenos ejemplos de ello.

¿Qué ha sucedido para llegar hasta aquí? ¿Acaso es cierto que existen perdedores del proceso globalizador en las regiones más ricas? Si repasamos los principales indicadores de bienestar en un periodo de 50 años atrás podremos comprobar que variables como la tasa de pobreza, la renta per cápita o la esperanza de vida no han dejado de mejorar. Sin embargo, aunque estos indicadores a nivel global presenten los beneficios que ha traído consigo la globalización el reparto de los mismos no ha sido equitativo. Es decir, todas las ventajas de la eliminación de fronteras y la reducción de los costes de transacción en el comercio global no se han repartido por igual entre los agentes económicos. La globalización ha provocado que muchos puestos de trabajo que empleaban a población industrial de las regiones más desarrolladas directamente hayan desaparecido sin que hayamos sido capaces de ofrecer una alternativa de empleo o incluso de vida a estas personas.

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Pobreza infantil, un problema olvidado

foto niños simpsons Pobreza infantil, un problema olvidado

La actualidad económica continúa centrada en la sostenibilidad del sistema de pensiones, la posible ralentización del crecimiento económico o los planes presupuestarios del Gobierno Sánchez para 2019. Sin embargo, existe un grave problema para la economía que pasa prácticamente desapercibido: la precariedad infantil y juvenil. La cuestión es tan seria que no se entiende que no centre el debate político teniendo en cuenta que afecta a un sector importante de la población y que además si no somos capaces de gestionarlo bien podría hipotecar el futuro económico de nuestro país. Se podría decir incluso parafraseando una famosa serie de televisión ¿es que nadie va a pensar en los niños?

Hoy nos proponemos repasar la situación infantil y juvenil, cuáles son las causas de su precariedad y qué podríamos hacer para tratar de mejorar las condiciones de visa de un sector de la población muy heterogéneo (y por tanto sin voz propia) que representa el futuro de nuestra sociedad.

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¿Es conveniente un impuesto a la banca?

img 0017 ¿Es conveniente un impuesto a la banca?

En una semana marcada por la polémica sobre la formación académica de nuestros políticos, el foco de la actualidad se ha alejado de las propuestas de introducción de nuevos impuestos que permitan afrontar con garantías el sostenimiento del gasto público. Sin embargo, no queríamos dejar pasar la ocasión de seguir analizando aspectos interesantes relacionados con una posible reforma fiscal. En este sentido, una de las propuestas que manejó el Ejecutivo de Sánchez era la introducción de un impuesto a la banca. Tras diversas correcciones, puntualizaciones y acuerdos con sus socios de Unidos Podemos no queda claro si finalmente la propuesta se llevará a cabo o en cambio sólo afectará al gravamen de las transacciones financieras.

No obstante, nos parece relevante realizar una reflexión sobre esta propuesta fiscal analizando su conveniencia y posibles repercusiones en la actividad económica.

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La burbuja del alquiler: causas y posibles soluciones

 

construccion11 La burbuja del alquiler: causas y posibles soluciones

De un tiempo a esta parte cualquier persona que se ha tenido que enfrentar a la aventura de buscar un piso de alquiler o de renovar uno existente en alguna gran ciudad de este país ha podido comprobar como los precios se incrementan a un ritmo exponencial.

Podríamos tratar de discutir si verdaderamente estamos ante lo que se podría definir como una nueva burbuja 2.0 en el sector inmobiliario o si por el contrario se trata de una revalorización de los alquileres. En cualquier caso, lo cierto es que una vez más, un bien de tan especial sensibilidad se ve en el centro del huracán económico afectando las decisiones de gran parte de la ciudadanía a la hora de dedicar una proporción de su renta para satisfacer una necesidad tan básica como es la vivienda.

Hoy nos proponemos realizar un repaso sobre algunas de las principales causas que han colocado en esta situación al alquiler de viviendas y analizaremos algunas de las posibles medidas que se podrían llevar a cabo para garantizar el acceso a una vivienda digna a la ciudadanía.

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¿Es eficaz subir el IRPF a las rentas altas?

 ¿Es eficaz subir el IRPF a las rentas altas?

Esta semana hemos conocido que PSOE y Podemos están cerca de llegar a un acuerdo para subir el IRPF a las “rentas más altas” asegurándose así el Gobierno Sánchez el apoyo del partido morado a los Presupuestos de 2019. La subida de impuestos se aplicará a todos aquellos contribuyentes con rentas superiores a los 150.000 euros y consistirá en la subida del tipo marginal que les es de aplicación.

A primera vista, cualquier lector podría asegurar que se trata de una medida encaminada a mejorar la equidad del impuesto, ya que va encaminado a conseguir que aquellos que obtengan rentas más elevadas soporten una mayor carga tributaria. Sin embargo, no deberíamos sacar conclusiones precipitadas, sino proceder a realizar un análisis sobre la eficacia de llevar a cabo dicha medida.

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La economía y el 20-D: ¿Agenda para una recuperación justa?

sanchez La economía y el 20 D: ¿Agenda para una recuperación justa?

En las últimas semanas todos los partidos que se presentan a las próximas elecciones generales están presentando sus propuestas en materia de política económica. Como ya hemos hecho en otras ocasiones, nos ha parecido una buena oportunidad presentarlas y analizar las repercusiones que tendrían estas iniciativas. Para comenzar esta serie de artículos donde analizaremos las propuestas de los principales partidos hemos decidido analizar el programa económico del PSOE o como ellos han denominado “la agenda para una recuperación justa”.

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Unos presupuestos irreales

montoro 0 300x200 Unos presupuestos irreales

Mucha polémica ha creado la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2016. Desde la oposición al Gobierno, se aduce que se debería haber pospuesto dicha elaboración hasta después de las elecciones generales para dar margen al nuevo gobierno.

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¿Qué es el Quantitative Easing?

mario draghi2 300x200 ¿Qué es el Quantitative Easing?

Recientemente el BCE ha anunciado una medida no convencional de política monetaria conocida como Quantitative Easing que pretende ayudar a espantar el fantasma del riesgo deflacionista en la economía europea. Esta medida consiste fundamentalmente en establecer un plan por el que un banco central se compromete a introducir dinero nuevo en la economía a través de compras de activos. En el caso del BCE el plan consiste en dotar 60.000 millones mensuales desde marzo a la compra de deuda soberana.

Con esta decisión se busca que los bancos convencionales en lugar de dedicar sus activos a la compra de bonos de deuda pública los dediquen a prestarlos a empresas y particulares. De este modo, se produce un efecto estimulante en la economía, ya que si los bancos deciden abrir el grifo del crédito los particulares se animarán a consumir y las empresas a invertir. Consecuencia de todo ello, sobre el papel, sería que la economía se reactivaría y se comenzaría a crear empleo.

No obstante, aunque teóricamente con este mecanismo de política económica se puede ayudar a impulsar a la economía, el principal objetivo que tiene el BCE es otro. Como aseguran sus estatutos la principal función del BCE es la estabilidad de los precios y como la inflación europea está próxima a cero, el gobernador ha optado por una política menos ortodoxa para lograr tasas próximas al 2 % .

Y es que como decimos esta medida tiene un efecto seguro, ya que al existir dinero nuevo en la economía los precios se incrementarán. Además otra consecuencia es que al circular más billetes del euro en la economía, el tipo de cambio frente a otras divisas se depreciará. Este último punto es positivo para economías como la española que necesitan mejorar su competitividad. Si el euro se abarata los productos españoles se harán más atractivos para el exterior y se podrán mejorar las exportaciones.

Hasta aquí perfecto. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que es posible que esta medida tenga un efecto escaso o nulo sobre la economía real. Como indicaba hace algunas semanas el economista Richard Koo en una entrevista para el diario El País, en Europa los particulares y las empresas no quieren pedir prestado, sino que quieren devolver sus deudas ante la incertidumbre que rodea a la economía. Por tanto, es probable que el dinero del BCE se quede en los mercados y no logre impulsar la actividad económica.

Lo que observamos aquí es que la política del BCE en este caso es necesaria, pero desde luego no es suficiente. Lo que necesita Europa en este momento es un plan de estimulo fiscal que acompañe al Quantitative Easing. Es necesario reactivar la demanda, porque sin demanda no habrá crecimiento y por tanto no se creará empleo. Bajo el papel parece que podremos mejorar nuestra competitividad y vender nuestros productos más baratos, pero no debemos olvidar que nuestros principales clientes usan nuestra misma moneda. Por tanto, en este caso la Comisión Europea debería subirse al carro y establecer un plan de inversiones amplio que ayude a reactivar la demanda.

Con todo, es cierto que estamos ante un hito sin precedentes. El BCE ha dejado a un lado su ortodoxia y parece decidido a intervenir en la medida de sus posibilidades para hacer algo. No obstante, este ente da una de cal y otra de arena. Esta misma semana hemos asistido a un órdago en toda regla al retirar la ventana de liquidez a los bancos griegos. Sin duda esta medida no va en consonancia con la anterior. Sembrar incertidumbre y dudas no ayudan a la estabilidad económica europea. Veremos si esta decisión no acaba por empañar la línea que iniciaba el BCE con el Quantitative Easing.

¿Incertidumbre con Grecia?

syriza ¿Incertidumbre con Grecia?

Hoy se celebran elecciones generales en Grecia y salvo sorpresa mayúscula parece que el partido encargado de gobernar será Syriza, que aspira incluso a hacerlo por mayoría absoluta. No se recuerdan unas elecciones del país heleno que hayan generado tanta expectación en toda Europa, pero teniendo en cuenta que el partido de izquierdas griego supone una novedad a la ortodoxia merkeliana, todos los focos se han puesto en el Estado donde se originó la democracia.

De hecho, las semanas previas a las elecciones hemos asistido a filtraciones interesadas sembrando el temor de que un triunfo de Syriza supondría la salida del euro de Grecia y que dicha circunstancia no sería tan grave. Se equivocan desde la Comisión Europea y en el gobierno alemán si entienden que una circunstancia de este calibre no supondría impacto para la maltrecha economía europea. No deberían olvidar lo que se conoce como riesgo sistémico, aquel que contagia a aquellos que parecen sanos y por el que un problema “pequeño” se acaba convirtiendo en un peligro mucho más grave. De hecho, así parecen haberlo entendido, puesto que en los últimos días se ha suavizado este discurso.

Esta circunstancia hay que enmarcarla en el laboratorio que Merkel, Comisión Europea y Eurogrupo tienen instalado en Grecia. Desde el inicio de la crisis de deuda europea a los griegos se les ha sometido a un durísimo ajuste sin la más mínima contemplación. Todo ello ha provocado el empobrecimiento de la sociedad griega sin solucionar el problema de deuda y finanzas existente. Basta con recordar que la deuda pública griega se ha disparado con los sucesivos rescates hasta el 170% del PIB. Mientras, la tasa de paro, los servicios públicos y el bienestar de los griegos se han ido deteriorando de forma paralela.

En este contexto surge Syriza una confluencia de partidos de izquierdas que para el lector español se asemejaría a una mezcla entre Izquierda Unida y Podemos. Con un discurso que se ha ido suavizando a lo largo del tiempo han puesto sobre la mesa que es necesario abandonar la austeridad ortodoxa e incluso plantean una reestructuración de la deuda que pueda incluir quitas.

Cabría preguntarse en este momento, ¿tiene margen Syriza para plantear estas demandas en Europa? Para responder tenemos que tener en cuenta que Grecia es una economía pequeña y que su peso en la Unión no es tan importante como el de otros países como Italia o España. Con esta situación las posibilidades de Syriza no son amplias si no consiguen alinear a Estados más potentes del lado de sus propuestas. Pero en cualquier caso, suponen una novedad y una alternativa para tratar de mejorar la situación griega. De hecho, muchas de sus propuestas son francamente razonables en un Estado que no deja de deteriorarse.

Además, Syriza puede significar el germen de que otra forma de hacer política económica en Europa es posible. Hasta ahora el establishment ha jugado la baza del miedo al desastre, pero deberían recordar que los que falsearon las estadísticas y generaron el desastre son sus colegas de Nueva Democracia (el análogo al Partido Popular español).

Con todo Syriza se enfrenta a un reto muy importante: conseguir que la política del miedo deje de ser eficaz y demostrar, que dentro de sus limitaciones, es posible ajustar las finanzas sin menoscabar aún más el bienestar de una sociedad que lleva siendo humillada desde el primer rescate.

A propósito del artículo 135 de la Constitución

constitucion espanola 300x200 A propósito del artículo 135 de la Constitución

 

Últimamente en cualquier tertulia televisiva que se precie o incluso en la mayoría de conversaciones de bar que buscan arreglar el país se hace mención a la que parece que es la principal raíz de nuestros problemas, el artículo 135 de la Constitución. De hecho, es un buen recurso cuando alguien nos da un golpe en forma de argumento. Cualquiera puede responder “ya, pero la reforma del artículo 135…” y entonces el equilibrio de fuerzas en la conversación vuelve a restablecerse. Sin embargo, deberíamos preguntarnos ¿tan importante es este precepto constitucional? ¿Es la fuente de todos nuestros males?

Para situarnos, tenemos que entender que el artículo 135 se incluyó en la Constitución Española en 1978 en forma de precepto técnico para incluir obviedades que después se desarrollarían en forma de ley orgánica. Básicamente, en la Carta Magna asegurábamos que seríamos unos chicos buenos, que pagaríamos nuestras deudas y que nuestro presupuesto estaría equilibrado. Hasta aquí bien, pero llegó el año 2011 y en plena incertidumbre sobre nuestra deuda pública al presidente Zapatero se le ocurrió la chapuza de reformar de forma precipitada la Constitución. Todo ello para incluir un matiz en este precepto estableciendo que el pago de la deuda y de sus intereses tendría prioridad absoluta.

Llegados a este punto el lector puede plantearse si de verdad era necesario incluir esa precisión en una ley de principios como es la Constitución. No vamos a entrar a valorar lo oportuno de la reforma ni a analizar si se pudo hacer de una forma aún peor. Sobre eso ya está todo dicho y escrito, pero es importante conocer la necesidad o no de tener un precepto así en la Constitución. Para ello tenemos que conocer la principal causa, que no es otra que la soberanía económica que tienen los estados. Dicho así puede parecer un concepto complejo, pero los Estados como sujetos soberanos tienen una prerrogativa que ningún particular posee, la posibilidad de no pagar sus deudas y que las consecuencias no pasen del reproche y de que los prestamistas no vuelvan a darle acceso al crédito. Es decir, mientras un particular ve atacado su patrimonio, el Estado bien automáticamente o cambiando algunas leyes no sufriría consecuencia alguna sobre sus bienes ante un impago de deuda.

Ante esto los Estados intentan parecer serios para que nadie deje de prestarles preventivamente. Por ello, se aseguran de que sus obligaciones en cuanto a la deuda pública son satisfechas e incluso incluyen normas con bastante rigidez para que los acreedores sepan que van a pagar. Ahí tenemos nuestro artículo 135. Queremos mandar un mensaje diciendo “oigan, somos serios y vamos a pagar, pero es que además nos vamos a obligar nosotros mismos”. Esto en un país que lleva impagando deudas desde Carlos I hasta el dictador Franco no es ninguna tontería. Pero con todo, bastaría otra reforma exprés o una modificación de una ley orgánica para que impagáramos y no sucediera nada.

Por tanto, ¿Cuál es la causa de que los partidos de izquierda se refieran con tanta virulencia a este artículo? La razón la tenemos en que muchos de estos partidos están olvidando su ideario para atacar al que parece nuestro mayor enemigo, el mercado financiero. Sin embargo, están dejando de lado lo principal. Lo que un partido progresista debería defender es tener un estado del bienestar que cuide de sus ciudadanos, unos servicios públicos eficientes y desde luego una sanidad y educación pública, universal y excelente. Esa es la clave del progresismo y para ello lo que se debe hacer es saber cómo financiarlo. Es decir, deberíamos decir estos son los servicios públicos que queremos y a los que no vamos a renunciar, pero además es que sabemos cómo financiarlos y no estamos dispuestos a impagar nada. Esto sería lo idóneo, pero claro es más difícil que decir que la culpa es de la reforma del artículo 135.

Cometería la izquierda española una gran error si sigue por ese camino, optar por el populismo fácil en lugar de diferenciarse del capitalismo de amiguetes que impera en nuestro país. Deberían olvidarse de que el mercado es el enemigo y centrarse en solucionar los problemas a los que nos enfrentamos. Al mercado le da lo mismo en qué nos gastemos el dinero si somos capaces de pagarlo. De esta manera, si frente a otros la izquierda defiende unos servicios públicos fuertes, centrémonos en definirlos y en dotarlos de mecanismos de financiación. Y sí, además podemos regular los mercados para solucionar las ineficiencias que presentan, pero identificando cuáles son nuestros verdaderos problemas y principales objetivos.

Siguiendo esa política los partidos progresistas conseguirían diferenciarse de forma seria frente a los partidos liberales o conservadores. Cerrarían de raíz que nadie los llamara populistas y podrían ofrecer a la sociedad una alternativa muy a tener en cuenta.

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